Por el mundo: las aventuras de Marley y Mirko con Araceli González en Japón

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29 de abril de 2019  • 00:18

Araceli González fue la acompañante de Marley y Mirko en las aventuras que llevaron a la dupla más famosa de Telefé hasta Japón y que se emitieron este domingo en Por el mundo . Peregrinaciones, ceremonias y sesiones de meditación formaron parte de este viaje místico del grupo por tierras niponas.

El recorrido empezó en vivo desde Osaka, con 12 horas de diferencia horaria y una visita a la edificación milenaria del palacio del emperador. "Treinta años estuvo este emperador y ahora va a cambiar. Es la primera vez en cientos de años que un emperador cede su lugar a su hijo", comentó Marley.

Frente al castillo, el conductor y la modelo se vistieron de samurais en un puesto donde los turistas se sacan fotos caracterizados según las tradiciones locales y la actriz pudo transformarse en una pintoresca geisha. "En el comienzo de la historia, las geishas eran hombres que se dedicaban al entretenimiento", aportó Marley, y Araceli contó cómo fue el proceso mediante el cual la convirtieron en una de estas figuras.

Araceli González se vistió de geisha en Japón - Fuente: Telefé

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"La cantidad de telas que tengo encima y que me fueron poniendo, como en capas, para que no se note el busto, es impresionante", narró la actriz y, con tono jocoso, agregó: "La verdad es que estoy un poco apretujada", mientras la maquillaban y peinaban según los códigos locales. "Maquillarse así era símbolo de pureza", dijo la actriz. "Ah, tarde", bromeó Marley. Una lluvia los sorprendió y el conductor advirtió: "ahora se nos destiñe toda", dijo ante la posibilidad de que la pintura blanca del rostro de su compañera se lavara con el agua.

Dotonbori fue el siguiente destino, concretamente una zona de negocios y muy concurrida."Se escuchan voces por todos lados y hay mucho consumo", relataba Marley al paso. "Hay máquinas con té verde y algo muy conocido acá relacionado con algo que les encanta: los animés", agregó mientras observaban a un nene comprar muñequitos en una máquina. Además, Marley se animó a probarse unos lentes de contacto adoradas por los locales, que cambian el color de ojos.

La aventura continuó con una parada en el cementerio de Okunoin, que alberga más de 200.000 tumbas y que es considerado uno de los lugares más sagrados de Japón. "Las empresas dedican acá monumentos a sus empleados fallecidos", dijo Araceli mientras señalaban majestuosos mausoleos. "Ellos creen también en el nirvana, en que si hacés cosas buenas, te reencarnás. Y muchas veces ponen en tu tumba el nombre de la figura en la que vas a volver", agregó el conductor. "Se supone que vas aprendiendo cosas en cada vida. ¿Qué estaremos haciendo nosotros en ésta?", le preguntó Araceli a Marley, ante lo que éste respondió: "boludeces", fiel a su característico sentido del humor. Luego abrazaron árboles centenarios, de entre 200 y 600 años, a los que los visitantes dejan monedas al pedir deseos.

La experiencia de Araceli González en un baño compartido en Wakayama - Fuente: Telefé

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Los viajeros también probaron comidas exóticas, como el "famoso pescado envenenado que se comía Homero Simpson", introdujo Marley. "Es un pez que tienen que filetear entre dos personas porque sino se contamina la carne con el propio veneno del pescado y eso produce una muerta que te liquida por parálisis respiratoria", advirtió luego. Cuando les trajeron el plato, de un valor de más de 200 dólares, ninguno se animaba a degustarlo primero, hasta que unos valientes integrantes del equipo de producción tomaron la iniciativa.

Mirko vivió con los monjes de Wakayama - Fuente: Telefé

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Entre otras experiencias, el viaje al país asiático también ofreció a los protagonistas la posibilidad de experimentar en primera persona las rutinas que conciernen a la austera vida de un monje en un templo hotel en Wakayama. "Hicimos una meditación en la que logramos que Marley no se ría", bromeó Araceli. "Vivimos como monjes, meditamos y comimos súper sano", añadió su compañero. Tras ello, realizaron actividades alocadas como la visita a un bar de pesca o un baño compartido en Wakayama, y tuvieron la oportunidad de bailar tango en un salón local.

Con reiterados momentos consagrados al humor, esta nueva aventura de Por el mundo estuvo bañada de altas dosis de misticismo y permitió acercar a los espectadores algunas de las más tradicionales costumbres de este lejano destino.

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