Por qué Rogue One es una de las grandes películas de Star Wars

Te contamos los motivos que hacen de este film un clásico instantáneo
Jyn Erso (Felicity Jones) y Cassian Andor (Diego Luna)
Jyn Erso (Felicity Jones) y Cassian Andor (Diego Luna)
Te contamos los motivos que hacen de este film un clásico instantáneo
Martín Fernández Cruz
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17 de diciembre de 2016  • 00:52

Cuando Disney le compró a George Lucas la franquicia de Star Wars , la gigantesca empresa tenía en mente reflotar la saga de Luke Skywalker y compañía. Pero no solo quería continuar la historia central, sino que también pensaba llevar adelante películas que echaran luz en pasajes ocultos de la trama y que tuvieran potencial para convertirse en grandes épicas. Y así fue como llegó Rogue One, que cuenta cómo un grupo de valientes soldados decide llevar adelante la misión de robar los planos de la Estrella de la muerte (que luego caerían en manos de un joven granjero de Tatooine). Aunque al principio muchos consideraron esta producción como un eslabón más en una franquicia algo gastada, tras ser estrenada demostró que tiene fuerza para convertirse en uno de los films más grandes de este universo galáctico. Por ese motivo, te contamos por qué Rogue One es una verdadera obra maestra que no se puede dejar pasar.

1. Rescatar una estética perdida

Hay un meme dando vueltas que es bastante claro: en él hay dos fotos de George Lucas, una ubicada en los ochentas (años de las primeras Star Wars) con el director rodeado de miniaturas y naves de juguete. En la segunda, contextualizada a comienzos de siglo, aparece nuevamente Lucas, pero con una pantalla verde de fondo (en obvia alusión al exceso de criaturas y fondos digitales que poblaron su segunda trilogía). En Episodio VII, J. J. Abrams no quiso exagerar y procuró no caer también en ese error porque es sabido que buena parte de la mística en Star Wars tiene que ver con la materialidad de su universo, con la sensación de ver criaturas, naves y lugares que tienen vida propia, o dicho de otra forma, con más carne y menos pixel. Y el primer gran acierto de Rogue One fue justamente ese: darle vida material a toda la historia que se contaba. Al ubicarse cronológicamente en los días previos a Episodio IV, el director Gareth Edwards logró un trabajo perfecto al sincronizar su estética con la del film inaugural de la franquicia. Y si bien es evidente que hay abundante vida digital en muchos tramos de la película, ese recurso se camufló bajo mil capas de aventura, adrenalina y amor para el trágico relato de un grupo de héroes dispuestos a morir por su objetivo. Con Rogue One, Star Wars volvió a las naves polvorientas y a los personajes que ocultan su heroicidad bajo ropas sucias y tierra acumulada. Y el regreso a esta estética es el homenaje más grande que podían hacer al verdadero motor de esta saga.

George Lucas a través de los años
George Lucas a través de los años

2. Jyn Erso y otra historia familiar trágica

Se habló mucho sobre cómo en la era Donald Trump, esta nueva Star Wars presentaba un grupo protagónico totalmente heterogéneo, donde un actor latino, otro chino y otro afroamericano podían hacer equipo para trabajar bajo la firme dirección de una intrépida mujer. Y, como suele suceder, la ciencia ficción es el búnker ideal para traficar ideologías que hoy parecen ridículamente peligrosas. Asi que sí la variedad de héroes y heroínas de la película es otro de sus aciertos.

En un registro de actuación que poco tiene que ver con el universo Star Wars (que siempre osciló entre la solemnidad tipo Obi Wan a la picardía aventurera de Han Solo), los protagonistas de Rogue One son soldados que desde el vamos aceptan la muerte como un destino más que probable. Todos saben que la misión que emprenden es suicida y eso los hace más audaces frente al peligro. Por este motivo y, a diferencia de los otros films de la saga, la acción no es festiva, los tiroteos no son divertidos y probablemente nunca un tiro acertado haya sido tan dramático. En esas secuencias de acción que parecen desgarrar a los protagonistas, Felicity Jones , en la piel de Jyn Erso, es la gran revelación. El de ella es un personaje de raíces turbias, que lucha contra el fantasma de sentir vergüenza por su padre Galen, un elemento que la conecta directamente con Luke Skywalker e incluso con Han Solo, aventureros que lucharon por sacar lo mejor de su padre o de su hijo. Y Jyn entiende que sacrificarse por Galen es la única forma de reivindicación posible y su frialdad es la única expresión capaz de sentir. Razón por la cual, el de Erso es un personaje de un tono único dentro de la saga, que irá de la mano con otro héroe que recorrerá también un camino de vergüenza y necesaria redención.

3. Diego Luna y el héroe abatido

La inclusión de Diego Luna despertó algunas sospechas. Nadie sabía qué papel interpretaría y muchos miraban con escepticismo a un actor que debía probarse digno de involucrarse en ese mundo. Y Luna, que interpreta al mortificado soldado rebelde Cassian Andor, es no solo una figura clave en la historia sino uno de los grandes héroes de esta mitología. Andor es un nuevo tipo de personaje porque es el primer soldado rebelde que duda de su heroicidad. Skywalker, Han Solo y Leia eran capaces de lo que fuera necesario con tal de llevar la causa rebelde hacia la victoria y jamás dudaban de sus propias acciones. Pero el enfoque de Rogue One, mucho más dramático en ese sentido, convierte al personaje de Luna en un soldado torturado, en un hombre que a pesar de elegir matar por la causa no por eso deja de hacerlo con una culpa que pareciera desbordarlo. Y así es como a lo largo de toda la película, Andor recorre un arco dramático que tiene que ver con reformular su propia personalidad y abrazar el tipo de héroe en el que desea convertirse. Cuando se suma a la lucha de Jyn y le dice que debe seguir adelante porque sino “no podría mirarse al espejo”, el héroe comienza a construir para sí mismo una identidad moral con la que pueda sentirse cómodo.

A fin de cuentas y, más allá de la lucha por los planos de la Estrella de la muerte, Rogue One es la historia de dos soldados que no saben cómo maquillar cicatrices de su pasado, cicatrices que no les permiten vivir, pero que a través de esta nueva misión logran reconciliar.

4. No es hermética para el no iniciado

Cualquier ficción de Star Wars carga con la mochila de contentar a sus fans. Esto muchas veces significa solo una cosa: guiñarle el ojo al experto en la materia a través de la aparición especial de un viejo personaje o incluyendo alguna que otra sutil referencia. Por miedo, muchas ficciones de ese mundo no se animan a soltar esa correa y terminan esclavas de esos guiños que, en varias ocasiones, son algo forzados y hasta pecan de dejar afuera al espectador que desconoce la mitología de este universo. Es más, eso le sucedió al propio Lucas cuando estrenó su segunda trilogía y se puso en la necesidad de explicar, de manera algo torpe, el origen de Bobba Fett (solo para darle el gusto a los miles de fans de un personaje que en la trilogía original, era casi parte del decorado). Pero Rogue One no se cuelga de las películas anteriores gratuitamente, sino que busca la forma de incorporar esos elementos para sumarlos con armonía al relato, sin por eso quitarle a la historia su propia autonomía. Es imposible negarlo: la película es tribunera; tiene la escena de Darth Vader más poderosa de toda la saga (esa en la que revolea soldados a fuerza de usar el mítico grip); presenta un digitalizado regreso de Moff Tarkin (y de una joven princesa) y hasta contiene un cameo de los agresivos aliens que luego aparecerían en la cantina de Mos Eisley, pero no por eso el film descuida a sus personajes originales. El nudo de la historia y la evolución de los héroes tiene peso propio y si esta obra fuera ajena al mundo de los Jedi, funcionaría igual de bien. El director Gareth Edwards, como una especie de iconoclasta dentro de la familia galáctica, no necesitó de sables laser ni de ahondar en la famosa fuerza a la hora de ensamblar su relato y ahí es donde se reside la solidez del film , en que no necesita ser demagógica con el público fan de la saga porque tiene una personalidad lo suficientemente fuerte como para ser atractiva tanto para los amantes de ese mundo como para quienes no saben ni qué es una X-Wing (y ni les interesa saberlo).

5. Como película es fabulosa...

Por estos motivos y por muchísimos más, Rogue One es una gran película que excede los límites del universo Star Wars para construirse como un relato autosuficiente. El principal mérito del director es visitar como un turista los mitos de la saga, pero sin distraerse demasiado y jamás perdiendo de vista que el verdadero objetivo es el de contar una historia atrapante. Puede que la gran paradoja de Rogue One es que si bien no es Star Wars-dependiente, es la que mejor estudia el debate moral que implica ser un “soldado rebelde”. En este film, la lucha de los rebeldes está vista desde un lugar poco romántico, poco idealista, poniendo el acento en la tragedia (la muerte forma parte de la lucha) y hasta se atreve a cuestionar que esos soldados que buscan la paz pueden ser tan sanguinarios como sus rivales.

Con el ojo puesto en clásicos del tipo Los doce del patíbulo, esta producción despierta en los espectadores una inmediata empatía por esos héroes imperfectos que se entregan a una misión en la que eligen arriesgarlo todo. Y ese sentido de la épica que caracteriza al particular grupo protagónico, es uno de los elementos que tanto conmueve del mito Star Wars, y que permite comprender por qué ese universo sigue siendo el más popular que diera el cine en sus más de cien años de historia.

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