
Alicia Barrios, amor de medianoche
La conductora emociona y divierte, a la vez que combate la soledad y reconcilia parejas
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"La comandante de este vuelo les da la bienvenida a bordo de "La Barrios on line". Les rogamos permanecer sentados, mantener derecho el respaldo de sus asientos y ajustados los cinturones de seguridad, durante el despegue y el aterrizaje. Gracias por elegir nuestra compañía. Nuestro tiempo de vuelo será de aproximadamente dos horas. Les recordamos que no está permitido el uso de celulares a bordo (aquí se dan los teléfonos y dirección electrónica del programa) . Y en instantes alcanzaremos nuestra altura de crucero, porque el amor está en el aire. Estamos en el aire y no estás solo: tú, conmigo, y yo, contigo". Con esta presentación la periodista Alicia Barrios (48 años) inicia cada noche "Qué más se puede pedir", un programa de encuentros, que se emite de lunes a viernes, de medianoche a 2 de la madrugada, por Radio 10, mientras suena el tema musical "El amor está en el aire", por John Paul Young.
Alicia Barrios lleva transitados 30 años en el periodismo gráfico (comenzó en el diario "Noticias", donde tuvo como maestros a Miguel Bonasso y Rodolfo Walsh, y como compañero a Martín Caparrós) y desde hace 10 años es editora de la sección Política del diario Crónica. Fue periodista destacada en las revistas Gente, Siete Días, Playboy y Satiricón, por sólo citar algunas. Es además la autora de los libros "Querido" (que se vuelve a editar) y "Bendita tú eres" (el cardenal Bergoglio la citó en el Supremo Pontificio Romano). Fue la compaginadora de "La prensa canalla" y "La lucha por la copa" (la historia del Mundial 86 de Carlos Bilardo). Entre sus entrevistas más recordadas figuran las de Fidel Castro y el papa Juan Pablo II. Actualmente está escribiendo "Tú conmigo, yo contigo", sobre las experiencias de su escuchado programa radial. Dirige, además, su propia Escuela de Periodismo.
Labor solidaria
Llega puntualmente al encuentro con LA NACION, desciende del coche que maneja su marido, el ex juez Hernán Bernasconi, de quien se despide con un apasionado beso hollywoodense.
-¿Le molesta que la gente diga que es un programa de "solos y solas"?
-No me molesta porque es la verdad. Yo no uso esa denominación porque está muy bastardeada, pero la soledad es casi una enfermedad de nuestro tiempo. La gente ya no se casa para siempre; se separa, se divorcia y sufre muchas pérdidas. Siento que realizo una labor solidaria y muy periodística al mismo tiempo. La soledad no es de quienes viven sin ninguna compañía, sino también de quienes están solos viviendo en pareja. Aquí se han formado parejas de todo tipo. A veces son los hijos los que buscan para sus padres o abuelos, y hasta tenemos un oyente de 92 años. Y ahora, bien organizados, vamos formando grupos de acuerdo con las profesiones. Nos escuchan todos: abogados, maestros, jueces, médicos, ingenieros, militares, empleadas domésticas, camioneros (a veces se paran en la puerta de la radio con sus acoplados) , cartoneros, jóvenes y mayores.
-¿Cómo comenzó en la radio?
-Hace cinco años, con franjas de reportajes, los sábados y domingos. Continué con un programa ómnibus los domingos, siempre con distintas temáticas, hasta que un día, tomando el té, como siempre lo hacía antes del programa -con Héctor Ricardo García (empresario, dueño del diario Crónica y de la señal de cable Crónica TV)- él me sugirió que tratara el tema: "Me quiero poner de novio". Llegué y cambié todo en el aire. Fue tan impresionante la repercusión, que nos sentimos desbordados. Tomé conciencia de lo que es la soledad, un tema con mala prensa y para algunos hasta racista o marginal. Muchos colegas muy prestigiosos me decían que no siguiera haciendo ese programa, porque se me iba a engrasar el micrófono. En la segunda emisión, el llamado de un hombre joven, viudo con tres chiquitos que, llorando, me confesó: "Estoy loco de soledad", me hizo tomar la decisión de no abandonar este espacio. La conmoción que el ciclo motivó permitió que en marzo de 2003 me ofrecieran la tira diaria de dos horas. Es un horario que fue creciendo mucho, teniendo en cuenta que compite bien con otro ciclo muy sólido como es el de Dolina.
-¿Cómo resultan las parejas que se forman?
-Llaman por igual hombres y mujeres, pero es interesante destacar que, a esta altura, por la energía que trato de transmitir, la mayoría de las mujeres que se comunican afirman que no tienen menopausia, que están bárbaras, reciben piropos por la calle y los hombres de la misma manera (cuidan su próstata y todo lo que trae aparejado el paso de los años). Con ese espíritu encaran la vida. Un día llamó Miguel pidiendo una mujer petisa de no más de 50 años. Después de varias conexiones, un buen día llegó al estudio Miguel, con su petisa y una imagen de la Virgen de Luján porque, totalmente enamorados, habían ido a la basílica caminando. En otra oportunidad el pedido fue de un viudo muy joven, de Liniers (le decíamos "el viudito del barrio del rey"), desconsolado, que logró superar el trance y encontró nueva pareja.También implementamos reuniones y espectáculos que se continúan fuera de la radio.
-¿Conducir este programa exige una preparación especial?
-En este ciclo comprendí que la soledad genera angustia y miedo, y comencé a trabajar en el tema intensamente. Comprobé que desde chicos nos criaron y enseñaron para estar y vivir acompañados. La gente aquí llama y cuenta sus problemas y en primera instancia traté de quitarles dramatismo a las situaciones. Todos aquí somos "veteranos juniors". Aprenden, por ejemplo, a querer su cuerpo (el de los 20 ya lo tuvieron y lo disfrutaron). En esta labor me ayudaron, y mucho, mi larga carrera y mis propias emociones. Por distintas circunstancias de vida, desde muy chica transité por diversos grupos de autoayuda y cuando me doy cuenta de que el oyente lo necesita, lo pongo en contacto con el Grupo de Autoayuda del Hospital Pirovano, que dirige Miguel Espeche, que es gratuito. Todo colaboró en el crecimiento de "Qué más se puede pedir", pero lo que más me sostuvo fue la fe. Soy muy religiosa. Hago el programa con el rosario encima. Nos ha ido tan bien, que hasta Cristina, la jefa de producción, consiguió pareja.
-Usted es una mujer de mucha exposición. ¿Cómo vivió el resonante episodio que culminó con su matrimonio con el ex Bernasconi?
-Fue todo muy duro. Pero valió la pena. Hace siete años que estamos juntos. Lo que vino después fue muy doloroso. Porque en el año en que se fue a Brasil, estuvo preso y yo entraba y salía de las cárceles de ese país; también murió mi madre. Me refugié en mi profesión, pero ya no volví a ser la misma persona. Hernán me escuchaba desde la cárcel. Y cuando finalmente salió, vino a la radio y esa noche comenzó nuestro período de adaptación.
Por adentro
Producción: equipo liderado por Cristina Chiesa, secundada por Carlos Berkhan, Juan Ignacio Dios, Román Pagano y "Ricky", un joven psicodiferente, que trabaja codo a codo, junto a otros que se acercan noche tras noche y ayudan en diferentes tareas, como Alfredo Calaccione (fotógrafo), padre de la hija de Alicia.
Operación técnica: a cargo de tres eficaces profesionales: Carlos Culotta, "Coqui" Aguamori y Eduardo Zorzópulos, que además editan las llamadas telefónicas.
E-mails y llamadas: superan los 200 diarios. Muchos van al aire. Todos se leen y contestan para concretar encuentros.
Música: de Pavarotti y Lola Flores, a tarantelas, salsa, flamenco y arias de ópera.
Reuniones y misas: reuniones, los sábados en "Caminito tango show", de La Boca; misas: la última fue el 24 de diciembre en la Catedral, ofrecida por el cardenal Bergoglio, en la que regalaron a los oyentes rosarios y escapularios. La próxima: el 10 de abril, en San Nicolás de Bari. Esperan entre 500 y 600 personas.
La competencia, de 0 a 2
Rating
- Continental: 1,8
- Radio 10: 1,3
- Mitre: 0,6
- La Red: 0,6
- América: 0,1
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