
Ey paisano
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Convicción y afán de búsqueda
Posiblemente el más rockero (por actitud y amplitud musical) de la generación de jóvenes folcloristas santiagueños, Raly Barrionuevo llega a su cuarto álbum como solista después de la exitosa experiencia de La Juntada (con Peteco Carabajal y el Dúo Coplanacu). Discípulo confeso de León Gieco quien ha llegado a nombrarlo como su "sucesor", Raly contó con la producción de Luis Gurevich, y plasmó en un ambicioso mosaico de quince canciones (más el track oculto "La Rafa Taurino", una hermosa chacarera) todo el espectro de sus intereses poéticos, políticos y musicales. Su actividad militante está claramente expresada en "Ey paisano", especie de rap chacarero en la tradición de algunos temas de Gieco, y también en "Oye Marcos", una carta abierta para que el subcomandante visite Santiago, con quenas, acordeón y rítmica contagiosa. Las canciones de amor incluyen una versión de "Celia", de Leo Dan. También nos encontramos con historias de personajes especiales, un homenaje a Violeta Parra ("Una mujer"), incursiones por el folclore tradicional santiagueño, una zamba de Zitarrosa con la participación de Gieco, más otros invitados como Jorge Drexler, Peteco Carabajal y el mendocino Horacio Banegas. Con semejante despliegue, el álbum si bien tiene altibajos contagia entusiasmo y convicción, llevado por la templada voz de Raly, con sus frecuentes aciertos como compositor y su afán de búsqueda.





