Redescubrir a Lawrence Ferlinghetti
La poesía no ocupa primeros planos. Oculta detrás de los best sellers y otras expresiones literarias más "accesibles", este género imposible de atrapar en una clasificación contamina las otras artes secreta e intensamente. La poesía no aparece en los titulares, y tal vez no haya otra forma de acción posible que andar en los márgenes. Aparece como guiños, gestos confidentes entre cofrades, como si se tratase de encuentros para iniciados. Así es su supervivencia desde siempre.
Hace pocas semanas apareció un libro significativo: "Los blues de la procreación y otros poemas", de Lawrence Ferlinghetti, en traducción de un especialista de lo que hoy se conoce como poesía beatnik, Esteban Moore.
¿Por qué es importante? Por un lado, porque hay muy poco material poético editado en lengua española de ese grupo de escritores de la posguerra de la Segunda Guerra Mundial; porque fue una manera audaz de interpretar y vivir su tiempo, y porque resultó una influencia determinante para las generaciones posteriores.
Junto a Jack Kerouak, Allen Ginsberg, William Burroughs y Gregory Corso, Ferlinghetti es un nombre fundamental para el arte literario de nuestro tiempo, sobre todo a partir de la edición de "Un Coney Island de la mente", surgido en la misma época que "En el camino" y "Aullido", gestos de aquella juventud que se proponía vivir en "beatitud" (de allí la posterior derivación de beat), acercándose a la filosofía oriental y a las experiencias con drogas que se habían desarrollado, justamente, en la Segunda Guerra. Y su influencia está presente en el rock desde Bob Dylan y Lou Reed hasta Laurie Anderson y Tom Waits.
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Fueron los primeros en realizar acciones poéticas como performance para acceder al público más allá de la página impresa, y en los años sesenta lograron reunir multitudes en parques y en las extensas jornadas de los festivales de rock.
Ferlinghetti fue un especialista en cuanto a presentaciones en vivo. De hecho, tiene una serie de poemas que llamó "mensajes orales" (de los años 50), en constante transformación debido a que se presentaba acompañado por músicos de jazz, con la propuesta de que la improvisación también formara parte de la estructura literaria, por lo que las versiones nunca fueron definitivas y aparecieron publicadas siempre como versiones.
Y aunque hoy sea una rareza para coleccionistas, existen algunas grabaciones, como el disco "Poetry Readings in the Cellar", que hizo junto a Kenneth Rexroth y el Cellar Jazz Quintet, de San Francisco. El encuentro del jazz y la poesía en un momento de búsqueda incesante.
Vale la pena acercarse a "Los blues de la procreación", porque más allá del valor literario de lo que en su momento fue toda una afrenta, ayuda a completar ese rompecabezas que es el rock como cultura dominante de las últimas décadas.
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