
Regreso a una década rebelde
"Otro día en el paraíso" ("Another day in Paradise", Estados unidos /1998). Presentada por Cine 3. Dirección Larry Clark. Con James Woods, Melanie Griffith, Vincent Kartheiser, Natasha Gregson-Wagner. Duración: 101 minutos. Para mayores de 18 años. Nuestra opinión: Buena
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El engañoso subtítulo que aparece durante los créditos de apertura indica que estamos frente a "Kids 2". Pero "Otro día en el Paraíso", segunda película como director del cotizado fotógrafo neoyorquino Larry Clark, no es una secuela de aquella opera prima que en 1995 conmovió el circuito de cine de arte con un crudo y por momentos revulsivo retrato de la sexualidad adolescente postsida de Manhattan (aquí se estrenó sólo a comienzos de 1998 como "Kids: golpe a golpe").
Si bien "Otro día en el Paraíso" conserva el espíritu contestatario hasta la provocación y el estilo descarnado lindante con el documental antropológico de su predecesora, existe una enorme distancia temática, visual y hasta temporal entre ambos films.
"Otro día en el Paraíso" es una road-movie con mucho sexo, droga y música negra (en lugar de rock and roll) ambientada en el pueblerino y rural Estados Unidos de la década del 70. Una digna heredera de clásicos como "Busco mi destino", "Bonnie & Clyde" o "Badlands" que describe el sangriento derrotero delictivo y al mismo tiempo las complejas relaciones que se establecen entre dos veteranos marginales (James Woods y Melanie Griffith) y una parejita de jóvenes adictos (Vincent Kartheiser y Natasha Gregson-Wagner).
Relato de iniciación sobre maestros y discípulos, melodrama sobre padres en busca de hijos sustitutos (y viceversa), retrato de las irreconciliables diferencias generacionales, pintura de una época arrasadora (y arrasada), Clark ubica a "Otro día en el Paraíso" en la línea de los primeros trabajos de su amigo Gus van Sant ("Mala noche", "Marginados" y "Mi mundo privado") con algunos toques del glamour y la estilización visual de road-movies más modernas, como "Kalifornia" o "Asesinos por naturaleza".
Podrá sostenerse con razón que Clark se adentró de lleno en los esquemas y tópicos de un género bastante transitado como el de las películas de camino, que apeló a herramientas narrativas mucho más convencionales que en "Kids", o que la fotografía luce demasiado bella para un retrato de indisimulable sordidez en el que -debe advertirse al espectador impresionable- conviven jeringas cargadas de heroína y desnudos frontales con importantes dosis de violencia física y psicológica.
Pero, al mismo tiempo, "Otro día en el Paraíso" surge como una obra más madura, sólida y en muchos sentidos atractiva que aquel controvertido debut cinematográfico. Se trata de un film mucho más cerebral y formalmente cuidado, en el que además Clark consigue extraer de sus cuatro protagonistas actuaciones de muy distinto tono, pero siempre convincentes.
Joyas musicales
Un párrafo aparte merece la impresionante selección musical que reúne una decena de joyas del soul, el funk y el rythm & blues setentistas, con un lírico remate folk a cargo de Bob Dylan con la balada "Every grain of sand". Aunque su omnipresente utilización dramática resulta algo abrumadora, se trata de una de las bandas sonoras más logradas de los últimos años.
Película sobre la brutalidad y la fragilidad emocionales, "Otro día en el Paraíso" es una extraña combinatoria entre el policial más sangriento y un regreso al pasado cargado de poesía y melancolía. Una verdadera rareza en estos tiempos de tanto cine codificado y previsible.





