
"Ricos y sabrosos": el sabor de la buena mesa
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"Ricos y sabrosos." Conducción: Pablo Alarcón y Ana Acosta. Participación de Héctor Malamud. Humor: Jorge Noya y Bocha Retegui. Escenografía: Inés Leroux. Iluminación: Jorge Sabel. Sonido: Gustavo Nieto. Producción: Walter Morales. Producción ejecutiva: Mariela Tedeschi. Coordinación general: Héctor González. Autores: Alberto Catan y Mario Borovich. Dirección: Atilio Biondo. Lunes a viernes, a las 13, por Canal 7.
Nuestra opinión: bueno
Pablo Alarcón y Ana Acosta hacen una buena dupla. El, cocinero; ella, apenas capaz de hacer un buen café (tal como ella misma declara). Las ollas y sartenes no los unen, por lo visto. Pero tampoco los separan. Porque ambos son cálidos anfitriones y ponen lo mejor de sí -aunque no siempre les da buen resultado- para "recibir" en su programa (tanto a los televidentes como a los invitados en piso).
"Ricos y sabrosos", que debutó anteayer en la pantalla de Canal 7, es una propuesta que, en definitiva, se caracteriza por la construcción de lo que podría llamarse un buen ambiente. A ese buen ambiente, generado tan sólo a partir de las energías de Alarcón y Acosta, la producción ha querido incorporarle, diríase de prepo , una cuota de humor extra.
Comedia en vivo
Por un lado, el segundo bloque del ciclo fue ocupado por una comedia que los actores hacen en vivo. Allí, además de Acosta y Alarcón, participan otros actores, como es el caso de Héctor Malamud. Lo que sucede con esta pequeña ficción casi teatral es ambiguo: o no cuenta con un buen libro que ayude a los actores o no cuenta con actuaciones lo suficientemente disparatadas como para refrendar la precariedad de los diálogos. (Desde ya, hacer comedia en vivo implica la intención de "jugar a hacer comedia" y no de hacerla en serio.)
Por otro lado, el programa cuenta con dos humoristas, Jorge Noya y Bocha Retegui, que se encargan de insertar chistes aquí y allá, con poca eficacia y -tal vez por error de la pauta de su participación- sin mayor logro que la simple interrupción. En realidad, el mejor humor de "Ricos y sabrosos" se desprende de la disposición de ánimo de los conductores y la ductilidad que demuestran.
Alarcón pasa del papel de anfitrión al de cocinero práctico y suma una receta fácil a un menú más complejo que siempre estará a cargo de un chef profesional. Anteayer, por ejemplo, mientras él preparaba pastas con una salsa de crema, manteca y queso rallado, la cocinera profesional se encargaba de un pez ángel con brócoli y papines oriundos del norte argentino.
Finalmente, lo que se cocina en cámara es llevado a la mesa para degustación de un invitado de honor, papel que, en el debut, ocupó China Zorrilla. Fue justamente en ese segmento, en el modo de relación con el invitado, donde fallaron, al menos anteayer, Pablo Alarcón y Ana Acosta. A pesar del buen trato y el cariño dispensado a la visita, la dupla no acierta a la hora de hacer de periodistas: con preguntas escasamente significativas y poca habilidad para generar la contención que requiere toda entrevista.




