
Roberto Pettinato: rebelde e indomable
Esta noche actúa en el Club del Vino con su excelente grupo; hará free jazz y dice: "En el escenario no soy el de la TV"
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Es un animador exitoso, con un Martín Fierro recién conquistado, pero Roberto Pettinato necesita desarrollar su pasión por la música y resolvió reaparecer en el escenario en busca de relatar sus sentimientos.
Pasada la medianoche de hoy, a la 0.30, saldrá al escenario del Club del Vino para hacer un show de free jazz, puro y duro. En este encuentro con el público no muestra tanto su lado gentil, el más conocido por su actividad televisiva.
"El que vaya no va a encontrar al de la televisión", advierte este saxofonista animador para desalentar a aquellos que lo siguen por su conducción de "Indomables", en América TV, y "Que parezca un accidente", que comenzó anoche en el canal de cable TN.
Pettinato transmite la sensación de que su regreso a los escenarios es para quedarse. No parece una necesidad fugaz del músico, sino una decisión asumida.
Durante una entrevista con LA NACION, en su casa de Belgrano, de habitaciones espaciosas, con pocos muebles y con el énfasis puesto en los colores claros, contó que la decisión de encarar este proyecto nació dos años atrás, durante un show de un trío singular con Joe Lovano en saxo, Mark Dresser en contrabajo y Gerry Hemingway en batería, en el Knitting Factory, en el borde sur de Manhattan. "Salí junto a mi mujer con los ojos rojos de emoción. Estuvieron tocando una hora y media de música creativa e improvisada. Ahí me decidí", recuerda.
-Si el proyecto es anterior a estas presentaciones, ¿por qué no nos enteramos?
-Comenzamos el año último, con algunas actuaciones en Niceto y luego en una confitería de Cruz del Eje, y la gente aplaudía. También tocamos en un teatro de Córdoba.
Pero reconoce que no le gusta darlas a publicidad y dice que es la primera vez que tomó este riesgo de promocionar sus actuaciones.
-¿Por qué free jazz?
-Por qué no. Hice una tarjeta donde dice Now (así se llama la banda) Free Jazz, música anticomercial. Si te gusta bien, y si no... cuántas veces fui a ver bandas que no me gustaron. Nolé (el pianista del cuarteto) me decía: "¿Por qué hacemos esta música?" "Porque alguien la tiene que hacer", le dije. Es una necesidad cósmica e histórica
Pettinato es terminante, como los rockeros. Viene de algún lugar del que no vienen los músicos de jazz en estas playas. De ahí la necesidad de explicar a su grupo el camino por donde transitar para reunirse con él musicalmente. Y sobre este punto cuenta una pequeña historia: "Vamos a hacer un tema de Parker", le digo a Nolé, que me responde que tiene muchos acordes. "No -le contesto-, hagamos la cabeza nada más (se refiere a los primeros acordes), y me parece que lo vivió como una ofensa."
Y aquí, una razonable reflexión: "No voy a subir al escenario para sufrir, para decir: "Uy, ¿en qué nota estoy?", se defiende.
Les pide a los músicos que se escuchen, que no queden huecos, que haya una asistencia colectiva constante. La idea que parece subyacer en esta estrategia es que el núcleo rítmico-melódico no se diluya y así conservar la fuerza en el tono expresivo.
Aquí se entusiasma. Habla de la forma en que van a tocar: "Nolé comenzará solo, pero sin hacer música uruguaya ni brasileña, y luego entrará Giunta; o quizás Herrera con el contrabajo" (y se queda pensando). Lo que parece un hecho es que el concierto tendrá una fuerte dinámica. Pero habrá alguna que otra balada, aunque de gran nivel, como "Naima", aunque no suena a claudicación este tema a medio tiempo en un show que no tendrá otra dirección que la creatividad espontánea.
Se afirma también el sentimiento de que no busca el agrado del auditorio. "Por qué si me gusta una cosa a la hora de tocar voy a hacer otra", dice, con un espíritu volteriano.
"Me gusta tocar sobre un solo acorde, me gusta "Bitches brew", o el material de Pharoah Sanders, o el de Albert Ayler", confiesa, y se pone así, por sus gustos, en una vereda distante de la corriente principal del jazz. Un lugar que fue contestatario en los primeros años de los sesenta y que hoy refleja, en Pettinato, un dejo de rebeldía que parece insuperable y que lo lleva a desarrollar esta alternativa jazzística.
Sin estructuras
Pettinato se pregunta de qué sirven los músicos tan técnicos si no pueden expresar lo que sienten.
Promete, por eso, que no van a desarrollar sus temas como si fuesen parte de un grupo de standards. "Vamos a improvisar, creo que voy a tocar los cuatro saxos y mantendremos un formato de no estructura", añade.
Quizá por su naturaleza, que gusta de realzar los momentos de intensidad, su mood es el free jazz, género que pone énfasis en la intensidad desde lo estático, pues ni siquiera se baila. Su manera de vivir la música es desde un lugar de mucha libertad, y es por eso que mantiene un sentimiento de tedio hacia algunas formas de jazz. La vida y el jazz son libertad: "Siento esa necesidad de expresión". Asegura que la tradición es la cobardía de los mediocres, pero le gusta, sin embargo, Django Reinhardt y en él no suena contradictorio.
"Tengo dos caras, como dije en la revista Rolling Stone. La TV es una hora y media de mi vida y el día tiene 24."
-Pero es muy condicionante.. .
-Es muy condicionante para la gente, a mí no me importa. Si vos venís a verme y creés que vas a encontrar al que hace chistes te equivocaste de concierto. Lo lamento. No soy el Gordo Casero (se ríe).
La música es mi pasión. No hago chistes con ella. La gente habla y no conoce todas las palabras. La música también es así.La música que surge del cuarteto es muy potente; el combo es combustible puro y mostrará su energía esta noche, en el escenario, un santuario para la libertad.
TV: "Es mi trabajo"
El tema de la televisión no puede faltar frente a un ganador de un Martín Fierro. Tras varias apariciones en las ternas de Mejor animador, este año lo conquistó por su trabajo en "Indomables".
Dice que está contento, que es un galardón importante, pero que le habría gustado más estar galardonado como Mejor disco de jazz en los premios Carlos Gardel.
"Es mi trabajo, pero te imaginás que centrar la atención en los asuntos de las farándula no es divertido. Bromeamos sobre esto o aquello, pero hasta ahí", dice este músico que surgió al público como saxofonista del mítico Sumo, grupo de Luca Prodán.
Respecto del programa que comenzó anoche en TN afirmó que se siente cómodo. "Es una especie de monólogo en episodios en el que me siento suelto. Esperamos que salga bien", concluye este artista que no deja de señalar que más que con los premios y su actividad laboral su mundo, su historia, está completamente relacionado con la música. "Allí están mis sentimientos."
Un combo de primera
Ricardo Nolé: pianista uruguayo. Tiene dos discos a su nombre, un trío con Herrera y el baterista Zeppa.
Alejandro Herrera: es el contrabajista, aunque suele tocar el bajo eléctrico. Tiene un quinteto con Bellotto en trompeta, Cámara en saxo, Jacinto en piano y Giunta en los tambores.
Oscar Giunta: es uno de los mejores bateristas locales. Tiene un potente trío con Jacinto en piano y Jerónimo Carmona en contrabajo.




