
Romance de dos enemigos
Entre bromas, anécdotas y reflexiones profundas, detrás de las cuales también hubo tensiones y conflictos, Fito Páez y Joaquín Sabina le contaron en exclusiva a La Nación la historia del disco que preparan juntos.
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Mientras Joaquín Sabina cuenta cosas que le sucedieron "la otra noche, a las diez de la mañana", Fito Páez asegura que una vez terminado el disco, asesinará a Joaquín.
Es de noche y están juntos, divertidísimos, en el estudio de grabación. En el relato de ambos se mezclan la broma, las reflexiones sesudas y un permanente azote de idas y venidas entre los dos, de lo que somos testigos privilegiados y fascinados.
Lo que junta anécdotas y discusiones, entre whiskies y cigarros, es "Enemigos íntimos", el disco de Páez-Sabina al que sólo le faltan algunas voces y que, calculan, estará listo en abril o mayo.
Poco a poco, a lo largo de la charla, va quedando claro el nombre del álbum. Porque tras este humor se van descubriendo también las tensiones creativas que han vivido los dos artistas.
Como todos los romances, éste tiene una historia y dos maneras de contarla.
Fito: -La cosa empezó en San Pablo a las 6 o 5 de la mañana; yo estaba allí para dar el primer concierto de Euforia y escucho el disco del cabrón
Sabina: -El cabrón soy yo. En esta entrevista, siempre que se diga cabrón que el lector sepa que soy yo.
Fito: -Aunque ya sabía quién era el muchacho, en ese momento me impactó mucho y me di cuenta de que teníamos que hacer un disco. Y lo llamé en ese momento por teléfono a Rosario, porque allí estaba y ahí tomamos la decisión conjunta.
Sabina: -Para un momento, hombre, déjame explicarlo. Yo agarro el teléfono y oigo a un tipo muy borracho que me dice que está escuchando mi disco. "Qué alegría oírte", le contesto yo, como se hace en los casos en que un amigo te llama así. "No, no, es que eres el mejor, no en español sino del mundo y te iba a decir...". "Sí, sí, Fito, cómo me gusta que me quieras", respondí.. "No, cabrón, que yo quiero hacer un disco contigo". "Lo hacemos", respondí, reaccionando inmediatamente.
Fito: -Como siempre, Sabina amplifica. Pero sí, luego de eso concretamos un encuentro para trabajar en La Romana, en República Dominicana, creo que en abril de este año. Ahí estuvimos una semana, tiramos la pintura sobre el óleo y aparecieron siete u ocho canciones. Llegamos sin ningún tipo de pretensión y como vimos que la cosa funcionaba, decidimos seguir para adelante.
Sabina: -Estábamos tan desconfiados uno del otro que decíamos, "No te preocupes, si no sale nada nos emborrachamos, nos divertimos y está bien".
Fito: -Pero eso duró una hora, porque arrancamos y salieron esos temas en una semana.
-¿Y quedaron esos temas tal cual?
Fito: -Sí, todos, con muy pequeñas correcciones y casi todos con los arreglos originales.
Sabina: -Yo he hecho planes con otros, la diferencia es que lo dicen en cambio con Fito, le contestás que sí, como siempre, pero él te dice que empecemos mañana.
Fito: -De ahí nos fuimos a Villa La Angostura en agosto a seguir un poco. La idea fue un poco pasar del calor al frío a ver qué pasaba.
Sabina: -El se equivocó y perdió mucho dinero porque quería deslumbrarme con el Caribe primero y la nieve después, y yo estuve todo tiempo metido en una habitación en los dos lugares. Podrías haberme llevado a una pensión de Caminito.
Fito -Pero siempre sales caro.
-¿Estaban seguros desde el principio que la dupla iba a funcionar?
Sabina -Yo nunca creí en los grupos, pensé siempre que uno tenía las ideas y los otros lo acompañaban. Nunca creí que se pudieran hacer cosas entre dos, sino que la creación era una cosa individual. Y éste yo creo que es el primer disco del mundo, y lo digo con toda la vanidad y el orgullo, hecho entre dos.
Fito -Ahí, en el Sur, aparecieron otros 6 u 8 temas y vimos que teníamos algo de verdad. Entonces apareció la pregunta de toda la vida: ¿Vale la pena hacer un registro de esto, y dijimos que sí.
Sabina -Quiero aclarar que el motor inicial absoluto es Fito, pero la idea era juntarnos a ver qué pasaba. De hecho, yo durante días creí firmemente que él quería hacer un disco de Fito Páez con letras mías, y me parecía estupenda la idea. Si ahora resultó ser un disco de los dos, es porque salió así, no porque supiéramos que iba a ser así. Las canciones no fueron hechas por separado, yo las letras en Madrid y él las músicas acá, sino que las hemos hecho juntos, peleándonos a muerte, gritando, discutiendo. El disco se va a llamar "Enemigos íntimos".
Fito -Después, de agosto a septiembre, yo me quedé en casa, trabajando en el tema porque convinimos que yo iba a producir el disco.
Sabina -Yo no quería hacer un disco que sonara como mis otros discos. A mí me interesa mucho la parte musical de Fito y su capacidad de organización. Por eso decidí que de música, arreglos y todo eso se ocupara él, aunque discutimos mucho todo. Decidí viajar a otro planeta, que es el suyo, y meterme ahí, solo, sin músicos, sin manager.
Fito -Ahí vino la etapa de trabajos con el flaco Villavicencio, que comandó los arreglos. Trabajamos bastante duro en algunas orquestaciones que son muy complejas, hay cinco temas con grandes formaciones y mucha gente tocando en gran parte del disco. Los músicos estables fueron Pete Thomas -el baterista de los Attractions que tocó toda la vida con Costello-, Guillermo Vadalá en bajo, Ulises Butrón en guitarra, Claudia Puyó, Fabiana Cantilo y las Blacanblus en coros, yo en algunos teclados y sobre todo en piano...
Sabina -Y mi voz de terciopelo.
Fito -Todo un trabajo que Joaquín va a arruinar con esa lija.
-¿Compusieron canciones por separado?
Fito -Sí, "Buenos Aires" la escribí muy inspirado en la manera en que escribe él.
Sabina -Y yo tengo otro que se llama "Madrid".
-A pesar de que dicen que es un disco de a dos, ¿son las letras de Joaquín y las músicas de Fito?
Fito -Ese era el team en la cancha; lo que pasa es que después, en el ejercicio del juego, yo terminé escribiendo un tema sobre los etarras y él una canción sobre Cecilia. Eso fue lo interesante.
Sabina -Quiero dejar bien claro que no hay un cuerpo y un alma, sino canciones. El me ha hecho sacar mis mejores versos, a fuerza de ser un hincha p... insoportable y yo fui también así en las músicas. No importa lo que digan los créditos, él y yo sabemos que hay algo más.Y hemos tenido guerras a muerte.
Fito -Hace una semana el disco no existía más.
Sabina -Generalmente, los artistas se pelean por los egos, aquí, en cambio, nos peleamos por una coma o por una nota. Son motivos atípicos, y eso nos gusta mucho aunque no queramos vernos en los próximos diez años.
-El estar juntos, ¿te sirvió, Joaquín, para que encontraras otros temas o estilos para tus letras?
Sabina -Yo creo que éste no es mi modo de escribir de siempre. Fito no es el cantante que más cerca esté de mi destino; al contrario. Pero eso es lo que me excitó y me hizo aceptar. Nunca pensé que podríamos hacerlo y, al contrario, ha sido la experiencia artística más excitante de mi vida.
-¿Por qué pensaste que no podrían hacerlo? Sabina -Porque él musicalmente vuela mucho, es muy atrevido, carece de miedos y prejuicios y yo soy una duda ambulante. Su mejor momento creador siempre es el primero. En cambio, mi mejor momento creador es el cuarto o el quinto. Era meterme en un terreno muy desconocido.
-¿Vos también lo ves así, Fito?
Fito -No, para mí la duda es un elemento de trabajo y, claro, para vivir. El tema es que él está queriendo hacer una especie de idea de que él duda y yo no, y no es cierto, porque el temperamento, el carácter que tienen los textos es de una vitalidad y un vigor que no te lo dan la duda, sino la certeza. O la certeza de declarar la duda.Con la duda sola no hacés nada.
Sabina -Digamos que Fito hace un trabajo previo muy serio y las dudas no las trae, y yo sí.
Fito -Digamos que es un pesado. Yo pienso que el mundo pop o los elementos que yo manejo son de una ingeniería no muy compleja, pero que requiere de una precisión emocional muy fuerte. Una canción no es una torre de Gaudí, que requiere de un trabajo de diez o veinte años. Me gusta entonces dirigirme al corazón de lo que quiero decir, contarlo y después hago otra; no me quedo revisando la misma canción.
Sabina -En el tiempo en el que yo me quedo revisando una, él hace tres. Las sesiones de composición fueron las más excitantes. Eran una tortura para ambos, pero a la vez era rozar el cielo. Cuando yo llegaba a España, Serrat me preguntaba cómo era que trabajábamos, y yo le decía la verdad: que yo le decía un verso o Fito me daba unas notas y, a cada rato, pegábamos saltos y nos abrazábamos.
Fito -Después él quiere reproducir esa misma escena delante de 42 músicos tocando y no se puede. Esa fue la gran discusión.
Sabina -Es que él ha trabajado muchísimo más duro que yo, ha estado dirigiendo una orquesta 20 horas al día, y yo llegaba, me sentaba en ese sillón, me ponía a escribir y a veces, en diez horas, encontraba dos versos. Ahí es cuando él me quería matar.
Fito -No vamos a contar aquí por qué Joaquín en diez horas escribía dos versos. Pero lo bueno es que está diciendo la verdad. Ha sido franco.
Sabina -Y tú estás siendo Perón.
Fito -Es evidente ya por qué se llama "Enemigos íntimos".
Ciudad de pobres corazones
El estudio funciona a pleno de noche. Después de las doce, llegan algunos a ver cómo anda todo. Alina Gandini y Enrique Symns se suman a la gente que, un rato antes, estuvo cenando en la cocina que también tiene el estudio y que, como no podía ser de otra manera, incluye una verdaderamente interesante bodega.
Joaquín, que no se desprende en ningún momento de su vaso de whisky, quiere mostrar todas las canciones. Sin pudor. Aunque todavía no sean voces definitivas, y ni siquiera se esté cerca de la mezcla final. Sabina tiene apuro, urgencia. Por eso, cuando Páez calcula estar terminando para marzo o abril, él arroja un temerario febrero. Pero, difícilmente, el disco "Enemigos íntimos", de este Frankenstein que habita una ciudad que no es ni Buenos Aires ni Madrid, esté en la calle antes de mayo.
"Esta canción -dice Joaquín refiriéndose a "Más guapa que cualquiera"- la tenía escrita hace mucho, se la había dado a mis músicos y a otros y nunca le encontrábamos la música. Hasta intentamos grabarla, pero nunca la pudimos editar. Cuando se la mostré a Fito, sin contarle todo esto, claro, él enseguida la encontró. Y aquí está, ya grabada. La cantamos Fito, yo y Andrés Calamaro".
Mientras tanto, Symns da vueltas por allí y arroja pensamientos como dardos que disparan reflexiones. El amor, el rock, las drogas, el dolor y el sufrimiento, todo se mezcla con la música.






