
El cantante de Stone Temple Pilots grabó un compilado de villancicos; sólo para oídos desprejuiciados
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Let’s drink to good times. Comic or tragic, the most important thing to do is to enjoy life while you can because we only go round once, and when it’s over, it’s over. And, perfect cardiogram or not, when you least expect it, it could end like that.
Hay que deshacerse de los prejuicios. La conciencia de lo efímero (gracias, Woody Allen, por esa línea y por tanto más) puede colaborar con el disfrute pero no necesariamente intensificarlo. Con menos preconceptos, el panorama del hedonista se torna infinito. Leyendo la entrevista que la revista Spin le hizo a Scott Weiland, "How badass Scott Weiland became a Christmas crooner", esa idea se refuerza. La incapacidad preliminar de conjugar dos elementos tan disímiles como el cantante de Stone Temple Pilots y los villancicos es completamente lógica pero requiere de un mínimo análisis crítico para disolverse en su inconsistencia. ¿Por qué no lo podemos creer posible? No hay razones reales que justifiquen la imposibilidad de esta yuxtaposición, ni de ninguna de las otras incursiones rockeras en el terreno de la canción pop tradicional, navideña o no.
Scott, y no sólo gracias a su potente y versátil voz, se la banca. Durante la nota, comenta cómo de chico cantaba en un coro y siguió haciéndolo a pesar de las burlas de sus compañeros; habla de su fanatismo por los grandes representantes del crooning de la historia de todos los tiempos: Nat King Cole, Frank Sinatra, Judy Garland, Bing Crosby; deja en claro que la imagen que el mundo se hizo de él, estigmatizada por el derrape noventoso (y no), hoy lo representa muy poco.
Más allá de los gustos estilísticos, Most Wonderful Time of the Year, como se llama este compilado de canciones festivas (piezas orquestadas en tono jazzero, algunas con reminiscencias de bossa y hasta reggae, como la versión "Frankie Paul" de "O Holy Night", por ejemplo), demuestra que Weiland es capaz de cantar lo que quiera cantar. Su gravedad, en plan pacífico y seductor, despojada de violencia y de alaridos roncos, hasta logra convencer de las bondades inexistentes de unas navidades en las que ni siquiera creemos.
Dejo una muestra (el álbum entero lo pueden reproducir acá) y el genial disco de covers que el cantante editó hace un par de meses, con versiones de Bowie, Radiohead, los Stones y más, porque nos libramos de los prejuicios pero también necesitamos equilibrar.
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