
La serie basada en la vida de Moria Casán se revela como un experimento fascinante, que no le tiene miedo a la polémica ni a las zonas oscuras de una vida; estará disponible en Netflix a partir del viernes 14 de agosto
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Moria (Argentina/2025). Dirección: Javier Van de Couter. Guion: Javier Van de Couter, Martín Vatenberg, Donna Tefa. Fotografía: Luciano Badaracco. Elenco: Sofía Gala Castiglione, Griselda Siciliani, Cecilia Roth, Olivia Nuss, Marco Antonio Caponi, Joaquín Ferreira, Mica Riera, Rafael Ferro, Leticia Brédice, María Fernanda Callejón y Luis Machín. Disponible en: Netflix, a partir del viernes 14 de agosto. Nuestra opinión: muy buena.
¿Cómo se relata la vida de Moria? ¿Cómo se indaga en la intimidad de una figura que siempre jugó a borrar los límites entre lo público y lo privado? ¿Cómo asomarse al cráneo de una “mujer mostra” que supo reinventarse una y mil veces? La única respuesta posible viene a través de una biopic con firma propia, que subraya la subjetividad, celebrando de ese modo el vínculo más importante que tiene la propia homenajeada.
Muchas biopics se refugian en el remanido esquema habitual, cuya estructura se organiza a partir de tomar a una figura y relatar su meteórica popularidad, su caída y posterior reivindicación. Se trata de producciones más bien mediocres, que miran con temor cualquier tipo de experimentación formal o de contenido que rompa con el molde. Otras, mucho más estimulantes, buscan una vuelta de tuerca y ofrecen un relato dinámico, que juegue a deformar las formas establecidas. En ese olimpo de biopics sin miedo a arriesgar se encuentran La Veneno, María Antonieta, El ángel, Sid & Nancy o Ed Wood. Y sí, acá resulta ineludible destacar la enormidad de Sofía Gala Castiglione en la piel de una joven Moria, la calidez del Mario Castiglione de Marco Antonio Caponi, la solidez de Olivia Nuss como Sofía Gala o la inmensidad de Griselda Siciliani y Cecilia Roth para retratar a la diva en su adultez. Pero reducir la serie a sus actuaciones, es no dimensionar la esencia de la propia Moria, a la que esta ficción homenajea mediante la búsqueda por destruir los cánones narrativos establecidos.
Ana María Casanova era una joven que creía encontrar en el Derecho una vocación. Pero a ella misma (y no al destino, porque ni el destino se le anima a Moria) le alcanzó con asomarse al hall de un teatro de revistas para que un empresario teatral de ojo clínico la descubriera como una vedette natural. De ahí en más, el camino de la One continuó en el cine, la televisión, el teatro dramático, los talk shows y los realities. En todos lados Moria dejaba un sello, a medida que su vida personal parecía un torbellino irrefrenable. Claro que lejos de hacer un recuento que gran parte del público ya conoce, este relato se detiene más en la mirada que la propia Moria tiene sobre su vida que en contar su vida en sí, y ese es el primer gran logro de la serie.

Desde que puso un pie en el teatro de revista, Moria se reveló como una mujer que comprendía al público como un aliado, sin por eso tenerle miedo a la reprobación. No se trataba de huir de la zona de confort (si algo no tuvo ella, fue miedo a saltar hacia lo desconocido), sino de reconstruirse desde distintos espacios en busca de alimentar un monstruo que jamás se satisfacía, y que era el de la realización profesional. Moria es una experta domadora que con velocidad domesticaba nuevos géneros y formatos. Y en el medio de esa vorágine profesional, transitaba una vida privada atravesada por el gozo, porque para Moria y para esta serie, el sexo es un estadio de mutación constante.

El sexo puede ser mil cosas. El sexo puede significar deseo, puede significar disfrute, puede ser un tabú, puede ser un abuso, puede ser calidez o suciedad. En un panorama de series que omiten el sexo o que lo exhiben de manera plástica, este relato le hace honor a su figura y propone un sexo cambiante, que estimula, que erotiza, que puede ser fuente de amor, de desprecio, pero también engendrar una vida que para Moria se convertirá en “su kriptonita”. Porque esta biopic es, ante todo, la compleja historia de amor entre una madre y su hija, y una reconciliación entre dos mujeres.

A Moria la define la maternidad, no ante todo, pero sí ante mucho. Una mujer que vivió de forma libre se encontró ante el desafío de trasladar esa lógica a su figura de madre. Para Moria era fácil leer al público y brindarle un show a tono, aunque no siempre le era tan fácil leer a su hija y darle una maternidad desprejuiciada. En ese camino, Sofía Gala se convierte en una inspiración pero también en un miedo, en un motor pero a veces también en un ancla. Aunque Moria no conoció jamás el tabú del sexo o las drogas, su rol de madre la llevó a repensar su mirada y la posibilidad de establecer parámetros (más que perímetros). Y el amor absoluto por su hija, que se materializa desde el mismísimo momento de su concepción (en una escena de pileta que transmite una ternura inusitada para una serie local), es el punto que hace de Moria una verdadera mostra indestructible, un tótem capaz de fabricar vida.

Moria es una vedette Godzilla que camina por Buenos Aires, reflexionando sobre su propia vida y a la conquista de la ciudad. Moria juzga su pasado, reimagina cómo pudieron ser muchas situaciones y se convierte así en el motor de una biopic que no se disfraza de verdad, sino de fantasía iluminada por los colores LGBTQ+. Se trata de la pesadilla más sexy para aquellos que aseguran ser víctimas de una invasión woke, pero que en secreto bailan los temas de Lali. Y para Moria, mirar al pasado es una uña gigante, es la bronca frente a las personas que la lastimaron, pero también el amor de quienes recuerda como fuente de cariño. Porque esta no es una biopic del dato duro y el abarrotamiento de souvenirs de época, sino que esta es la memoria de una mujer que le imprime sentimiento a la representación de su pasado.
Entonces volvemos a la pregunta del principio: ¿Cómo se cuenta una vida tan absoluta, tan avasallante? ¿Acaso puede caber su gigantismo en una pantalla de televisión? Claro que puede, siempre que sea Moria quien conduzca su propia serie, como condujo su vida y como condujo a su público a enamorarse de su figura, que esta vez mutó en una biopic, y que mañana seguramente volverá a mutar en algo tan indescifrable como fascinante.
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