
"Sí, soy un monstruo"
En medio de sus shows en Santiago, Chile, donde tocó los temas de su nuevo CD, "El aguante", Charly García habló con La Nación y propuso una solución para los problemas del país: cambiar a Palito Ortega por Pinochet, porque éste, "por lo menos, no canta"
1 minuto de lectura'
SANTIAGO.- "Se despertó el monstruo", asegura, cariñosamente, una de las personas más cercanas a Charly García, durante su estada en Chile. Y ésas parecen ser las palabras clave que anuncian que, en minutos más, el músico estará dispuesto a dialogar con La Nación . Pocas horas antes de su última presentación en el país trasandino, García abrió las puertas de su habitación para hablar sobre su nuevo disco, "El aguante", y de paso desparramar conceptos de todo tipo acerca del peculiar universo que lo rodea.
El bigote bicolor se instaló por una semana en Chile, con el objetivo de realizar cuatro shows consecutivos, en un teatro con capacidad para mil personas. La idea surgió y se corporizó, como casi todos los proyectos del músico, en tiempo récord. Es que el mundo gira más rápido alrededor de él, y los tiempos, definitivamente, se manejan con otros parámetros.
Ya en el noveno piso del hotel, García invita a su temporario aposento con un simple "adelante". El cuarto que ocupa muestra una típica postal garciesca. Una gran cama custodiada por dos veladores cubiertos con celofán rojo y verde, un teclado, un par de papeles dispersos por la habitación con nuevas composiciones, platos con la función de ceniceros repletos de colillas, botellas de whisky semivacías, y un televisor de 28 pulgadas encendido pero sin volumen, que emite insistentemente videos de última generación.
La desgarbada figura de Charly, arrodillada sobre la cama, juguetea con melodías en el teclado, mientras dos jóvenes fans chilenas escuchan atónitas sentadas junto a él, sin poder creer lo que el destino les deparó para ese día. "Ella es Plug, y ella RCA", presenta cortésmente el anfitrión. "Es que hoy quiero que vengan fans, que puedan subir y estén conmigo. Es un día especial. Hace un rato le regalé el cuadro que estaba ahí a un chico", y señala, sonriente, la descolorida pared como principal testigo de su ocurrencia.
Un futuro brillante
Para García, estos conciertos fueron la excusa perfecta para que su numerosa banda (integrada por ocho músicos que lo acompañan desde hace casi un año) se ajuste sobre el escenario, y para ahondar aún más en su novedosa propuesta sonora de no incluir sonidistas en las salas. "Se dieron las coordenadas justas de que el disco está terminado, la banda con ganas de tocar, el futuro muy brillante, y que acá soy como bastante local. Tenía ganas de pasarla bien y experimentar un poco".
Como no podía ser de otra manera, la experimentación sigue siendo la meta principal para uno de los artistas más innovadores en la historia del rock nacional. "El punto que quiero mostrar es que se puede tocar. Parece muy difícil tocar ahora. Porque hay que tener humo, varilites y un montón de cosas... que no son necesarias. Esto se basa en que el poder está acá -y extiende sus lánguidas manos-, no en la amplificación".
La presencia de Pepe Vinci, uno de los organizadores de los recitales en Chile y viejo amigo de Charly, produce la primera interrupción de la charla. "Pepe, quiero velas esta noche. Andate a una santería y comprate una foto de Laborde... Velas, velas, y flores, como antes. ¿Te acordás?", remarca García, recostado en la cama.
Y continúa: "¿Por qué saqué al sonidista de la sala? Porque vi a los Beatles. No tenían sonidista, y tocaban como la p... que lo parió. Entonces, ahora el rock & roll, o lo que se supone que debe ser, es una bola de gastos que uno los puede usar o no. Pero no necesita humo, ni abogados, ni contadores, ni plomos. Uno no hace sonidos, el sonido está hecho. Yo hago esto -toca un acorde sobre el teclado-... y suena. Ahora, si arriba de esto hay un monitorista que ecualiza a su manera, y esto pasa al otro que también crea, y cada músico escucha lo que quiere... ¿la canción dónde se arma? Acá es otra cosa. Lo que escucho yo, lo escucha la gente. Y sale mejor".
A puro aguante
El nuevo material discográfico de García está integrado por doce canciones. De las cuales cuatro son covers en castellano de viejos clásicos del rock & roll. Y la quinta es una versión de "Dos edificios dorados", de David Lebón. El resto, composiciones nuevas y algunas melodías que García tenía guardadas ("Pedro trabaja en el cine" data de cuando tenía 17 años, y "Tu arma en el Sur" la compuso en 1986 para el disco "Detectives" de Fabiana Cantilo).
Por eso, la memoria es uno de los protagonistas principales en "El aguante". "Definitivamente es una apelación a la recuperación de la memoria", explica mientras amigos, músicos y colaboradores entran y salen de la habitación sin una tarea determinada.
"Digamos que mucha gente que conozco se ha reinventado, y se ha olvidado de lo que ha hecho. Como su pasado la condena, le produce cosa. Se vuelve como replicante. Y creo que lo único que tiene uno, en el fondo, es la memoria. Yo me acuerdo de todo, y eso es bueno. Acá, en Chile, hay un conflicto con lo de Pinochoto. Como en la Argentina también hay un conflicto con los desaparecidos. Entonces, mucha gente se vende y dice: Ay, ahora soy diseñadora, o modista. ¿Y qué hacías antes...? Todo el mundo quiere olvidar".
Una de las curiosidades del álbum es la participación del grupo Menudo, el mismo que en los 80 causó furor entre las adolescentes. Entre trago y trago de Jack Daniels, García recuerda la experiencia. "Estaba grabando en Miami y apareció esta gente pidiendo permiso para saludarme. Les dije come on. Justo estaba haciendo "Correte, Beethoven" (la versión de "Roll Over Beethoven", de Chuck Berry). Salió todo bien. Ahora, ¿ alguien me puede decir cómo el disco de ellos salió antes que el mío? Son más rápidos que yo".
Pero más allá de "El aguante", si hay algo que moviliza la mente de García en los últimos años, eso es "Say No More" y lo que ello significa. "Aquel disco es la transición al de "Say No More". Es como que ese primer disco no está terminado. "Say No More" es la vanguardia, "Alta fidelidad" (el CD con Mercedes Sosa) es la fidelidad, y "El aguante" es el aguante al concepto "Say No More"".
Plug y RCA, los ficticios nombres que García les puso a las dos chicas que lo acompañan, siguen atentas cada gesticulación del músico y ríen de sus constantes y disparatadas frases irónicas. "Yo no soy de meterme en los problemas de los demás. Pero si le cambiamos a Pinochet por Palito (Ortega)... Por lo menos, Pinochet no canta."





