"Siempre pensé que la amistad era un mito"
Megan Boyle habla sobre Mumblecore, film centrado en su relación con el escritor y poeta Tao Lin
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Megan Boyle juega con su cigarrillo electrónico en la terraza de la Fundación Proa. Tiene aspecto de personaje escapado de una comedia indie norteamericana. Es simpática, amable y algo indolente. Llegó a Buenos Aires gracias a la repercusión internacional de Mumblecore , una película hecha con un par de Macbooks, 850 dólares y no muchos planes preconcebidos.Diario filmado de una relación rabiosamente contemporánea, el film tiene el brillo intenso de lo fugaz: Megan ya está separada de Tao Lin, un periodista norteamericano de origen taiwanés graduado en la Universidad de Nueva York y estrella de la alt-lit , un tipo de escritura forjada en la relación cotidiana con el lenguaje de Internet. La prensa ha llegado a definirlo como el "Kafka de la generación Facebook" gracias al runrún que generó su libro Richard Yates , protagonizado por dos jovencitos vencidos por el aburrimiento que se llaman Dakota Fanning y Haley Joel Osment (pero no son los ex niños prodigio de Hollywood).
Boyle, por su parte, ha publicado Antología de entradas inéditas del blog de un empleado mexicano de P anda Express (lanzado aquí por Dakota Editora), una compilación de posteos publicados, no publicados, confesionales e inconclusos que de algún modo simbolizan su relación con el mundo. En el lugar más elevado de este coqueto lugar de La Boca donde su película será exhibida mañana -a las 15.30 y a las 18- la chica de los suburbios de Baltimore se ve relajada. Cuenta que empezó varias carreras universitarias y no terminó ninguna, que trabajó como camarera y empleada de una librería. Que siempre quiso ser actriz, pero no tuvo talento ni perseverancia para eso. Que tiene una sola amiga, Chelsea. Que vio Mumblecore unas cien veces y que piensa que es lo mejor que hizo. Y que no quiere ser escritora profesional. "Creo que me gustaría más tener un empleo fijo que me deje tiempo para mi trabajo creativo. Ese sería un buen modelo de organización para mí. Me encantaba trabajar en la librería. La verdad es que hoy me cuesta imaginar mi futuro."
-¿Cuál dirías que es la razón más profunda por la que decidiste hacer Mumblecore?
-Aburrimiento (risas). Ya de muy chica tuve la necesidad de plasmar en algún lugar lo que tengo en mi interior. Registrarlo para recordarlo mejor. Verlo me ayuda a darle sentido y a evitar el nivel de ficción que suelen tener los recuerdos.
-¿Pensabas que ibas a viajar por el mundo con la película?
-No, realmente me sorprende. Me resulta extraño ver cómo es la gente que se relaciona con mis cosas y de qué manera se relacionan. Eso es de lo más interesante.
-¿Habías viajado tanto antes?
-No, cuando tenía quince años estuve con mi familia en un crucero que recorría la zona mediterránea de Europa. Recién ahora, gracias a la película, conocí España, Japón y Taiwan. Y muchas ciudades de los Estados Unidos. Conozco casi todo el país.
-¿Te sentís muy norteamericana?
-No, para nada. Podría haber nacido en cualquier lado, no me siento identificada con ningún país en particular.
-¿Qué intereses tenés, al margen de la literatura y el cine? ¿La política?
-No sé mucho de nada ni trato de informarme. En muchos aspectos me siento algo estúpida (risas). No me interesa demasiado la política. No me enorgullezco de eso ni tampoco me parece mal estar informado o politizado. Yo no lo estoy.
-¿Cómo era el ambiente en el que creciste?
-Mi padre es psicólogo y mi madre, periodista. Ella escribía notas sobre turismo. Soy hija única. Mi padre es católico, así que si bien nunca hubo reglas muy rígidas en casa, sí tuve una educación moral. Nunca me controlaron demasiado ni me trataron como alguien que sabía del mundo menos que ellos. Son como amigos para mí.
-¿Hubo algún hecho de la adolescencia que recuerdes especialmente, que te haya marcado?
-Hace unos años, estaba en Walmart con mis padres y se me acercó alguien para decirme que me veía muy triste. De inmediato reparé en eso, pensé bastante al respecto. Y lo cierto es que nunca tuve amigos en la escuela, siempre pensé que lo de la amistad era una especie de mito. Empecé a relacionarme con los demás en clases de actuación que tomé en un momento de mi vida.
-¿Qué libros y películas son importantes para vos?
Slapstick , de Kurt Vonnegut. Me gusta mucho el disco Nothing Feels Good de una banda emo llamada The Promise Ring. Y películas, unas cuantas: Funny Ha Ha, de Andrew Bujalski; Secretary, de Steven Shainberg; Broken English, de Zoe Cassavetes, Annie Hall y Manhattan, de Woody Allen.
-¿Hay algún artista contemporáneo al que admires mucho?
-Tao Lin.





