
Soriano, gran ganador de los ACE
Fue elegido mejor actor masculino por "Mi bella dama" y ganó el oro por su trayectoria
1 minuto de lectura'

Dos fueron los grandes ganadores del premio que, anteayer, entregó la Asociación de Cronistas del Espectáculo (ACE): en primer término, Pepe Soriano, quien se alzó con la estatuilla al mejor trabajo por actuación masculina en "Mi bella dama", y con el esperado ACE de Oro. Cuando la noche del lunes llegaba a su fin y frente a una platea de famosos que cubrió la platea del teatro El Nacional, Alfredo Alcón fue el encargado de entregar el galardón con el cual concluyó la noche de premios que transmitió en directo Canal (á). "En todos estos años hubo de todo. Un día comí faisán, otro día comí las plumas. Pero estoy vivo, y compartiendo...", sostuvo Soriano frente a todos sus colegas y amigos, que lo aplaudieron de pie.
El otro gran ganador de la noche fue el espectáculo "Almuerzo en la casa de Ludwig W." La pieza de Thomas Bernhard acaparó el galardón como mejor espectáculo dramático y otros tres premios de peso: Roberto Villanueva, mejor director; Rita Cortese, actriz protagónica en drama, y Alejandro Urdapilleta, mejor actor protagónico en el mismo rubro. Es más: Urdapilleta hizo doblete, porque antes ya había pisado el escenario de El Nacional para recibir el premio como mejor actor protagónico de comedia y/o comedia dramática por su trabajo en "Mein Kampf", que se alzó con otras tres estatuillas.
"Nunca hagan Bernhard, porque es intolerable", aconsejó a sus colegas.Ya la hora de los agradecimientos, y luego de nombrar al jurado y sus compañeros de elenco, acotó:"Ygracias también a San Martín. Digo, al teatro".
La ceremonia de entrega a los mejores espectáculos de la temporada 1999-2000 contó con la sobria y medida conducción de Silvina Chediek. Desde el escenario o desde los pasillos de la sala, la conductora se limitó a decir algunos textos que hicieron más amena una entrega a la que, parece ser, el universo de la televisión por cable le sienta mejor. Básicamente no primó la necesidad de generar un show televisivo para el gran público. Lo cual podría interpretarse como una señal de honestidad para una actividad artística que requiere de intimidad y no pomposas ceremonias, como ocurrió en años anteriores.
El día después
Como en todo acto de entrega de premios hubo apuros, gente emocionada, largos listados de agradecimientos, algún bache insalvable y -aunque la comunidad teatral esté en estado de achique presupuestario-, paradójicamente, pocos se acordaron del tema. Apenas David Amitín, ganador como mejor director off por "Bartleby", mencionó una cuestión que tiene a la gente de teatro movilizada.
Luego de los premios viene el tiempo del debate, las críticas y todas esas secuelas que completan la esencia de estos actos. Por lo cual no es cuestión de sumar nuevas subjetividades a las expresadas por los miembros del ACE en cada una de las ternas.
De todos modos, posiblemente el galardón podría crecer si se revisara el armado de algunos rubros. Porque en esta novena edición se presentaron algunas rarezas que desmerecen el premio en sí mismo. Como, por ejemplo, haber hecho competir en el rubro coreografía a una pieza de danza contemporánea, como la ganadora en el rubro mejor coreografía "Un tranvía llamado deseo", junto a comedias musicales. O haber incluido a "Mein Kampf" en el rubro comedia-comedia dramática, cuando la risa del texto de Tabori juega un rol dramático distinto del de una comedia como "La cena de los tontos". O separar al teatro off del resto de los circuitos, cuando el trabajo actoral no se juzga por el lugar donde se presenta una obra.
En fin, cosas de los premios.





