
En una nueva entrega del Random Experimento, barquin nos trae a la banda de Mike Muir
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Infinitas gracias a barquin por su participación, su precisión histórica y por ser como es. Queda abierta la inscripción.
Resulta que al almanaque que contenía los días signados por el número 1983, a la ONU se le cantó titularlo como "El Año de las Comunicaciones". Entre otras razones, argumentaba dicha sentencia en la transición del protocolo NPC hacia el TCP/IP, hecho interpretable como la genésis de ese monstruo de mil cabezas que hoy conocemos como "Internet".
Fue durante esos tiempos que Mike Muir, oriundo y habitante de Venice -cuna del skateboarding y algo así como el Cabo Polonio de California- tomó la decisión de crear su propia bestia, de una sola cabeza (la suya), bautizándola con el nombre de Suicidal Tendencies. A través de ella, expresaría en sus líricas el cúmulo de sensaciones negativas de su generación bajo el flamante gobierno republicano de Reagan. Para canalizar las frustraciones de una realidad socio política nefasta, la otra mitad complementaria debería ser liberadora; nada mejor entonces que un crossover concebido por un "skatepunk" local y rabioso, un hardcore en gestación y un thrash metal emergente.
Un sello independiente les brinda la posibilidad de sacar su primer álbum homónimo, y una MTV que aún no padecía la gangrena de los realities abre la puerta al nuevo género gracias a "Institutionalized", canción de la cual se desprendían las emociones citadas: incomprensión, aislamiento, angustia, odio, frustración, rabia y demases. También tuvieron que cambiarle el título a una canción un tanto explícita: "I Shot the Devil", que originalmente se llamaba "I Shot Reagan".
Más que plantarse en la provocación, ST hacía uso y abuso del sarcasmo y del absurdo, pregonaba la necesidad de una mente sana y libre de aditivos y, sobre todo, se cagaba literalmente en toda estructura. Su segunda placa no trae grandes novedades salvo el cambio de integrantes (una constante en la historia de la banda) y otro himno como "Possesed to Skate".
Con el tercer trabajo se produce la explosión definitiva del grupo. How Will I Laugh Tomorrow When I Can'T Even Smile Today. Toda una declaración de principios sustentada en maratónicos temas de tres minutos a bordo de riffs marchosos y contundentes. Le siguió Controlled by Hatred/Feel Like Shit... Déjà Vu, otro disco de corta duración sin mayores méritos, salvo dos detalles: haber alcanzado el oro, y ser el primer álbum con un nuevo integrante, Don Roberto Agustín Miguel Santiago Samuel Trujillo Veracruz, más conocido como Robert Trujillo (sí, sí... ese mismo).
Con el inicio de la nueva década, ST experimenta la feliz y merecida situación de estar en la cresta de la ola. Un trabajo mejor que el otro; primero Lights... Camera... Revolution! los encuentra aceitadísimos y con un Trujillo haciendo lo que mejor sabe: romper marotes (incluído el de Muir, a quien transformó en un fanático del funk). Y luego su obra cumbre: The Art of Rebellion, donde se cruzan, entremezclan, combinan y diluyen el metal más extremo, la psicodelia, el funk y hasta algunos destellos pop.
Y aquí me detengo. Lo posterior no fue significativo y mucho tuvo que ver en ello el volantazo que pegara Metallica con su álbum negro. El "metal", otrora elemento de furia y no aceptación, se volvió cada vez más complaciente, atentando contra todos aquellos que necesitaban diferenciarse. Suicidal no supo ni pudo adaptarse a la nueva era, y todo lo que su propuesta había conseguido hasta ese momento, tuvo que devolverlo en cómodas cuotas de desinterés progresivo.
Por último, los invito a investigar y descubrir el proyecto que Muir y Trujillo iniciaran en 1991, con el nombre de "Infectious Grooves". Puedo asegurar que los acérrimos defensores de Les Claypool verán tambalearlo en su trono (paradójicamente, fue el bueno de Les quien ayudó con el sonido de Join the Army, su segundo LP). Y los que tengan la imagen de ese mono urbano, patovica de bailanta, descubrirán un bajista exquisito, de tremendo groove y depurada técnica. Por algo lo tuvo Ozzy. Por algo lo tiene Metallica...




