Antonio Gasalla, en estado puro
Sólo clásicos 2. El nuevo show. Espectáculo protagonizado, escrito y con la dirección general de Antonio Gasalla. Colaboración autoral: Fernando Schmidt. Coordinación artística: Mario Morgan. Entradas: de 15 a 35 dólares. De lunes a domingos (hasta el 29 de enero) en la sala teatral Casino Nogaro, Gorlero y calle 31, Punta del Este.
Nuestra opinión: bueno
PUNTA DEL ESTE.- Antonio Gasalla jugó a lo seguro: repitió sala y esquema de su espectáculo del verano anterior ( Sólo clásicos ) y salió a torear un 2007 que a otros se les presenta esquivo. En materia de espectáculos, la plaza esteña es la contracara de la marplatense: aquí la gente se dispersa en otro tipo de actividades de ocio y la noción de "público" sólo aparece excepcionalmente en ocasiones puntuales (presentación de grandes figuras argentinas o internacionales) y fugaces (una o dos funciones).
En cambio, Gasalla, por segundo año consecutivo, en un lugar de alta visibilidad -la sala teatral Casino Nogaró, enclavada en el comienzo de la siempre concurridísima calle Gorlero-, logra el milagro de la convocatoria diaria durante todo este mes.
Para eso apela a lo que mejor sabe hacer: monólogos con agudísimas y desopilantes observaciones sobre la TV argentina, los presidentes latinoamericanos y, fundamentalmente, sobre la idiosincrasia del turismo en estas playas. Tampoco rehuye el tema de las papeleras, que saber encarar sin herir susceptibilidades nacionalistas en su auditorio, mayoritariamente compuesto por habitantes de una y otra orilla del Río de la Plata y mediante un exhorto final, escueto, sin demagogia y, por sobre todo, oportuno.
De un lado y del otro
Gasalla, que trabaja aquí desde hace 46 años, es percibido con afecto de este lado del Plata y casi como un local más. La prueba está que en la función a la que asistió LA NACION había una concurrencia mayoritariamente uruguaya -el humorista traba de movida una muy fluida relación con los espectadores, a quienes hace levantar la mano por nacionalidad- que festejó a lo grande todas y cada una de sus precisas descripciones sobre algunos prototipos orientales y porteños.
Con un dominio absoluto del escenario, que no abandona un solo segundo de las casi dos horas que dura el espectáculo, Gasalla mantiene siempre la atención en alto al poner su enfática comicidad en cada intervención con sus característicos ojos relampagueantes. El hallazgo, ya visto el año último, de cambiarse tras un biombo ubicado al costado del escenario, que sólo deja ver su cabeza parlante, no es una excusa para que su lengua cargada descanse y aprovecha esos momentos de transición para contar más chistes e interiorizar jocosamente al público del backstage de su espectáculo.
Se presenta, como siempre, de frac para desarrollar el largo y sabroso monólogo inicial y luego, en vez de cinco personificaciones como realizó en el verano de 2006, en éste sólo presenta cuatro: la gorda, la psicoanalista, la enfermera y Mamá Cora, el único personaje que repite del espectáculo anterior, aunque con parlamentos renovados.
De nuevo la actriz uruguaya Laura Sánchez oficia de eficaz pie para mayor lucimiento del divo cómico, tarea a la que también se suma este año con prestancia Maxi de la Cruz.
En suma, un espectáculo que no defrauda porque entrega exactamente lo que ofrece, ciento por ciento Gasalla, en estado puro.





