
Calabró y Calabró
Padre e hija se dieron el gusto de encabezar juntos un show que estrenarán el jueves próximo, en el Lido, de Mar del Plata
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Mientras toma un café con una medialuna en pleno horario de almuerzo, Iliana cuenta que desde el año pasado la gente le pregunta cuándo iba a actuar con su papá. Ahora papá Juan Carlos está sentado frente a su hija Iliana Calabró. Durante varios momentos de la entrevista, la mira con esa típica expresión de padre babeándose por su hija mayor. Así es el vínculo, aunque él, papá Juan Carlos, tenga fama de ser un tipo un tanto parco. Y si bien hace un tiempo atrás él hizo público cierto enojo con su hija, allí está. Y ella, siempre tan explosiva y demostrativa, adopta un tono más medido como para compensar las cosas (o el vínculo en sí mismo).
El punto público de este encuentro cumbre será cuando el jueves estrenen en Mar del Plata Calabró más Calabró, the family show , en el Lido, junto con Geraldine Neumann, el Teto Medina, Carlos García, Ricardo Rubio y Chachi Telesco, dirigidos por Marcelo Iripino. El año pasado, Iliana, sin papá Calabró, pero de la mano de Tinelli, la reventó con un espectáculo que se presentó en un sótano. Ahora no. Ella tiene a su papá, a productores, a un nutrido elenco y a una sala de las grandes. "Papá lleva muchos años alejado de la temporada marplatense y me parece que los otros espectáculos que hice no estaban a la altura de su vuelta. Pero esta vez sí se dio y en una sala como El Lido en donde él hizo Johnny Tolengo con un éxito rotundo", dice ella.
-¿Dudó mucho en aceptar?
JCC: -No, se lo debía desde el año pasado. Pero esa vez ella estuvo en una sala de 370 butacas y no hacía falta que yo trabajara. Esta vez, como es un teatro con casi el doble de capacidad, nos juntamos con el aporte que pueda dar yo después de tantos años de revista, monólogos y sketches.
-¿Y qué va a hacer usted?
JCC: -Un sketch de Aníbal, que lo hice en un programa de Susana, que es un cheque al portador. Con un libro más o menos bueno, Aníbal sale al frente. Después voy a hacer dos pequeños monólogos y una entrada que no sé de qué se trata que tiene que ver con Tolengo. Pero hace como 6 o 7 años que no trabajaba en Mar del Plata.
IC: -No, papá: 13 años.
JCC: No lo quería decir.
Juan Carlos Calabró es un coqueto. Iliana tiene a quien salir. Cuando la familia Calabró acompañaba a papá Juan Carlos a Mar del Plata, el viaje por la vieja ruta 2 era todo un viaje en sí mismo. En general, Iliana se descomponía y había que hacer muchas paradas. La situación parece que tenía su grado de conflictividad por lo que varias veces la "despacharon" en el coche de Carlos Rottemberg. Acá, en Buenos Aires, Calabró padre hizo 26 revistas con todos los grandes.
IC: - Las vacaciones en Mar del Plata eran un tanto rutinarias, porque nosotros somos rutinarios: vamos siempre al mismo balneario, por ejemplo. Esta vez, lo único distinto es que ellos van a ir a un hotel y yo voy a un departamento a 10 metros.
JCC: -Acá vivimos a 30 metros y cada cual hace su vida. Yo al country no voy, sigo saliendo con Coca, y ella, con su marido. Pocas veces proyectamos una cena juntos al menos que haya algún festejo.
IC: - Claro, surge. Sí, sucedió varias veces que papá ha ido a Mar del Plata para acompañarme y ver a toda la familia, mientras yo trabajaba. Pero cuando él no trabaja, se aburre, ahora no va a tener que hacer tiempo De todos modos, esto de encabezar esta temporada de la mano de papá es un sueño hecho realidad.
Quien dice esto es Iliana, la ganadora del año pasado de "Cantando por sueño", que ahora se ve ganadora de otro sueño. Papá Calabró la mira y se le ponen los ojos tiernos, aunque tenga pinta de ser un duro de domar.
JCC: -Nunca habíamos compartido un escenario, excepto en alguna comedia. Y acá no nos vamos a encontrar casi nunca en escena; una vez sola, creo.
IC: -Tenemos un solo cuadro. Será algo muy lindo, muy alegre. Habrá un gran despliegue, pero con el sabor de lo caserito.
-¿Cuál es el talento de Iliana?
JCC: -Tiene muchas propiedades que no son talento a secas. Tiene muchas cosas que yo no tengo: ganas de trabajar y de crear cosas nuevas. Pero me adapto bien a todo eso. Aparte del talento natural que descubrió a partir de "Cantando por un sueño", la gente le dijo sí. Y cuando la gente te dice sí, tenés ganado más del 70 por ciento de la cosa. O sea, ella tiene muchas cualidades que he perdido con el tiempo, porque no tengo ni el empuje ni las ganas que tenía hace 30 años. No puedo tener la fuerza de una mujer de 40 cuando tengo 70 y algo. Por suerte, estoy en el mismo peso que cuando tenía 25 años y corría en bicicleta.
-¿Y cuál es el talento de tu papá?
IC: -Es fantástico. Tiene algo que es mágico. Los compañeros vienen y me cuentan maravillas de cuando hace Aníbal. "El tipo no se te ríe de nada y nosotros estamos muertos de risa", me dicen.
JCC: -Es que lo hago en serio. Me pongo en el personaje y en ese momento soy Aníbal, con su musculosa y con las chancletas en la playa. Si digo las cosas como siento, la gente lo toma como que es en serio.
-Sin embargo, grandes compañeros suyos de generación incorporaron el recurso de tentarse y hasta abusaron de eso.
JCC: -Pero yo no. Si surge, no me la voy a comer. Lo feo es cuando uno se ríe y la gente no sabe de qué te reís. Eso, no.
-El año pasado dijiste en un reportaje publicado en estas páginas que eras la diva del canje, ahora parece que la cosa cambió.
IC: -Sí, y por eso me hace bien. Vivo de la autogestión y me gusta cuidar todos los detalles. Y si bien ahora sigo teniendo algún que otro canje, tengo la fortuna de imaginarme cómo quiero vestir a tal personaje y hacerlo. No gasto en lujos personales, mi lujo es presentarme con eso que soñé.
JCC: -¡Pero con glamour! Mirá, ella es Penélope Glamour.
-¿Y usted?
JCC: -No sé La Pantera Rosa, porque tampoco se ríe mucho.
IC: -Para mí lo importante es la caracterización del personaje, ver qué se pone. Siempre encaré la cosa pensando en cómo se viste, porque eso te habla de todo: del entorno, de cómo piensa. Una vez que tengo vestido al personaje, la cosa fluye.
-¿A usted le pasa lo mismo?
JCC: -Al contrario. Dame un buen libreto y después lo visto. Fijate en Johnny Tolengo, yo lo vestí. Una vez vi a Maradona con un saco de zorro blanco y me di cuenta que Tolengo tenía que tener un traje de zorro blanco. Hice un canje con una peletería y me cambiaba de sacos todas las semanas. Todo eso es idea mía.
Cuando Iliana era más chica, papá Calabró no se dormía hasta que ella no estuviera de regreso. Le daba miedo el mundo de la madrugada. Las cosas tanto no cambiaron. "Te digo más: a lo mejor estoy más en contacto que su marido. Si a veces me llama Fabián para saber si sé algo de ella", cuenta él.
-Pobre, ¡lo deja mal parado!
IC: -Lo que pasa es que como sé que él está intranquilo, al primero que llamo es a papá.
JCC: -Respondo a un pensamiento que se le atribuye a Churchill: "Pasé más de la mitad de mi vida pensando cosas que nunca me iban a pasar". Y, bueno, ojalá siga preocupándome por esas cosas que no me van a ocurrir.
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