Comenzó un festival de monólogos
El Festival Monoblock, creado por Natalia Casielles, volvió al Abasto Social Club, con nuevas propuestas hasta el domingo
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Desde 2018 el espacio Abasto Social Club programa un ciclo de monólogos que, si bien fue cambiando su formato de producción, continúa provocando el interés de los dramaturgos a la hora de participar. El Festival Monoblock tiene su nueva edición desde el lunes, hasta el domingo 14 de noviembre. La gestora del proyecto es la dramaturga, actriz, productora y realizadora audiovisual Natalia Casielles que tuvo la constancia de, anualmente, proponer una renovada instancia de programación.
Si en sus comienzos Monoblock presentaba cinco monólogos breves que se ofrecían diariamente, en esta temporada se realizó una convocatoria abierta a la que respondieron 115 autores. Los textos poseen una duración de media hora. Un jurado integrado por Ana Alvarado, Analía Couceyro y la misma Casielles eligieron los cuatro trabajos: La espesura de los bosques, de Paula Cancela; El borde cerca, de José Guerrero; Asomo, de María Gabriela Maiarú; y Beber a un lince, de Lisandro Outeda.
Natalia Casielles decidió comenzar a proyectar el festival en el momento en que estaba interpretando un monólogo y, a la vez, dirigía un documental en que el relato era llevado por una sola voz. “Me interesó descubrir –cuenta– cómo se podía llevar a escena esa voz, ese cuerpo que, a la vez, atrae a otros cuerpos en su narración y su escucha. Hay algo ancestral que tiene que ver con la voz, con esa narración oral sostenida que no es dialogal. Me interesaba investigar cómo se podían construir diversas maneras del relato que evocaba y convocaba a diversas imágenes. Me parece un acto muy potente esa voz generadora de imágenes y sentidos por su fuerza. Más allá de los diversos dispositivos escénicos que pueden utilizarse”.
Resulta interesante descubrir que muchos de aquellos textos que formaron parte de las primeras ediciones adquirieron luego de sus estrenos otras estructuras dramáticas. Algunos se ampliaron en su duración y otros se transformaron en piezas teatrales con formato dialogal. Casielles reconoce que cada temporada encuentra una nueva motivación para poner en marcha Monoblock. “Creo que también lo que me ocurrió al seguir sosteniendo el festival –explica– fue que en estos tiempos de hiper información y de una multiplicidad de voces, donde hay un bombardeo constante y una sobre excitación del habla, volver a cierta fuente de esa voz como acto político y poético que sostiene un relato, es algo que en este momento me interesa profundamente”.

Respecto de las temáticas abordadas en los textos seleccionados la curadora indica que son muy variadas aunque reconoce que ellos poseen un entramado que conduce hacia lo fatal. Esos materiales, aclara, no tienen en común un qué sino un cómo. “A la hora de elegir –comenta– sentía que esos escritores seguramente pensaban que si el mundo es fatal, ellos iban a ser más fatales. Son textos que poseen un cuerpo importante en su decir, en su propuesta poética, en la estética que proponen”.
Cuando la creadora sostiene que los materiales dramáticos seleccionados poseen una impronta que lleva a la fatalidad se tiene la impresión que eso se debe al momento pandémico en los que hemos y aún vivimos. Sin embargo, es muy clara al observar cierto devenir del tiempo actual.
“Siempre los textos se reversionan en la escucha según la coyuntura que uno está viviendo o está atravesando –analiza Casielles–. Somos cuerpos pandémicos o pos pandémicos pero también hay algo de lo que se ha roto en los relatos, como si ya la concepción del tiempo lineal es una ficción como la cronología de inicio, desarrollo, final. Ya es una ficción porque la cronología del tiempo es una percepción. Estamos en un tiempo totalmente estallado y en un tiempo de un entramado roto. Algo de eso se absorbe y es algo que se venía recolectando en muchos años anteriores. Los que desarrollamos disciplinas artísticas siempre tenemos la gracia de poder revisitar, disociar, tomar distanciamiento de ciertos hechos puntuales para poder inaugurar un nuevo espacio tiempo. Hacerle un tajo al cotidiano e inaugurar un nuevo espacio tiempo de reflexión. No deja de ser un acto político poder hace eso”.
A los cuatro textos seleccionados para su representación se agregaron cuatro menciones que si bien no llegarán a escena serán publicados en una edición conjunta que el Festival realizará con la editorial Libros Drama. Son ellos: 23 años de llanto, de Naomi Stein; Angélica, de Sofía Brihet; El orden de las cosas, de Manuela Sánchez; y Early Internet, de Matías Milanese. Además durante los días del encuentro se podrán realizar los siguientes talleres de manera gratuita: entrenamiento actoral, con Leticia Coronel; actuación, con Laura Paredes y Valeria Correa; producción, con Rocío Gómez Cantero; y dramaturgia, con Sol Pavéz.
El detalle de la programación y horarios puede consultarse en abastosocialclub.com/monoblock
Para agendar
Festival Monoblock
Abasto Social Club, Yatay 666. Hasta el 14 de noviembre.
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