Conflicto en el Cervantes
Como sucedió el año pasado, peligra la programación
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Una vez más el Teatro Nacional Cervantes es centro de conflictos gremiales. Esta vez no son los técnicos los que promueven medidas de fuerza dentro de la sala de Córdoba y Libertad; por el contrario. Cuando una serie de acuerdos firmados establecieron una mejora en la situación de ese personal, lo que hacía suponer que el Teatro recuperaba su funcionamiento normal, ahora, cierto sector administrativo solicita una equiparación salarial similar a la obtenida por los técnicos y con el apoyo de gremialistas de UPCN, están generando -según ha comentado a este diario el director de la sala, Alejandro Samek- interrupciones en la normal actividad, pidieron su renuncia y hasta han amenazado con manifestar durante las funciones, por lo cual se ha levantado la programación de este fin de semana y está en riesgo el desarrollo de las que faltan para completar la temporada.
Alejandro Samek se muestra nervioso y confundido. Su llegada al Teatro Cervantes, en marzo de este año, se produjo en el marco de fuertes cuestionamientos por parte del personal técnico de la sala quienes, desde hacía más de diez años, venían peleando por una reivindicación profesional dentro del escalafón de los empleados del Estado nacional, con una consecuente mejora en sus salarios.
En el último tiempo el tema pareció solucionarse. "Con el trabajo de ese personal -comenta Samek- más la gente de ATE (Asociación de Trabajadores del Estado), la Secretaría de Cultura de la Nación (de quien depende el organismo) y la intervención de Gestión Pública, encontramos una solución que está prendida con alfileres de lo legal. Pudimos arribar a una vía de solución que llevó a que los técnicos percibieran un aumento de 450 pesos mensuales y el reconocimiento como personal técnico artístico". Durante estas negociaciones, el otro gremio que agrupa al personal estatal, UPCN (Unión Personal Civil de la Nación), "no apareció", destaca el director, aunque sí lo hizo a la hora de firmar los acuerdos pertinentes. UPCN pide en ese momento que se extienda esta consideración y mejora a otro nivel del personal del teatro. Aquellos que "por su capacitación, o los que desempeñan trabajos nocturnos o en días sábados y domingos (personal de boletería, mantenimiento y control, por ejemplo)", explica Samek. Pero esta posibilidad tiene sus complicaciones dado que, para poder cumplir con eso, se estaría rompiendo con las pautas estructurales que determina el Sinapa, que establece el escalafón de los empleados del Estado.
Intereses enfrentados
Así las cosas, el pasado jueves, el décimo piso del teatro, donde funciona el área administrativa, estaba muy convulsionado. "UPCN pateó el tablero -dice Alejandro Samek- de una manera muy agresiva. Todo el mundo intervino para resolver el problema de los técnicos y ahora éstos generan este nuevo conflicto. Irrumpieron en el teatro con personal ajeno al organismo provocando situaciones de conflicto interno y de manera violenta. Hasta amenazaron con ingresar a la sala y hacer sonar sus bombos cuando se levante el telón que da inicio a la función".
"Hemos encontrado una solución a un problema histórico del personal técnico artístico. El teatro necesita un escalafón propio donde todos los sectores del personal estén representados, pero, indudablemente, no podemos avanzar en un marco de violencia", alega Samek.
Por el momento se ha denunciado el conflicto al Ministerio de Trabajo y se espera que las partes comiencen a ceder en sus actitudes para que las negociaciones lleguen a buen puerto. Samek avanza en el diseño de la programación para la temporada 2007 y enfrenta un complicado entramado administrativo en su gestión lo que le imposibilita el normal desarrollo de su labor. Mientras tanto, el escenario más importante del país estará a oscuras.



