Cuando el amor puede sacar lo mejor y lo peor
La señora Macbeth, el emblemático texto de Griselda Gambaro, volvió abordado por Mónica Viñao
1 minuto de lectura'


Una de las piezas más emblemáticas de la producción de Griselda Gambaro en las últimas décadas ha sido, sin duda, La señora Macbeth. Estrenada en 2002 en el Centro Cultural de la Cooperación fue protagonizada por Cristina Banegas bajo la dirección de Pompeyo Audivert. La obra se transformó de inmediato en un potente alegato sobre el rol de la mujer frente al poder.
Gambaro realiza una magistral relectura de Macbeth de William Shakespeare y devela, a través de su imaginario, ciertos mecanismos de unas conductas femeninas que, inmersas en un mundo machista, terminan destruyéndose.
La pieza se repuso en el teatro Border, con dirección de Mónica Viñao. Sus intérpretes son Vanessa Cardella, Paula Rubinsztein, Daniela Rizzo y Yamila González Ajón. El proyecto original surgió de Rizzo quien convocó a Viñao para su concreción. Si bien esta es una profunda admiradora de la obra de Gambaro, hasta ahora nunca había tomado la decisión de dirigir una de sus obras. Pero la primera lectura de La señora Macbeth la conmocionó de inmediato y aceptó el desafío.
"Este texto me provoca muchas cosas -explica Viñao-. Gambaro relee a Shakespeare desde su condición de mujer. Y hasta utiliza la expresión "yo misma" cuando la protagonista no se atreve a ser quien es. Siempre sigue al marido pero él no aparece en escena, por eso se vuelve loca y muere. Ella es cómplice. Tiene las mismas ambiciones que Macbeth. Al comienzo quiere hacerse la estúpida, la sorda, pero es muy inteligente y malvada. También la veo como una pobrecita que necesita seguir a su esposo y él en el fondo es un machista. La intensidad de los ensayos me han posibilitado, diariamente, encontrar nuevas revelaciones sobre ese universo sombrío pero a la vez muy atractivo."
Entre las últimas puestas de Mónica Viñao se destacan materiales donde la presencia de la mujer ocupa un lugar de importancia, como Amarás la noche, de Santiago Loza. Hasta se animó a que Daniel Fanego construyera a una mujer en la pieza de Ariel Barchilón Cartas de la ausente. "Es un tema que me preocupa y me interesa -aclara-. No todas las obras te permiten ir por ese camino. Argentina es un país donde hay mucho revuelo con eso. A pesar de que hay leyes que nos benefician y la situación está mejor hay que reconocer que las mujeres están más alertas pero, también, es cierto que hay muchas mujeres machistas. En esta versión de Gambaro es la protagonista la que muere y se vuelve loca por complicidad. Si bien es cierto que el amor es sucio, no debería serlo de esa manera. El amor es soportable. Me parece que uno vive más cuando tiene alguien al lado que lo ama. La ambición desmedida en una mujer, sobre todo, es más criticada que en el hombre."
¿Por qué pensás que el amor es sucio?
Porque creo que a la persona amada se le dicen cosas que a los demás no les dirías. Uno saca lo peor y lo mejor. El amor es sucio. Lady Macbeth no quiere tener hijos. Los dos matan para obtener el trono, pero, al no tener descendencia, ese trono muere con ellos. Y "se aman". El amor no puede ser limpio, si lo fuera no existiría. En este caso concreto está lleno de sangre. Pero en la vida real no es maravilloso como todos creen. Eso también tiene un límite.
La señora Macbeth
de Griselda Gambaro
Border, Godoy Cruz 1838.
Sábados, a las 21




