
Cuatro amigos para la violencia
" Morir tres veces ", de La Cicuta. Puesta en escena: Ezequiel Molina y Cristián Velázquez. Elenco: Juan Barraza, Ana Federik, Rodrigo Lussich y Francisca Mauas. Luces: Ezequiel Molina y Manolo Dopazo. Escenografía y vestuario: Natalia Taiani. En el Teatro del Artefacto, Sarandí 760. Duración: 70 minutos.
¿Tamara se habrá muerto o la mataron? Es el interrogante que plantea este absurdo con aristas de thriller. Es una chica conflictuada y sus tres amigos se ven implicados. Claro que esa amistad es figurativa, impuesta, porque sostienen vínculos cruzados donde los afectos no van precisamente al frente de sus sentimientos. El lenguaje de los cuatro es la rudeza, la prepotencia y la furia. Se maltratan y sólo intentan obtener respuestas y resultados a través de actitudes imperativas o violentas.
Esta es una creación colectiva y se nota en varios aspectos. La abundancia de acciones motivadoras, el trajinar escénico y el contacto físico entre los cuatro actores denotan que se logró un trabajo de equipo interesantísimo, sobre todo con respecto a la interpretación y a la puesta en escena.
Pero aunque la textualidad no deja de ser interesante, adolece de algunos lunares. Si bien el tiempo y el espacio se unen en un rebobinado casi constante, decorado hábilmente por copetes introductorios en imágenes fílmicas, quedan más claras las historias de estos seres que sus motivos. La psicología de ellos está intencionalmente trabajada, pero no acabada. No se termina de conocer a fondo a cada uno de estos personajes. Por otra parte, en algunos instantes se pierde el sentido de thriller y, por lo tanto, la curiosidad del espectador. Pero el tempo y el humor son constantes que se mantienen y sacan adelante la pieza.
Se evidencia un interesante trabajo de dirección de Cristián Velásquez y Ezequiel Molina. Cada uno de los actores juega con las herramientas que más necesita para su composición. No hay desbordes, que podría ser el principal escollo en este tipo de obra.
El elenco es homogéneo y demuestra una gran destreza física, de reflejos y humorística. Ana Federik es una actriz muy interesante para tener en cuenta.
El diseño de luces es correcto, así como la ambientación despojada.




