Culmina el Festival TABA, de Timbre 4

Carnaval, de Chile
Carnaval, de Chile
Juan Carlos Fontana
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15 de febrero de 2020  • 12:17

Hacer el seguimiento de las obras de un festival es como visitar una ciudad que no se conoce y descubrir sus lugares, su gente, los temas que les preocupan y su cultura. Mañana con la Gran Final del 8° Torneo de Dramaturgia Transatlántico, de lecturas de textos contemporáneos catalanes y argentinos, termina el Festival Temporada alta en Buenos Aires, organizado por Timbre 4 y Temporada Alta de Girona.

En su octavo año, la muestra que esta vez no contó con obras argentinas, incluyó doce espectáculos que no se caracterizaron por descubrir a autores notables por sus dramaturgias, más bien se apoyó -para sus curadores- en temas más coyunturales, como las cuestiones de género, las enfermedades, la muerte, la discriminación, la soledad, o las políticas de represión. También sus formatos fueron de ruptura, se caracterizaron por lo participativo, la espontaneidad de sus intérpretes al decir sus textos y en una, tal vez, exagerada preocupación por llegar con el mensaje elegido a la platea.

Gran trabajo de Norma Martínez en Sólo cosas geniales
Gran trabajo de Norma Martínez en Sólo cosas geniales

De este puzzle de doce piezas (España con cuatro obras; Francia, Venezuela, México, Uruguay y Perú con una y Chile con tres), quizás cada una de ellas no representen lo mejor de cada país, pero sí parecieran definir a su comunidad hoy. De lo último que se vio, impactó como si se cocinara a fuego lento en la platea, el unipersonal Sólo cosas geniales , de los autores Duncan MacMillan y Jonny Donahoe, al que la estupenda actriz Norma Martínez le puso cuerpo y alma y se metió a la platea en el bolsillo con su propuesta de teatro participativo-comunitario. De entrada Martínez armó un juego de frases y números que entregó al público y luego cada uno tenía que contar lo que expresaban esas frases sobre deseos, sueños, o simplemente "comer ñoquis el 29". Lo lúdico de esta pieza apuntó a contar, desordenadamente, pero con ternura, la vida de una niña que se crió en un hogar con una madre depresiva que terminó suicidándose. Un gran punto a favor para Perú. Con Parias , el español Javier Aranda compartió su meritorio trabajo con títeres, realizados prácticamente con materiales de desechos.

Josefina Trias, en Terrorismo emocional, de Uruguay
Josefina Trias, en Terrorismo emocional, de Uruguay Crédito: Brian Ojeda

De Uruguay se eligió el unipersonal Terrorismo emocional , ganadora de dos premios Florencio 2018: mejor actriz y ambientación sonora. Teatro espontáneo, confesional, en tono de comedia dramática, Clara, su protagonista, una chica de unos veintipico, sola y sin pareja, pasó revista a su situación actual: padres, novios anarquistas y veganos o progres y un taller de escritura, en el que tuvo que soportar la catarsis de una colega recién separada. En formato de charla entre amigas, su protagonista Clara, deshilvanó por instantes los complejos con su cuerpo y llegó a su punto más alto, que hizo reír a una platea joven, cuando se refirió a la charla con su depiladora. La joven actriz Josefina Trías mechó su show con música y con su honestidad y espontaneidad natural, se fue ganando al público. Por último, tal vez, el espectáculo más débil de la muestra fue Carnaval, de Chile. Dirigida y actuada por Trinidad González, junto a dos intérpretes. De esta performance, el espectador no entendió muy bien los porqué de su título -con excepción de un disfraz que aparece en el final- y lentamente se fue dando cuenta que los actores en escena personificaban a niños víctimas de la guerra, de abuso, de abandono, o huérfanos. El espectáculo pareció un ejercicio de fin de curso de un taller teatro, con textos que abordaron temas complejos, pero escasamente elaborados y escritos ligeramente. Sólo convenció el monólogo de un niño pastor de ovejas que fue vendido por sus padres al dueño de un campo.

Un aval para futuras ediciones es la fidelidad de un público que acompañó cada propuesta con avidez y llenó prácticamente cada función en Timbre 4, la incansable usina cultural del barrio de Boedo.

Carnaval, de Chile
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