
Danza de proporciones
Exito en Cuba, una compañía de bailarines obesos
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LA HABANA (The New York Times).– La primera bailarina de la compañía Danza Voluminosa pesa 284 kilos y, al golpear con garbo el piso, da nuevo significado a las palabras presencia en el escenario. Su cuerpo –abdomen y pechos amplios, piernas y brazos gruesos– es una celebración exuberante del peso de la realidad aplastante de la gravedad.
"Siempre me gustó bailar –dice después del show la bailarina Mailin Daza–. Quería bailar ballet clásico, pero mi madre me dijo que las chicas gordas no podían hacerlo. Siempre soñé con ser una bailarina. Con este grupo, siento que soy una bailarina."
Formada hace una década por Juan Miguel Mas, esta compañía de bailarines obesos se ha convertido en un fenómeno cultural en Cuba al romper los estereotipos que hay aquí sobre la danza, redefinir la estética de la belleza y, en el camino, elevar la autoestima de las personas de mayor peso.
Aun cuando la compañía no es la primera en emplear bailarines voluminosos, su popularidad ha sido una sorpresa en un país conocido por sus bailarines musculosos y delgados en todos los géneros, desde el ballet clásico hasta la salsa. Después de todo, aquí la comida está racionada, la mayoría de las personas tiene que ir al trabajo en bicicleta o a pie, y las calles están llenas de cuerpos macizos y delgados.
Mas, coreógrafo y bailarín de 298 kilos que se mueve como un gato mimoso, admite que con frecuencia usa el humor estereotipado de las proporciones de sus bailarines para atraer al público. Son conocidas su parodia de El lago de los cisnes y sus presentaciones de clichés dancísticos como el cancán.
Pero Mas y compañía se toman la danza en serio, y una vez que las risas se apagan son capaces de interpretar piezas conmovedoras que repiten los temas universales del amor, la muerte y el anhelo erótico. Mas, de 41 años, también hace la coreografía de piezas con temas como la tragedia de la glotonería, el amor en una pareja de personas obesas, el prejuicio al que se enfrenta la gente gorda y el costo psíquico de la obesidad. Uno de los éxitos recientes de la compañía, Dulce muerte, narra la historia de una mujer que, tras haber sido rechazada por su familia, intenta suicidarse comiendo cantidades enormes de dulces.
Algo raro sucede cuando la compañía sube al escenario. Mientras la mayoría de los bailarines delgados gira y salta hasta que parece alcanzar el cielo, el trabajo de Danza Voluminosa transmite algo más terrenal y humano. Las personas gordas se mueven en forma diferente y los movimientos de los bailarines son con frecuencia más lentos que los de sus colegas delgados. Estos bailarines prefieren balancear las extremidades en arcos pendulares y parecen aferrarse al piso en lugar de abandonarlo, con frecuencia agachándose o bailando de rodillas o acostados en el piso.
Y cuando su danza se vuelve frenética, el solo peso de los bailarines en su caída pesada por todo el escenario transmite una excitación parecida a la de una estampida, algo fuera de control y salvaje, y no algo hecho de carne y hueso. Puede ser un espectáculo fascinante.
La reacción del público en Cuba ha sido tremendamente positiva. Ahora el gobierno permite que la compañía ensaye y se presente en el Teatro Nacional de Cuba.
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