
De la cancha al teatro
Se estrena hoy una obra sobre la vida de Diego Maradona
1 minuto de lectura'
Entre casillas humildes de cartón pintado que construyen una Villa Fiorito escenográfica, los habitantes del barrio -obreros, vendedores de garrafas, amas de casa, niños y algún que otro borracho-, festejan con música y bailes el nacimiento de "Pelusa". Cantando, anticipan las glorias que este nuevo ser traerá al mundo con frases como "dará alegrías a tanta gente triste con la panza vacía" o "sus palabras sin miedo derribarán mentiras".
El llamado "Pelusa" no es otro que Diego Armando Maradona y la escena pertenece a "El Diez", la tragicomedia musical sobre la vida del ídolo del fútbol que, protagonizada por Emilio Bardi y Franklin Caicedo, se estrena esta noche en el teatro Metropolitan. La obra, con música de Javier Zentner y arreglos y dirección orquestal de Lito Vitale, es también el debut como escenógrafo del músico Juan Carlos Baglietto, asimismo encargado de la iluminación.
Si se piensa en el tema y su tratamiento, no se puede dejar de preguntar por qué hacer de esto un musical. "Cuando surge la idea, hay un ataque de ansiedad. Por un lado, no queremos que pase lo de "Evita", lo queremos hacer antes de que lo haga alguien de afuera. Por otro, le da una universalidad a la puesta que no la daría un hecho teatral no musical", explican en un alto del ensayo, a pocos días del estreno, Daniel Dátola y Héctor Berra, creadores de esta tragicomedia.
"De todas maneras, esto es diferente -agrega Berra-; no es una copia del musical extranjero como lo que suele verse acá. Es una obra de teatro dialogada con canciones con ritmos argentinos como el tango y la murga, que hacen de prólogo o epílogo de ciertas situaciones tales como el nacimiento del personaje o el gran negocio del fútbol."
-Pero ¿no tuvieron un poco de miedo a que esto fuera catalogado de "bizarro"?
-Sí -dice Berra-; el riesgo existía y llegó a obsesionarnos, pero lo anulamos con el recurso de la memoria porque el relato está estructurado a partir de un Maradona de 84 años (Caicedo) que recuerda su vida como Maradona joven (Bardi) y niño (Leandro Pereira) y esos recuerdos son los que se representan en escena, no una historia. Así, trabajamos con un material que es pura ficción porque, en la memoria, uno selecciona, deforma, amplifica, exalta.
Juegos con el tiempo
"Pelusa" ya ha nacido, pero en la sala oscurecida aún se escuchan los llantos del bebe. "¡Callen a ese chico!", grita el Maradona anciano, atormentado por los recuerdos y por alegrías que todavía le duelen. Instalado en uno de los escenarios laterales, ambientado con un diván y cuatro televisores, este personaje, punto de partida y de llegada de la obra, se lamenta. "Esta es un persona que recorre con el pensamiento las diferentes cosas que le han pasado, delicadas y dolorosas", explica Franklin Caicedo en su camarín del teatro. El suyo es quizás el papel más difícil (o quizás, el más fácil), ya que aún no existió.
-No hay ningún tipo de registro o documento de que servirse como referencia para componerlo. ¿Cómo hizo?
-Recurrí a todos los textos que se escribieron sobre él, pero sobre todo intenté imaginar a un ser que parte de una gran pobreza y termina en una gran riqueza. El trayecto del medio no pudo sino ser inmanejable. Pero creo que Maradona se ha movido bien; hubo muchos otros que terminaron peor, asesinando, y luego muertos, intoxicados.
Caicedo es chileno y, como tal, le parece "maravilloso personificar a una figura tan argentina como Maradona, pero, a la vez, tan universal".
"¿Alguna vez te bañaste con agua caliente, la que cae de arriba como una lluvia?", pregunta Goyo, el mejor amigo de la infancia de Diego a un Maradona de entre diez y doce años, vestido con shorts celestes y remera blanca. La acción ha vuelto a la Villa Fiorito de cartón pintado y los dos chicos sueñan con jugar en un equipo de fútbol hasta que, Diego chico intenta bajar de un pelotazo una estrella para regalársela a su madre (doña Tota, interpretada por Rita Terranova). Corre a recogerla y se pierde entre el decorado mientras el escenario se oscurece. Al volver a iluminarse, la escena se ha trasladado a un salón elegante de Francia donde se realiza una recepción "para una estrella ascendente del fútbol que, desde las pampas, nos sorprende", dice en castellano con un ridiculizado acento francés el anfitrión de la fiesta. Y vestido con traje celeste, corbata y zapatos blancos, aparece él: Emilio Bardi, en la piel de un Diego aún ingenuo y avasallado por las condescendencias.
Más allá del pelo oscuro y enrulado; más allá del pecho afuera al caminar; más allá del fanatismo por Boca, Bardi comparte con el jugador un origen y un trayecto similares: "Yo también nací en un barrio humilde; también, como a "Pelusa", me mandaban a buscar agua para bañarnos y también logré, desde abajo, mi objetivo", cuenta el actor, vestido con la camiseta de la selección argentina que, por supuesto, lleva el número 10 en la pechera. Este es el primer protagónico de Bardi y, aunque admite que al principio tuvo prejuicios porque es un musical, pudo aceptar tranquilo porque se encontró con una obra de teatro hecha con mucho talento. "Y también me encontré con un acto de amor porque, si imaginamos que Maradona va a llegar a los 84 años, es porque lo queremos mucho, aunque no es una obra condescendiente con su figura", explica el actor.
""Entre el cielo y el infierno", el subtítulo de la obra, es donde estamos todos", dice Berra, y es un intento por humanizar la figura del héroe canibalizada por el hincha y por todos, aunque este intento se lleve a cabo, entre bailes coreografiados y canciones.
1- 2
Sharon Stone reveló quién es el actor de Hollywood que mejor besa: “Casi me deja inconsciente”
3La fórmula Pergolini: tras la primera semana en el aire de Otro día perdido, ¿logró imponerse a Gran Hermano?
4Celos, GPS y una fuga a Costa Rica: el documental sobre el asesinato de Moriah Wilson que ya es tendencia en Netflix



