
Del éxito de "Taxi" al de "Money money"
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"Money money", de Ray Cooney. Intérpretes: Carmen Barbieri, Carlos Andrés Calvo, Andrea Frigerio, Gustavo Garzón, Carlos Moreno, Santiago Bal, Diego Pérez y Daniel Ronconi. Escenografía: Azul Borenstein. Iluminación: Gastón Díaz. Vestuario: Diego Moyano y Damián Pitalugas. Producción: Javier Faroni. Dirección: Carlos Moreno. Duración: 77 minutos. En el Provincial.
Nuestra opinión: bueno
MAR DEL PLATA .- El éxito que tuvo en 1985, en estas mismas playas, "Taxi" (interpretada por Carlos Andrés Calvo y Ricardo Darín), se repite en la convocatoria que tiene este año "Money money". ¿Qué tienen en común? Ambas son de Ray Cooney, un comediógrafo inglés que conoce muy bien la fórmula para entretener a los espectadores. ¿Cuál es ésta? El juego de las equivocaciones. Y no es tarea fácil armar un andamiaje teatral basado en este esquema, pero Cooney maneja muy bien estos enredos que nacen a partir de un hecho circunstancial (el protagonista encuentra un maletín con un millón de dólares, que presupone es de la mafia, y no lo piensa devolver) y por el cual comienza a gestarse una mentira que luego se va a ir complicando con los cambios de identidades.
Esta es la estructura de la obra que adquiere carnadura con los ingeniosos diálogos que crean la confusión y con la suma de personajes laterales que se incorporan para complicar la trama. No es nada complejo ni exige composiciones profundas, pero sí es entretenido, al mejor estilo inglés, y no tendría mayores valores si no fuera por la interpretación.
El protagonista, Carlos Andrés Calvo, encuentra un personaje a su medida que no le exige más que simpatía y dominio de la escena, pero el mérito está en rodearse de un elenco sólido.
Moreno, también responsable de la puesta, conoce la importancia del ritmo preciso que debe mantenerse para que la obra no decaiga. Por eso, tanto desde la actuación como desde la dirección, marca el pulso de las acciones. Santiago Bal, por su parte, también es un especialista en comedias y sabe la riqueza que hay en los contrastes, especialmente en la elaboración de los caracteres. Por eso reviste a su personaje de la seriedad que le exige ser un oficial de policía, sin caer en el estereotipo y manteniendo el tono de comedia.
Andrea Frigerio demuestra cada vez más que está consustanciada con el ejercicio escénico y aporta con soltura la cuota de frescura y frivolidad que le demanda su personaje.
Gustavo Garzón, actor probado tanto en la comedia como en el drama, elaboró un trabajo serio de composición para explotar las facetas particulares de su personaje sin caer en el cliché: un hombre que parece despistado pero que no tiene un pelo de tonto.
Carmen Barbieri, por su parte, demostró ser una brillante comediante que sabe cómo entablar una relación con el público. Sin desbordes, sin esquematismo, compuso a la desesperada mujer del protagonista que se ve involucrada inocentemente en la mentira de su esposo.
Con Diego Pérez, que se suma acertadamente a la dinámica del grupo, se demuestra que Carlos Moreno es el artífice, desde la dirección de actores, de lograr una interpretación homogénea y efectiva.
El resto son la escenografía, el infaltable living, atractivo y recreado con prolijidad y puntillismo en la distribución del espacio; el vestuario, colorido y elegante que se destaca fundamentalmente en la ropa de las actrices, y la iluminación que dio brillo a toda la puesta. Es un espectáculo que se convierte en el corolario divertido de un hermoso día en la playa.





