Desnudos: una comedia dramática de la Generación X

Gustavo Lladós
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18 de enero de 2020  

Nuestra opinión: buena

Elenco: Luciano Castro, Gonzalo Heredia, Luciana Cáceres, Mercedes Scapola, Brenda Gandini y Sabrina Rojas / Autor: Doris Dörrie / Versión: Esther Feldman y Alejandro Maci. Director: Alejandro Maci. productor: Javier Faroni / Escenografía: Mariana Tirantte. Iluminación: Gonzalo Córdova. Vestuario: Ana Markarian / Música original: Axel Krygier. Teatro: Neptuno / Duración: 70 minutos.

MAR DEL PLATA.- A fines de los años 90 la autora feminista alemana Doris Dörrie concibió una pieza teatral denominada Desnudos, que nunca estrenó. Luego, sobre ese argumento, escribió un guión y lo llevó al cine en 2001 con el mismo nombre: Nackt (Desnudos, en alemán). A partir de ahí la carrera cinematográfica de Dörrie levantó vuelo y hoy es una de las directoras de cine más relevantes, gracias a títulos como Hombres, hombres, Nadie me quiere y ¿Soy linda?

Ahora, por primera vez, llega a la Argentina la versión teatral de Desnudos, pero no se trata de la obra original sino de una traslación al escenario de la película, a cargo de Esther Feldman y Alejandro Maci. El origen del material explicaría la elección del director de la puesta, el mismo Maci, de neta trayectoria en medios audiovisuales (El impostor y Los que aman odian, en cine; En terapia y Variaciones Walsh, en televisión).

Desnudos gira alrededor de tres parejas de amigos, cercanos a los 40, que han tenido mejor o peor suerte en lo económico y, fundamentalmente, en el laborioso trabajo que significa mantener a flote una relación sentimental durante varios años. Sin hijos aún, o sea sin otro aditamento que los mantenga unidos más allá del amor entre sí, deben lidiar con la crisis propia de la edad y de su generación, la llamada Generación X (caracterizada por sufrir sensación de vacío general, frustraciones económicas, exigencias de éxito desmedidas y problemas de género).

Alienados en sus propias cuestiones, un día, durante una cena, caen en la cuenta que ya no se reconocen, ni siquiera entre los integrantes de cada pareja. Por eso deciden patear el tablero y probar un juego riesgoso. "¿Qué pasaría si con los ojos vendados intentamos reconocer el cuerpo desnudo de nuestra pareja? ¿Lo reconoceríamos entre tantos otros, por ejemplo entre los de nuestros amigos?", se preguntan. Luego de unos devaneos todos se quitan la ropa y surge la escena pivote de la obra, que en la película es más directa y contundente y aquí, más sugerente.

Otra de las diferencias entre la película y esta versión teatral es la proporción del humor. Lo que en el film eran sólo unos pequeños dardos irónicos, acá son varios momentos hilarantes, que la platea disfruta y aplaude. Esto no sólo es producto de la versión sino del desempeño general de los actores (Luciano Castro, Gonzalo Heredia, Luciano Cáceres, Mercedes Scapola, Brenda Gandini y Sabrina Rojas, todos en el mismo nivel), que manejan a la perfección el timing de las escenas graciosas como las dramáticas. Porque, dejémoslo en claro para el público, Desnudos no es una comedia-comedia sino una comedia dramática y el título es simbólico: se refiere más a desnudos de almas que físicos. Y en ese muestreo de diferentes almas descarnadas es seguro que cada espectador se sentirá identificado con alguno y otro de los personajes o hasta alernativamente con todos ellos.

En el debe de la propuesta, se podría decir que los cortes al guión original han sido muchos y que, así, todo se precipita: tanto los conflictos de cada pareja, como la invitación al juego con desnudos y la resolución de la obra (que, además, no es rotunda y desorienta al público). Pero estos son sólo detalles en un espectáculo que sorprende, entre otros factores, por tener como protagonistas a varios actores de neta extracción televisiva elevando y mucho la vara de sus capacidades interpretativas.

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