
Drama de Pirandello en versión bilingüe
Luis Brandoni y Aldo Ninchi presentarán hoy "El hombre con una flor en la boca... y otras confesiones"
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Un hombre está sentado, solo, en un bar próximo a la estación ferroviaria del pueblo en el que vive. Por esas cosas, traba conversación con alguien que está de paso, obligado a detenerse por un rato porque perdió el tren. El forastero se sorprende al escuchar la descripción tan meticulosa como entusiasta que el hombre sentado en el bar extrae de hechos banales (la forma con que los vendedores arman los paquetes, el aspecto de los sillones de la sala de espera de un consultorio) y su interés por conocer o imaginar la vida de gente extraña, desconocida. Hasta que comprende que detrás de ese curioso relato se esconde un drama profundo: la muerte lo está acechando.
Así imaginó Luigi Pirandello la trama esencial de "El hombre con una flor en la boca... y otras confesiones", que por estos días inspira una curiosa experiencia teatral en dos idiomas cuya génesis es la entrañable amistad que desde hace veinte años mantienen dos actores, el italiano Armando Ninchi y el argentino Luis Brandoni.
A esta voluntad manifiesta de ambos intérpretes se asociaron el Instituto Italiano de Cultura y la argentina Mónica Santoro, que desde hace nueve años maneja en Roma la empresa World Italy on Stage, encargada de llevar artistas peninsulares por el mundo. Y como resultado, la representación de "El hombre con una flor en la boca" en la Argentina se hace con la curiosa particularidad de que Ninchi hace su papel en italiano y Brandoni el suyo en español. La aspiración de todos es trasladar este ejercicio próximamente a Italia, como posible punto de partida de un nuevo puente de vínculos escénicos entre ambos países.
El nacimiento de una amistad
Ninchi llegó por primera vez a la Argentina en 1982 en medio de una gira latinoamericana con su propia compañía y la obra "Doce docenas de rosas escarlatas". Actuó en Brasil y Uruguay, pero no pudo hacerlo aquí porque estábamos en plena Guerra de las Malvinas. De todas maneras, pasó unos días entre nosotros con Brandoni, a quien no conocía, como anfitrión teatral. "De esa gentileza extraordinaria nació una gran amistad. Me llevó a ver grandes espectáculos teatrales y pude verlo actuar en "Gris de ausencia", un trabajo estupendo junto a Pepe Soriano. Después, cada vez que él venía a Italia nos encontrábamos y hablábamos. Cuando surgió la idea de hacer esta obra de Pirandello en Buenos Aires me dije que trabajar con Brandoni sería estupendo", explica Ninchi, reconocido en su país por una larga trayectoria teatral y por haber intervenido en más de 30 films para el cine y la TV.
"Mónica Santoro -agrega- me dice todo el tiempo que entre nosotros se establece un ritmo muy curioso y bastante divertido con la combinación entre los dos idiomas. En los ensayos notamos que hay mucho afiatamiento y que sentimos muy bien las palabras el uno al otro. Si todo sale como espero podremos llevar esta idea a Italia."
Brandoni comparte ese entusiasmo, pero al mismo tiempo admite que no conoce antecedentes en escena de lo que está a punto de concretar junto a Ninchi. "Una cosa -explica- es rebuscársela más o menos con un idioma y otra es estar arriba de un escenario diciendo un texto, por eso lo encaramos de este modo. La cuestión no es sencilla para ninguno de nosotros y vamos a ver cómo resulta. Esta versión bilingüe produce un efecto bastante curioso, pero creo que la gente lo va a tolerar realmente bien."
Al hablar de Ninchi, destaca que cuando nadie se animaba a representar esta obra de Pirandello, él lo hacía. "Ahora, en cambio, todos se interesan por ella en Italia", precisa el actor nacido en Pesaro, que no deja de subrayar que en el teatro oficial que actualmente dirige en Trieste se impulsa un repertorio integrado fundamentalmente por clásicos, la escena italiana enfrenta un cuadro de postergación de los autores locales.
"En mi país -dice Ninchi- extrañamente el sentimiento más fuerte es el de la envidia. Y además el público cree que todo lo extranjero en materia teatral es hermoso, y lo nuestro no simplemente porque es italiano. Si hay algo que envidio del teatro argentino es que aquí se puede hablar desde un escenario de la actualidad y los problemas cotidianos con obras de gran talento, escritas con facilidad por autores muy dotados y con mucha repercusión. En Italia esto ocurre sólo en el circuito off. Las salas se llenan, pero son muy pequeñas y los autores jóvenes no pueden salir de allí."
Nostalgias del teatro clásico
Ninchi, que antes de formar su propio grupo teatral trabajó con las compañías más prestigiosas de su país (encabezadas, entre otros, por Vittorio Gassman, Anna Proclemer-Giorgio Albertazzi y Salvo Randone) cree que de aquellas experiencias a sus equivalentes de hoy existe un abismo. "Del concepto clásico de compañía italiana de teatro sólo quedan como líderes Glauco Mauri y Gigi Proietti. Además, el panorama escénico italiano de hoy es muy confuso. De un lado, quienes manejan los teatros públicos disponen de mucho dinero, pero no siempre son las personas más autorizadas para cumplir esa tarea y la plata se malgasta. Del otro lado hay un respaldo económico parecido, pero menos espacio y menos facilidades, por ejemplo, para que un elenco privado pueda salir de gira."
Viejos amigos, Ninchi y Brandoni pasan con facilidad del teatro al fútbol o a la vida cotidiana, antes de ponerse de acuerdo con una mirada y un par de palabras para cerrar la charla y preparar un nuevo ensayo. Antes de la despedida, Brandoni se permite una sola duda ante el futuro de esta experiencia tan particular: "Nosotros tenemos un público capaz de ir a ver un espectáculo en un idioma que no es el propio y aceptarlo. Nos desvivimos por entender lo que pasa en el escenario. No sé lo que pasaría en Italia". Ninchi saluda y sigue la conversación con Brandoni en el camino hacia el lugar del ensayo. Es su manera de decir que la comprensión en el escenario y fuera de él puede lograr resultados capaces de atenuar las barreras circunstanciales planteadas por el idioma.
Primero, un unipersonal
- "El hombre con una flor en la boca... y otras confesiones", la obra de Luigi Pirandello que interpretarán Arnaldo Ninchi (en italiano) y Luis Brandoni (en español) fue preestrenada anoche en la Feria del Libro en ocasión de celebrarse allí el Día de Italia. Saldrá a escena esta noche, a las 20.30, en el Teatro del Globo (Marcelo T. de Alvear 1155) con localidades a cinco pesos, y pasado mañana, a las 21.30, en el Teatro del Libertador de la capital cordobesa. El espectáculo en ambos casos será abierto por un unipersonal de Ninchi, en italiano, sobre textos de Achille Campanile y Aldo Palazzeschi.





