El canibalismo expresionista, en manos de dos Sebastianes

Sebastián Holz y Sebastián Suñé, amigos desde El perro del hortelano, en 2006
Sebastián Holz y Sebastián Suñé, amigos desde El perro del hortelano, en 2006 Crédito: Santiago Cichero/AFV
Sebastián Holz y Sebastián Suñé concibieron la idea de Caníbal, un musical fuera de lo común que se refiere al vampirismo contemporáneo, dirigidos por Corina Fiorillo
Carlos Pacheco
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27 de octubre de 2019  

Un proyecto los unió en 2006. El Teatro San Martín convocó al actor y cantante Sebastián Holz y al entonces también actor y ahora dramaturgo Sebastián Suñé para formar parte del elenco de la obra El perro del hortelano, que dirigió Daniel Suárez Marzal. Más allá de que para ambos resultó una experiencia muy gratificante, se hicieron muy amigos. Cada uno siguió trabajando en lo suyo. Holz repartiéndose entre la actuación y el canto y Suñé desplegando una carrera como autor y también director. En esta temporada un trabajo común vuelve a unirlos sobre el escenario. Se trata de Caníbal, un musical escrito por Suñé que bajo la dirección de Corina Fiorillo, interpretan Holz, junto con Dolores Ocampo y Belén Pasqualini y que realiza funciones en El Picadero.

Caníbal tuvo un proceso de creación muy particular. Partió de una idea de Sebastián Holz que asomó después de haber vivido una experiencia amorosa traumática donde se sintió muy fagocitado. "No me apareció el vampirismo que es mucho más elegante y seductor sino el canibalismo -explica-. Empecé a pensar en la gente. Cuando uno está enojado y dolido la humanidad paga las consecuencias. Y sentí que esto podía dar forma a una obra fragmentada que hablara del canibalismo como metáfora". Lo notable es que durante ocho años fue recopilando materiales relacionados con el tema siguiendo las ópticas de historiadores, antropólogos, psicólogos y, a la vez, buscando canciones. "La idea tenía mucha fuerza, cierta originalidad. Necesitaba formar un equipo de trabajo. Era necesario tener la energía suficiente para encontrar el momento de hacerlo. Y el momento llegó".

Si bien a Sebastián Suñé el musical es un género que le interesa mucho, nunca había concebido una dramaturgia para uno de ellos. Pero su amigo lo convocó para que hiciera su primera experiencia y aceptó.

"Cuando vi la cantidad de material que Sebastián había acopiado me sentí un poco abrumado -cuenta el autor-. La cuestión era por dónde entrábamos al tema. No nos interesaba hablar de la antropofagia, sino del canibalismo como metáfora y ahí aparecieron cuestiones ligadas al psicoanálisis, la religión, temas que fueron pregnando distintos materiales y organizando las canciones".

Todas estas tenían diferentes coloraturas. En algunas sobresalía el humor, otras eran muy irónicas y las había también muy oscuras. Suñé destaca que le costó mucho encontrar una forma que lograra encajarlas. Pero además no le resultó sencillo armar una estructura dramática que estuviera alejada de lo tradicional.

"Nos animamos a dar un paso un poco más experimental -comenta- pero siguiendo la lógica del music hall. Diferentes cuadros que por una suerte de acumulación generan una lectura un poco más global de esta idea de comernos entre nosotros. Pareciera que la sociedad occidental está organizada para eso. El capitalismo es un canibalismo despiadado. El hombre como el lobo del hombre, las relaciones amorosas, el ego. Se fue desplegando una forma infinita. Costó pero fue hermoso".

Entre estos amigos entrañables asoman algunas cuestiones laborales que los acercan y los alejan. Ambos poseen una fuerte capacidad de trabajo. A Sebastián Holz se lo pudo ver en esta temporada recreando a dos intensos personajes en Colaboración/ Tomar partido, del sudafricano Ronald Harwood, en el San Martín, mientras impulsaba este proyecto. Sebastián Suñé repuso Por H o por B, con Diego Peretti, en el Maipo y actualmente tiene en cartel Delia, con Leticia Siciliani, los lunes, en Nün.

Holz se asombra de estar involucrado a veces en proyectos muy distintos "Alguna vez me lo he planteado como si fuera un problema. Al ser cantante a veces mi cuerpo me pide actuar y, por momentos, ya estoy actuando demasiado y digo, 'voy a armarme un show cortito porque es el momento'". La experiencia de Caníbal está siendo para él muy especial y única. "Es la primera vez -explica- que me pongo a crear una obra de estas características con una entidad teatral mucho más fuerte que la que pudo haber tenido un recital con algo teatral que he armado en algún momento".

Suñé decidió dejar la actuación y dedicarse a la dramaturgia y a dirigir. En 2012 haciendo Las mujeres sabias de Molière en el Teatro San Martín se quedó sin trabajo y la actriz Gimena Riestra lo alentó a escribir y le gustó. "Al convertirme en autor dejé de interpretar las ideas de otros y empecé a poder producir las mías y se ve que ahí hay algo más cercano a mi esencia que la de pararme en el escenario a contar una historia que no me pertenece. Y me siento muy a gusto desde que eso empezó".

Caníbal

El Picadero, Pje. Enrique Santos Discépolo 1857.

Viernes, a la medianoche.

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