El misterio del amor
Después de protagonizar cuatro obras, hoy estrenarán, en el Teatro Cervantes "Pedir demasiado", de Griselda Gambaro, dirigida por Alicia Zanca
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Una nueva obra de Griselda Gambaro se suma a la cartelera teatral porteña. A las existentes "Mi querida" (en Del Otro Lado) y "La señora Macbeth" (en el Centro Cultural de la Cooperación) se agrega ahora "Pedir demasiado", trabajo que se estrenará esta noche, en el Teatro Cervantes, con dirección de Alicia Zanca.
Los protagonistas son una pareja conocida en el teatro de los últimos años: Ingrid Pelicori y Horacio Peña. Juntos han recreado una serie de destacados proyectos y construyeron a la vez a parejas muy disímiles.
En esta oportunidad se pondrán en la piel de Elena y Mario, dos seres que sufren el amor y el desamor, que intentan un encuentro, pero sus propias historias personales los van conduciendo por otros carriles, a la vez de descubrirlos.
"Cada proyecto nuestro es como un viaje -comenta Ingrid Pelicori-. De él participan muchas personas y los directores también cambian. "Decadencia" (de Steven Berkoff) y "Polvo eres" (de Harold Pinter) fueron dirigidas por Rubén Szuchmacher, por ejemplo. Rubén descubre un método de trabajo en cada producción a partir de lo que la obra le sugiere y nosotros nos entregamos a ese juego. Ahora Alicia Zanca nos propone otra forma de trabajar; ella nos guió para entrar de lleno en los sentimientos de los personajes. Esa fue su manera. Siempre nos interesa construir algo que tenga enigmas, que sea desconocido, que nos posibilite investigar. Cada obra debe ser un nuevo desafío".
"Si esto fuera trabajar en un trapecio diría que compartir la tarea con Ingrid es tener red -apunta Horacio Peña-. Es estar trabajando en un nivel de riesgo, pero sabiendo que uno está seguro. La relación de años de trabajo, de confianza y de conocimiento, incluso fuera del teatro, nos posibilita esto".
Al cabo de estos años, el nivel de completud entre ambos se nota hasta en sus discursos. Uno comienza realizando una reflexión que el otro va a continuar con igual certeza y profundidad. Así van definiéndose como intérpretes y también van descubriendo el entramado complejo de esta pieza que les toca interpretar.
Según cuentan, "Pedir demasiado" tuvo un origen singular. Cuando finalizaron las funciones de "Lo que va dictando el sueño" (obra de Gambaro que se presentó el año último en el Teatro San Martín) la autora le regaló un libro, que reunía varias de sus últimas piezas, a cada uno de los actores.
Horacio Peña, que participaba del elenco junto con Alicia Zanca, se interesó por este texto en particular y lo compartió con Ingrid Pelicori. La pieza, a la vez, estaba destinada por Griselda Gambaro a Zanca. Entre los tres definieron el proyecto y lo pusieron a consideración de las autoridades del Teatro Cervantes.
El actor reconoció en ese material no sólo una buena posibilidad de trabajo con Ingrid Pelicori -"nunca habíamos trabajado una relación de pareja con estas características", dice-, sino que a la vez encontró muchas resonancias en su ser personal. "Y me parece que está bueno -explica- cuando algo de una obra te expresa. A mí, el teatro siempre me sirvió como elaborador de situaciones pasadas, como catalizador, transformador de cosas personales. No porque lo use terapéuticamente. A veces me ha pasado sin darme cuenta. Aquí la temática es muy clara. Lo más atractivo de este texto es que presenta una dificultad: lo obliga a uno a estar muy presente en la escena. Hay que jugar con lo que a uno le está pasando internamente y eso es muy bueno como proyecto."
"Es una pieza muy hermosa -agrega Ingrid Pelicori- que toca un tema muy universal que nos involucra a todos y, como lo hace con tanta profundidad, con tanta madurez de vida y artística, se torna sumamente poético. Además la obra posee una estructura perfecta, matemática. Alicia nos propuso hacernos cargo de toda esa profundidad, de la complejidad y a la vez de lo contradictorio de todo lo emocional que se da en los vínculos amorosos - el amor y el desamor-, para de esa manera poder aportarle carnalidad."
-¿El tema es el amor o la pareja?
Ingrid Pelicori responde: "Las dos cosas. Se da en el marco de una relación. Tiene que ver con lo misterioso del amor y lo misterioso de dejar de amar; lo doloroso de no ser amado y las contradicciones que esto provoca.
Horacio Peña se planta en su personaje y comenta: "Y los intentos que hacemos las personas por lograr algo que es imposible, fatal, no tiene vuelta atrás. Nadie puede pedir a otro «amameª; pero uno lo intenta. En cierto plano de desesperación, uno busca que el otro se obligue a amar. Y aquí asoma en la obra un aspecto trágico".
"Pedir demasiado" no tiene puntos de contacto con experiencias que estos artistas han desarrollado con anterioridad. En "Decadencia", la pareja se mostraba como prototipo de una clase social en la Inglaterra tatcheriana; en tanto que en "Polvo eres", ellos daban cuenta de ciertas secuelas que, en lo individual, había dejado el Holocausto.
Aquí hay una intimidad que los provoca y está construida además sobre una historia personal. "Ninguna de las posiciones es lineal -comenta Pelicori-. Aparecen cuestiones como la culpa, la compasión, la piedad, la felicidad, la crueldad que se desprende por el solo hecho de ser feliz. Todos estos temas están pensados con mucha agudeza y puestos de modo de hacer comprensible y a la vez compleja cada una de las posiciones de los personajes"
"Lo más interesante -agrega Horacio Peña- es que no hay culpables. Ni víctimas ni victimarios". Sólo dos seres con sus sentimientos a pleno.
Relación aceitada
Ingrid Pelicori y Horacio Peña se conocieron en la década del 80. Acostumbraban veranear juntos, con sus respectivas familias, en Córdoba. Charlaban, jugaban al truco y fueron afianzando una amistad que después se consolidó cuando ambos formaron parte durante muchos años del elenco estable del Teatro San Martín.
A mediados de los 90, y siempre con dirección de Rubén Szuchmacher, comenzaron a desarrollar proyectos conjuntos. Así fueron sumándose "Decadencia", de Steven Berkof; "Polvo eres" de Harold Pinter; "Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín", de Federico García Lorca, y "Quartet", de Heiner Müller.
"A veces el compartir durante muchos años el trabajo puede destruir vínculos -comenta Ingrid Pelicori-, pero nosotros tenemos mucha afinidad y eso hace que nos resulte muy grato volver a subirnos a un escenario. Hay códigos muy aceitados en nuestra relación y, fundamentalmente, tenemos visiones del mundo muy compatibles".
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