
El precio. El alto costo de la felicidad
Pepe Soriano, Selva Alemán, Arturo Puig y Antonio Grimau, figuras centrales del clásico de Arthur Miller
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Estación Piedras, línea A: Arturo Puig, en un afiche gigante. Estación Medrano, línea B: Puig y Los Marziano . Estación Tribunales, línea D: Puig otra vez. El actor se prepara para otro estreno y para interpretar a otro personaje que vive una relación compleja con su hermano en El precio , de Arthur Miller, dirigida por Helena Tritek, junto con Pepe Soriano, Antonio Grimau y Selva Alemán. El productor Diego Romay, además, convocó al ganador del Oscar Eugenio Zanetti (por Restauración , en 1995) para la escenografía y el vestuario y a Ariel Del Mastro, para la iluminación.
Luego de la muerte de su padre, dos hermanos se reencuentran tras 16 años, para vender los muebles y objetos del difunto, quien ha estado al cuidado de su hijo mayor (Puig), sólo dueño de frustraciones, mientras su otro hijo (Grimau) ha logrado forjar una destacada posición económica. "Mi personaje abandonó una carrera brillante como abogado para convertirse en policía aeroportuario. Está anclado. Con el regreso de su hermano, aparecen los reproches y lo conflictos de este vínculo", dice Puig.
Pepe
Pepe Soriano es uno de los actores más prestigiosos de los escenarios argentinos. Está tan entusiasmado con Solomon, su personaje, que toma las manos del interlocutor para transmitirle de modo eficaz esa emoción palpable. Vive en la misma casa en que nació, en el barrio de Colegiales. Justamente, los recuerdos, los objetos y el valor que éstos tienen, está omnipresente en esta pieza.
Solomon es un misterioso hombre que llega a la casa de los hermanos, interesado en comprar aquellos objetos. "Hay tantas cosas que no sabemos de él. Dice que fue acróbata; que vivió 54 años en Europa; que tuvo un anticuario, pero que es el espectador el que tiene que armar. Y además, es él quien desencadena el conflicto entre los hermanos."
Una mujer agraciada
Selva Alemán tiene un pulso envidiable. Se delinea y se maquilla mientras repasa su carrera ("Aprendí a pintarme en los taxis, cuando era joven e iba a grabar a Canal 13", explica). Acaba de ganar el Premio Kónex como mejor actriz de TV de la década. En 2010 le puso el cuerpo a la maldad de Gracia, en Malparida : "¡Qué loca total esa mujer! Les pedía a los santos que le consiguieran maldades, en vez de salud o prosperidad".
Alemán trabaja con las emociones para componer a sus personajes. Para cada criatura que interpreta, elige un perfume. Abre la cajita de la fragancia inglesa y habla de Esther: "Busca tranquilidad y que su marido sea feliz, porque él no se ha realizado. Tuvo una vida muy pequeña, austera, sacrificada. Ella siente que ha vivido una vida miserable y que ha tirado sus años a la basura".
Un artista requerido
Antonio Grimau llega al teatro con el cabello peinado y el humor intacto de las grabaciones de Herederos de una venganza (El Trece) y se pone en la piel de Walter. Dice que este trabajo es tocar el cielo con las manos, por el equipo y porque se considera admirador eterno de Pepe Soriano.
Walter, su personaje, es un cirujano ambicioso, educado en una familia de cierto abolengo para triunfar en la vida, que advierte que entró en un pantano de éxito relativo y de chequeras, y que olvidó vivir y descuidó a su familia. Por eso, Walter intenta de todos los modos posibles acercarse a su hermano. "Esta es una obra que habla del precio alto que se paga por querer alcanzar la felicidad", resume.
PARA AGENDAR
- El precio, de Arthur Miller: De miércoles a sábados, a las 21. Domingos, a las 20. Teatro: Liceo, Rivadavia 1499. Entradas: Desde 80 pesos.
Puig y un autor que conoce muy bien
Esta es la cuarta vez que Puig hace un Miller. Debutó a los 12 años con Panorama desde el puente, con Pedro López Lagar ("Hacía de pueblo; no hablaba, pero aprendí viéndolo actuar"). Más tarde él mismo sería Eddie Carbone, en el San Martín. Luego protagonizó una versión de Cristales rotos, donde compartió el escenario con Grimau y con su mujer, Selva Alemán. Ese es otro clásico que buscan los productores: la dupla Puig-Alemán. Están juntos desde hace más de 30 años y llevan 5 de casados. Los unió Romay, en 1974, en Fernanda Martín y nadie más ("Por entonces, no nos llevábamos bien", recuerda ella). Y luego trabajaron en Cartas de amor, en los noventa, y más tarde en ¿Quién le teme a Virginia Woolf?, con Claudio Tolcachir y Eleonora Wexler. "Aceptamos las obras en que hacemos de marido y mujer porque no nos creerían si hiciéramos de hermanos", dice Puig. Ella asiente.
"Un homenaje para mi padre"
En 1968, Alejandro Romay conoció a Arthur Miller en el hall del teatro Schubert, de Nueva York, el día del estreno de El precio. Al día siguiente, el zar de la televisión compró los derechos y antes de montar la puesta en el mítico Odeón, de Esmeralda y Corrientes, viajó con el elenco argentino a Broadway: Oscar Ferrigno, Myriam de Urquijo, Fernando Labat y Raúl Rossi, dirigidos por Román Viñoly, quienes hicieron la primera versión local de El precio.
Canal 9 transmitió en vivo este estreno, que marcaba, además, la incursión de Romay en el mundo de las tablas. Hoy, su hijo Diego Romay le rinde un homenaje con esta nueva versión de una obra convertida en clásico del teatro norteamericano.
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