El régisseur Constantino Juri murió a los 96 años, por coronavirus, en Madrid

El director teatral y regisseur Constantino Juri murió en Madrid
El director teatral y regisseur Constantino Juri murió en Madrid
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31 de marzo de 2020  • 17:16

En Madrid, víctima del coronavirus, murió el prestigioso director teatral y ré gisseur cordobés Constantino Juri. Tenía 96 años y continuaba en plena actividad. Había nacido el 29 de octubre de 1923 en la localidad de Morrison y luego se dirigió Córdoba capital para estudiar en la universidad. En 1963 fue becado por el gobierno italiano para perfeccionarse como director teatral en la Academia Nacional de Arte Dramático Silvio D'Amico y como director de ópera en la Academia Nacional de Música Santa Cecilia, de Roma.

Debutó en el Teatro Colón con La serva padrona, de Pergolesi, en 1967. A lo largo de su extensa trayectoria montó diversos títulos en en el Auditorio Sodre y en el Teatro Solís, de Montevideo; en el Municipal de Santiago de Chile; el Municipal de San Pablo y Municipal de Río de Janeiro (Brasil), en el Bellas Artes, de México; y en diversas salas de España, en donde estaba radicado desde hacía tres décadas. Juri puso en escena alrededor de ochenta óperas y dirigió a cantantes argentinos y extranjeros de la talla de Alfredo Kraus, Luciano Pavarotti y Plácido Domingo. También dirigió zarzuelas, operetas y comedias musicales y montó más de 40 puestas de autores nacionales y extranjeros . Fue premiado en dos oportunidades por por la Asociación Verdiana de Ópera, y obtuvo la Mención de Honor Sarmiento que otorga el Senado de la Nación y el Premio Konex, en 1999.

La noticia de su muerte la dio a conocer el diario La Voz, de su provincia natal . En febrero último se había accidentado en las calles madrileñas. Más tarde contrajo coronavirus. Este año, el maestro había sido convocado para dirigir ópera en el renovado Teatro del Libertador, de la capital cordobesa. Cuando el director de la sala, Hadrian Avila Arzuza, habló con La Voz se refirió a Juri. "Es un verdadero emblema, que ha hecho una gran carrera internacional y que como cordobés merece el reconocimiento aquí ante su gente" señaló. Su última actividad fue el montaje de Le cantatrici villane, de Valentino Fioravanti, a principios de febrero, en el Teatre de Sarrià de Barcelona. La crítica señaló entonces "la divertida y dinámica dirección de escena del nonagenario director argentino Constantino Juri".

En Córdoba había sido parte de la temporada lírica de 2001, en homenaje a Verdi, cuando montó Rigoletto , con la actuación de Marcelo Álvarez y la dirección musical de Fernando Álvarez. Dos años después abrió la temporada del Teatro Colón con Simon Boccanegra . En 2003 también montó La Bohème de Puccini, en el Teatro Argentino de la Plata y la zarzuela Luisa Fernanda , de Moreno Torroba, en Extremadura, España.

Entre tantos escenarios y ciudades, Juri encontró en la Patagonia a su lugar en el mundo. Había visitado la región en la década del 70 llevando producciones estrenadas en Buenos Aires. Una vez le propusieron dirigir comedia en la Escuela de Teatro del INSA en Roca (actualmente IUPA) y aceptó. Estrenó La importancia de llamarse Ernesto , de Oscar Wilde, y su impronta quedó marcada para siempre en la zona. A ese título siguieron Plaza Suite , de Neil Simon; y La sentencia , de Dinko Vargas. Retornó a la Patagonia en 2000.

"Volví con mucho entusiasmo – recordó en reportaje publicado en LA NACION– . Yo regreso a los lugares que me dan algo y me dejan algo, porque allí es donde se puede crecer. En esta región viví dos años. La Patagonia es muy fuerte, por momentos te da mucha esperanza y en otros te distorsiona todo. Pero pienso que los que estamos en esto no tenemos una verdadera patria. Buscamos lugares donde poder crear, imaginar, donde realizar los sueños, en eso está la verdadera patria. Yo me siento muy bien aquí, como en Buenos Aires, en Córdoba. Tengo 47 años de teatro (debuté como actor en 1953) y 33 de ópera (mi primera puesta fue en 1967). Trabajé con mucha gente y me doy cuenta de que uno no anda en vano, siempre está acompañado. A esta altura de mi vida quiero no perder algo muy importante, mi capacidad de asombro y el niño que tengo adentro; eso me mantiene con euforia, con optimismo."

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