El circuito alternativo tiene sus propios tanques y sus clásicos de clásicos, como la historia de los Coleman, que lleva 21 años en cartel
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Desde hace tiempo, gracias al famoso boca a boca o pantalla a pantalla, varios montajes nacidos y criados en el circuito alternativo han logrado superar ampliamente la barrera de los dos meses de función que suelen tener previstos inicialmente. Algunos siguen rompiendo récord de permanencia en cartel. Otros se convierten en tanques del independiente, “los Rocky” del circuito alternativo. Claro que así como el teatro comercial tiene su propia entidad, Aadet, que semanalmente aporta estadísticas de audiencia -y la obra que protagoniza Nicolás Vázquez sigue ocupando un lugar de liderazgo-, en el alternativo los datos de movimiento de público brillan por su ausencia. Pero los tanques están.
A falta de números se puede reparar en los registros de Alternativa Teatral, página clave como buscador y como mecanismo de adquisición de entradas. Según el balance de 2025, las obras Viento blanco, dirigida por Valeria Lois y Juanse Rausch; La fragilidad de las casas, de Victoria Almeida; Irreverentes, de José María Muscari; Mi vida anterior, de Dennis Smith; Saraos uranistas, de Juanse Rausch; Una sombra voraz, de Mariano Pensotti; y Escritor fracasado, con Diego Velázquez, que fue una producción original del Teatro Cervantes; se convirtieron en los tanques del alternativo.
Y aunque entre el circuito comercial y el alternativo se manejen distintas capacidades de salas, costos de inversión y presencia o no de figuras convocantes, así como el año pasado la Avenida Corrientes tuvo la superproducción de La sirenita, el alternativo también tiene su sirena. La primera llegó desde las profundidades del mar de Disney en busca de su príncipe. La otra, “la alternativa”, es una sirena del Río de la Plata rodeada de personajes trans. En perspectiva, dos reinas de reinados diversos.
La sirenita trans
La sirena del río color de león es uno de los personajes de Saraos uranistas, obra escrita y dirigida por Juanse Rausch que, como se verá, es todo un fenómeno de audiencia. Para empezar, hay que reconocer que la obra en cuestión no tiene un título fácil, pero al grupo no le importó. Se la jugaron. Como señaló la elogiosa crítica publicada el año pasado en este diario, la expresión “saros uranistas” fue la forma en que “el sistema médico y policial higienista de principios del siglo XX en Argentina llamó a las fiestas nocturnas donde se reunían las maricas y travestis de la época”.
Con todo aquello dando vueltas, el equipo de Saraos... arma una fiesta poética y política en las que las canciones, el virtuoso trabajo de imagen, la música y las potentes actuaciones se convierten en piezas claves de esta verdadera celebración expansiva y contagiosa cargada de magia y fantasía. Para entrar en registro vale reparar en uno de los textos de la vidente que dice lo siguiente: “Habrá una loca, en algún lugar que se llame Juan y le dará un beso a otra, en una esquina. Otra se peleará con su madre. Otra querrá ser su madre. Otras se colocarán una toalla en el pelo, fingiendo ser princesas. Otra se llamará María y después Miguel y escribirá poemas sin parar. Otras inventarán teteras donde solo había baños. Tantas otras se tirarán al río, semi desnudas y jugarán y bailarán y creerán que esa parte de la ciudad fue siempre suya”.

Entre los personajes, todos para llevárselos a la mesa de luz, aparece casi al final el de la sirenita del Río de la Plata. Para preservar el misterio y la magia, no hay fotos de ella. Para verla no queda más que ir hasta El Galpón de Guevara, la sala de Paternal o Chacarita, como se prefiera. Claro, no a va a ser fácil conseguir entradas.
La historia de este gema de la escena alternativa nació en Nün Teatro, de Villa Crespo. Se estrenó en octubre de 2024. Hacían una función semanal en una sala con 85 butacas. Llenas. En junio del año pasado se mudaron a El Galón de Guevara, sala con 156 butacas. Hacían una función semanal y, cuando podían, agregaban otra. Llenas. En octubre pasaron a dos semanas. Llenas. Más que eso: se agotaban con anticipación. Volvieron el jueves pasado. Lleno (y fiesta).
Luego de la ovación final con la gente de pie, Maiamar Abrodos (que será reemplazada por Payuca), Lucía Adúriz Bravo, Manuel di Francesco, Emiliano Figueredo y Tomás Wicz se refugiaron en el camarín. Allí estaba, exultante y emocionada, Alejandra Menalled, productora de la obra junto Nün Teatro. “¿Se dan cuenta que el público de recién compró la entrada en octubre? Es de locos. ¡Esto es el Coldplay del alternativo!”, le soltó sin filtro al elenco. Actualmente tienen seis funciones vendidas con anticipación. Hasta fin de mayo, por ahora, continuarán en El Galpón con las funciones de miércoles y domingo. La obra de nombre extraño y sin figuras convocantes y sin grandes marquesinas se impuso.
“Yo creo que A Saraos uranistas le suma la repercusión obtenida por Paquito (La cabeza contra el suelo), obra también de Juanse Rausch basada en memorias del diseñador Paco Jamandreu. Ambas tienen una estética y un contenido que se entrelazan. El que vio Paquito viene a Saraos.... -apunta la productora, que también programa el Cine Teatro Helios, de Ciudad Jardín-. En todo esto, el fenómeno boca a boca sigue siendo constitutivo para el circuito alternativo. Siempre ha sido así y sigue siéndolo en época de redes. De todos modos, tenemos agente de prensa, nuestra community manager y trabajamos para tener llegada al público. Luego viene el clima de fiesta en escena, en una historia de lucha de derechos que se proyecta al futuro".

Este último filón lo tiene muy en claro, y lo desarrolla el mismo montaje como su creador. De hecho, cuando Jaunse Rausch recibió el Premio Trinidad Guevara por el rubro revelación, se lo dedicó a “las locas de antaño, a las del presente y a las del futuro en este momento de asfixia”.
El nuevo polo del circuito y las obras de largo aliento
El registro de movimiento de entradas vendidas que dispone la página Alternativa Teatral presenta otra particularidad. De los siete títulos más taquilleros del año pasado, cinco se presentaron (o lo siguen haciendo) en los teatros Dumont 4040 y El Galpón de Guevara. En otro momento no tan lejano la teatros de Abasto/Almagro constituían el epicentro del sector. Desde hace poco, es Chacarita/Paternal.
Alejandra Menalled, quien fue productora durante muchos años del grupo El Descueve, tiene su opinión al respecto. “Las dos salas que ofrecen una capacidad importante son El Galpón y Dumont 4040 junto a Timbre 4, ubicada en otra punta de la ciudad. La aparición del polo Paternal/Chacarita lo define la capacidad de estas dos salas y las obras que se presentan allí. Para un espectáculo cuya convocatoria supera los 80 o 100 espectadores, como es el límite de capacidad de sala de la mayorías de los teatros independientes, casi obligatoriamente se tienen que mudar a algunas de estas salas o pasar al formato del circuito comercial en salas como el Astros, Metropolitan o Maipo”.

Al registro de venta de entradas se le pude sumar otro: el tiempo de permanencia en cartel. Así como el circuito comercial ha tenido a Brujas y tiene a su Toc Toc, que lleva 15 años en cartel; el alternativo tiene su propio menú de obras estrenadas hace ya mucho que siguen batallando. En Timbre 4, si es por historia, La omisión de la familia Coleman, la creación de Claudio Tolcachir, sigue escribiendo su propia historia desde hace 21 años (leyó bien) en pleno barrio de Boedo después de haber recorrido el mundo (no es una exageración). La obra El loco y la camisa, creación de Nelson Valente, no se queda atrás. Se estrenó hace 17 años y se está presentando en El Camarín de las Musas, de Almagro.

Imprenteros, el biodrama de Lorena Vega y sus hermanos, viene batallando desde 2018 y cada año se las ingenia para volver (actualmente se está presentando en El Picadero). O en Palermo, más precisamente en el Chacarerean Teatre, regresó El amateur, segunda vuelta. La obra con Mauricio Dayub y Gustavo Luppi desde hace 5 años está en cartel y ya lleva más de 200 funciones. Suavecita, con la actuación de Camila Peralta, nació también en Nün Teatro hace tres años. La misma temporada se estrenó El brote, de Emiliano Dionisi, que hizo estallar al Teatro del Pueblo. Actualmente, está en El Picadero. Igual, nadie le gana a La lección de anatomía: se estrenó hace 53 en una sala independiente y actualmente esté en el Empire.
En este listado de obras de largo aliento (seguramente incompleto) hay que sumar a la sirena del Río de la Plata de Saraos uranistas, que ya fue vista por unos 7000 espectadores, maravillaron con esta hipnótica historia a cargo de un verdadero dream team de actores, cantantes y músicos.
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