
El test: una comedia teatral para debatir después de la función
¿Cien mil dólares ahora o un millón en diez años? Esta pregunta es el disparador de esta singular experiencia escénica que dirige Daniel Veronese; la obra es uno de los estrenos imperdibles de 2018
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Tal como se predijo en el inicio del encuentro, cuando Daniel Veronese practicaba una posible síntesis de El test, que estrenará el próximo viernes en el Multiteatro, todos terminamos debatiendo sobre qué hacer ante la pregunta que propone en su obra el catalán Jordi Vallejo. Ya con el grabador apagado, la charla se prolongó en búsqueda de un acuerdo generalizado que, claro, no llega. Es que aunque algunos respondan rápido y sin pensar cuando el de al lado duda ya se avecina la discusión. ¿Cien mil dólares ahora o un millón en diez años? Pregunta contundente, llena de trampas y que dispara unos buenos debates que aunque en apariencia sean económicos terminan por hablar y mucho de las personalidades de cada quien.
"Siempre uno piensa, y se equivoca la mayoría de las veces -explica Veronese- qué le puede interesar a la gente. El teatro comercial tiene un objetivo teatral y es que a la gente le interese el tema que se le propone. En otro tipo de teatro uno no tiene que apuntar al consenso. Y esta obra creo que puede interesar porque tiene una pregunta muy clara, totalmente explícita y que toda la gente se hace, cuando tiene dinero, cuando no lo tiene, cuando anda bien o cuando puede llegar a andar mal. Es que se necesita dinero para vivir y es difícil quedar afuera de esa maquinaria que es el consumo. Cuanto más consumimos más dinero queremos tener para seguir consumiendo. Es un poco perverso el juego que propone la obra y como todo juego perverso resulta interesante".
La pregunta que abrirá el juego teatral es lanzada por Antonio (Carlos Belloso) a sus amigos de toda la vida, Héctor (Jorge Suárez) y Paula (Viviana Saccone), un matrimonio feliz pero económicamente mucho más necesitado que él y su nueva mujer, Berta (María Zubiri), una joven psicóloga creadora de este test. Por eso, los espectadores podrán encontrar en cada uno de los personajes algunos rasgos que los identifique. "Es que los personajes no son enteramente perversos ni completamente buenos", cuenta Belloso que ya trabajó con Veronese en unos cuantos proyectos incluyendo la puesta de esta temporada en el San Martín de El inspector, de Gogol, también junto con Jorge Suárez. Se trata de un test que, en realidad, de lo que habla es de la tentación y el autocontrol. ¿Una golosina ahora o dos en quince minutos? La disyuntiva que le planteó el psicólogo Walter Mischel en los años 60 a un grupo de niños para observar su capacidad de autocontrol es retomada teatralmente ahora, claro que la golosina es reemplazada por el dinero, la golosina de los adultos. Si resisten diez años (ya no son unos pocos minutos) la recompensa es millonaria. "La pregunta es en realidad un test de personalidad -agrega Belloso-. Y la gente entra a ese test antes, durante y después de la obra. Si bien es una comedia, el juego teatral es el contraste porque hay miserias, ostentación?".

Para Veronese, la incertidumbre sobre qué hacer con ese dinero lleva indefectiblemente a otro tema relevante. "Es que ¿para qué quiere uno el dinero sino para fantasear que con él se pueden conseguir cosas como la felicidad, y en ese punto aparece el amor?" Por supuesto que esa es solo una faceta de la pregunta disparadora porque hay más, mucho más. "La obra muestra que el sistema es el más perverso de todos y empieza a aparecer ese rasgo en cada uno de los personajes, en distinto grado, con diferentes necesidades e intereses", repasa Saccone. "Los espectadores irán entendiendo a cada personaje a lo largo de la obra", agrega María Zubiri entusiasmada, porque se trata de su debut en el teatro comercial, a pesar de contar con un rico recorrido en la escena oficial e independiente.
Las diferencias económicas entre cada una de estas parejas y las pasiones que hace estallar la pregunta clave resultan un combo ideal para desatar todo tipo de conflictos. "Mi personaje está convencido de que necesita dinero y resolver un tema que cree que le va a hacer feliz para tener la vida plena en su matrimonio. Por eso es tan interesante lo que sucede", cuenta Suárez que a esta altura de los ensayos logró entender a su personaje y la tentación que significa imaginar su vida resuelta. Para su mujer, en cambio, esa pregunta le hace descubrir facetas de su marido que, hasta entonces, desconocía. "El dilema de la obra es si todo el mundo tiene su precio porque el escalón bajo del test es muy alto, cien mil dólares le mueve el piso a más de uno", cuenta Veronese que, aunque sabe lo difícil que es predecir el gusto del público porteño, encuentra aquí un buen trampolín para el juego teatral.
El legendario test de los años 60 que probaba el autocontrol de los niños frente a su golosina favorita tenía un tiempo determinado: quince minutos de espera. "La clave del test, como dice Berta, es el tiempo de espera, cuanto más corto el tiempo menos conflicto hay. Por eso, la pregunta implica tener los nervios de acero para aguantar la contestación afirmativa o negativa en pocos segundos", cuenta Belloso.
Aquí, aunque la pregunta es formulada de manera teórica, la tensión va creciendo sin parar. "No queremos adelantar nada, pero la obra profundiza mucho ese punto. En la teoría todos tenemos valores, pero esos principios que cada uno enuncia y que lo llevan a tomar las decisiones, ¿son tan fuertes, tan ciertos en la práctica? En esta época en la que tan fácilmente ponemos ?me gusta' en las redes, nos preocupa el maltrato hacia los animales, la extinción de algunas especies, los pingüinos empetrolados, ¿qué pasaría si pidiéramos ayuda para ir a salvarlos efectivamente? Veo una propensión masiva no sólo acá, sino en todos lados, a juntarse más para una causa de violencia que para una solidaria. Hay más ganas de tomar la venganza por mano propia que tomar la solidaridad por mano propia", dispara Veronese.
Parejas, psicología, dinero, secretos, humor y, por supuesto, una reflexión sobre la condición humana son temas por los que el público suele mostrar predilección en la actualidad. Aquí también se exacerba la ambición y su carencia así como la codicia. "Empecé a hacer teatro comercial en 2005 -repasa Veronese-, pero fue bajando mucho la cantidad de espectadores. Buenos Aires dejó de ser esa ciudad que envidiaban los europeos y los latinoamericanos por su público. La gente empezó a elegir un determinado tipo de teatro, fue concentrándose en obras de humor. Suele ir a reírse, a pasarla bien, y ahí entran obras como Toc toc. De hecho, la tuve en mi mano y no pasé de la página seis. Supera todo, es de esas obras que hay que ir a ver sí o sí y la gente ya se está riendo antes de que comience. Me encanta ese caso porque muchas veces desde la producción piden una figura que corte entradas. Y lo cierto es que son cuatro o incluso menos los que lo hacen. Darín, Francella o Suar..., son casos aislados. Toc toc demuestra que se puede hacer teatro y que cuando algo le pega al espectador ya está. No pasa casi nunca, pasó una vez, es la excepción". Cabe aclarar que Toc toc comenzará en unos días su octava temporada luego de haber conseguido superar a Brujas durante 2017, para convertirse en la comedia más exitosa de la historia del teatro argentino.
El productor Carlos Rottemberg suele contar que las mujeres son quienes suelen comprar las entradas y que, para contentar al grupo, buscan comedias con temas que sirvan para el debate posterior. Todo parecería indicar que El test puede adecuarse perfectamente a esa norma. "Es una obra en la que todo sucede, después de cada réplica algo nuevo pasa. Estoy seguro de que continuará en las mesas de los bares y restaurantes. Y ojo que puede llegar a haber separaciones", advierte el director entre risas.
El test
De miércoles a viernes, a las 21; sábados, a las 20 y a las 22; domingos, a las 20. $600.
Multiteatro, Corrientes 1283.






