
"Hair", símbolo del ayer
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"Hair", de James Rado, Gerome Ragni y Galt Mac Dermot. Adaptación, puesta en escena y dirección general: Rubén Elena. Intérpretes: Onel Arú, Claudia Tejada, Gustavo Guzmán, Sebastián Giménez, Mariana Clusella, Marina Tamar, Mariana Clark, Valeria Tabares, Edgard Roggenbau, Julián Mardirosian, Nicolás Puiggari, Rodrigo Cecere, Liliana Forti, Anahí Core, Tom Williams, Jano Herrara y elenco. Dirección coreográfica: Emilio Buis. Dirección musical: Mariano Tito. Dirección vocal: Tom Williams. Escenografía: Emilio Buis y Rubén Elena. Iluminación: Sandro Massironi. En el Premier.
Nuestra opinión: bueno
Estrenada en 1966 en los Estados Unidos "Hair", junto a piezas como "America Hurrah", de Jean-Claude van Itallie, y "Viet Rock", de Megan Terry, conforma un grupo de experiencias audaces que no hicieron más que reflejar algunas conductas del ser joven norteamericano de entonces y sobre todo dar cuenta de que la intervención de los Estados Unidos en el Asia sudoriental no estaba bien vista por las nuevas generaciones. Todas estas experiencias comenzaron a desarrollarse fuera de Broadway y pronto ocuparon espacios en los escenarios de la emblemática calle.
No eran tiempos fáciles, el movimiento hippie se fortalecía y contradictoriamente a sus miembros -que peleaban por la libertad, el amor y la paz- se los conducía a la muerte en la guerra de Vietnam. "Hair" resulta un elocuente testimonio de aquella generación que cantaba, entre otras estrofas, "no tengo Dios, es tiempo de que gente buena venga a salvar a mi país".
Durante varias temporadas el musical se transformó en un gran suceso y hasta se estrenó con éxito en Buenos Aires (1971) y se mantuvo en cartel cuatro años.
Desde entonces el mundo se ha modificado notablemente. La frase "la paz guiará al planeta", que asoma en la primera canción que introduce "Hair", parece estar sepultada hace tiempo. Las convulsiones sociales y políticas a lo largo de estas casi cuatro décadas que nos fueron separando del estreno de esta obra han sido muchas. Y quizás una de las pocas afirmaciones que se mantienen intactas, lamentablemente, es "la paz soñé".
Revisando la historia de los musicales americanos contemporáneos, en 1996 se estrenó "Rent", de Jonathan Larson, primero fuera de Broadway y luego entró en el circuito. Es una relectura de "La Bohéme", de Puccini, que muestra a un grupo de jóvenes, sin dudas los nuevos integrantes de la tribu de "Hair" pero más decepcionados. Están atravesados por el desempleo, el sida, la homosexualidad, las drogas, en un sistema político que, una vez más, no los contiene, no los ayuda a ser fuertes, ni siquiera a defender sus vocaciones profesionales. "La vida bohemia está acabada", cantan al final del primer acto, mientras que cierran el segundo diciendo: "El amor es todo y no hay más días que hoy". El mañana seguirá siendo incierto.
"Hair", hoy
En esta temporada, la obra que crearon los actores James Rado y Gerome Ragni se repone en los Estados Unidos y en la Argentina. Después de las intervenciones militares en Afganistán e Irak los norteamericanos consideran que este canto a la paz y el amor -que es "Hair"- aún tiene sus resonancias. El 50 por ciento de los escenarios porteños no hacen más que presentar historias sensibles que buscan rescatar los más intensos valores humanos. ¿Aquí también "Hair" puede funcionar?
En principio, asistir a su representación es todo un desafío. Sobre la escena, una gran bandera norteamericana nos obligará a entender que lo que veremos sucede en otro lado, a otra gente, esa historia ya no es nuestra. Un grupo de jóvenes con ropas de colores vibrantes, en su mayoría, hacen referencias a sus pelos largos (algo tan común hoy en día), sentencian que ha llegado la era de Acuario (¿en los Estados Unidos?, ¿en la Argentina?), exponen que las drogas pueden llevar a alucinar con una vida mejor, que los negros son iguales que los blancos y que el amor libre es un gran signo de libertad.
La puesta en escena conserva los valores del estreno original. Lo único que sigue conmoviendo es la historia de Claude, ese muchacho que se ve obligado a dejar el mundo de los afectos y las nuevas experiencias para ingresar en el horror de la guerra y morir allí. Pero como la intención está en rescatar la pieza original, ese dato queda mezclado entre tantos otros.
Ver "Hair" hoy es recordar otro tiempo: audaz, frenético, urgente, pero a la vez impone repasar lo que vino después, y descubrir quizá lo desconcertante de este presente de rumbo inseguro. También el espectador puede detenerse en los 60 y salir de la sala cantando "va la luna, a la séptima casa..." (algunos temas mantienen su poder). Y no estará mal, cada uno reflexiona sobre la historia como quiere, puede, de acuerdo con su experiencia, sus necesidades. El gran tema es que "Hair" sigue siendo una pieza muy coyuntural que ya no provoca ni aun intercalándole algunas referencias a la política actual de George Bush (algo que tímidamente se hace en esta puesta). Por otro lado, al no revisar su dramaturgia queda muy expuesta su estructura irregular, caótica, típica de la época.
El elenco de esta propuesta es bastante homogéneo y asoman trabajos muy destacados, como los Onel Arú (Claude), Claudia Tejada (Sheila), Tom Williams, Jano Herrera, Julián Mardirosian o Nicolás Puiggari (estos últimos cumplen diversos roles).
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