Hilos que tejen una trama lúdica de canciones y diálogos
Hilito de un viaje
Autoras:María José Colonna, Valeria Zlachevsky y Paula Sánchez/ dirección: Paula Sánchez/ intérpretes: María José Colonna y Valeria Zlachevsky/ música: Marina Baigorria/ vestuario: Betanha Almendra/ escenografía: Esteban Autiero, Betanha Almendra y Sol Abango/ sombras: Flor Sartelli/ sala: Pan y Arte, Boedo 876/ Funciones: domingos, a las 15/ Nuestra opinión: buena

La bisabuela deja pistas a dos niñas para que recorran un camino de juegos. Las adivinanzas hilvanan etapas diversas, forman un hilo argumental que se desarrolla concretamente sobre una madeja de hilos desplegados para formar los paisajes del viaje. Hilos azules forman así el gran río que deben cruzar. Una canción de aires de chamamé contribuye a la composición de lugar. La trama se traslada al Caribe o al noroeste argentino, siempre sostenida por las canciones con ritmos propios del paisaje atravesado por las protagonistas en cada escena de la ficción.
María José Colonna y Valeria Zlachevsky animan a sus personajes entre el teatro físico, el canto y los juegos de palabras en Hilito de un viaje. Hilos anaranjados y turquesas, rojos y verdes confunden y ordenan el espacio de un laberinto. Llegan finalmente a la casita bordada que les dejara en el camino la bisabuela. Pero no es el cierre del viaje. A partir de allí se les plantea desovillar y tejer su propio camino. Un desafío a que cada chico tome los hilos que le tienden sus ancestros para terminar hilvanando su historia personal.
El hilo argumental no se tensa como para marcar el desarrollo de una historia que vaya más allá de ese recorrer de estaciones lúdicas y del mensaje final. Se entiende desde la perspectiva de apelar al público de los más pequeños. Pero tiende, a la vez, a mantener una atención fluctuante de parte de los chicos, según el atractivo puntual que descubran en cada escena. La puesta en escena de Paula Sánchez busca compensar la fragilidad argumental con esa ágil sucesión de recorridos entre hilos, los rápidos diálogos que juguetean con las palabras y la serie de canciones de sólida instrumentación.
La Compañía Ligeros de Equipaje se había destacado ya en temporadas pasadas por su estética innovadora. Por ejemplo en el vestuario de atractivas combinaciones de colores en Carkalata, una macana en 4 estaciones, una obra que se centraba en un dispositivo escénico original. En Hilito vuelve a jugar el vestuario -diseñado por Betanha Almendra- con la escenografía. Con la ventaja de que ésta es ahora mucho más dinámica, está más imbricada en los personajes y su accionar, gracias al potencial de transformación de la trama de hilos de los más diversos colores que van desenrollando las actrices de grandes carretes.



