Historia, caridad y crueldad en una visión libre

Susana Freire
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22 de noviembre de 2019  

Es necesario entender un poco

Nuestra opinión: buena

Guion: Griselda Gambaro. Intérpretes: Liliana Moreno, Patricio Schwartz, Mucio Manchini, PabloTurchi. Dispositivo escénico: Guillermo Ghio. Diseño de vestuario: Pheonía Veloz. Duración: 80 minutos. en pan y arte, los viernes, a las 21.

Basada en hechos reales ubicados en China en 1722, época en que muchos misioneros viajaban a ese país para realizar tareas evangelizadoras, la historia surge de una novela del historiador John Spence, publicada en 1988. El protagonista, convertido al cristianismo, trabajó como copista asistente junto a un padre jesuita y cuando éste decide volver a su país, Francia, Hue lo acompaña gustoso para conocer otros lugares y a otra gente. En su hogar permanecerá su madre, que se siente atada a esa tierra sin necesidad de buscar otro horizonte.

El choque cultural más la incomunicación por el idioma hicieron que el joven chino fuera considerado demente por su deseo de ayudar a los necesitados, virtud que lo llevó a ser internado en un manicomio, institución dedicada a establecer un control social tanto sanitario como político, sin que Hue supiera el motivo de su encierro. Esta injusticia queda registrada por la autora al colocar como personajes al Marqués de Sade, escritor y filósofo, que postulaba la idea del triunfo del vicio sobre la virtud, y a Jean-Paul Marat, periodista y político durante la Revolución Francesa. Más allá del registro histórico, lo que muestra la obra es la crudeza de algunas sociedades que no están preparadas para aceptar al inmigrante que tiene distinto idioma, costumbre e ideología. Por otro lado, plantea la disociación que hay entre el discurso sobre la caridad cristiana y las acciones de crueldad que se registran en la ciudad parisina a comienzos del siglo XVIII. A pesar de ser un tema alejado en el tiempo y en el espacio, Gambaro vuelve a insistir en la relación entre víctimas y victimarios, el sadismo del hombre de someter a otros hombres y el temor ante aquello que es desconocido y diferente, tema recurrente en su dramaturgia.

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