
La energía en movimiento puro
"Watt", espectáculo creado e interpretado por Inés Rampoldi, Leticia Manzur y Paulino Estela. Improvisaciones y dirección coreográfica: Manzur y Rampoldi. Dirección musical: DJ Paulino Estela. Iluminación: Ezequiel Gómez. Vestuario: Carolina Urresti y Marcelo Ortega. Funciones los viernes y sábados, a las 22, en la sala Watt, Sarmiento 4006.
Nuestra opinión: bueno
DJ Paulino Estela arranca a todo volumen con el tema "Manga", del grupo alemán Timo Maas, y ellas, Inés Rampoldi y Leticia Mazur, se prenden al juego haciendo lo que más les gusta: ponerle movimiento a las sensaciones. De esta forma comienza "Watt". No, en realidad el espectáculo no comienza ahí. Se inicia cuando el público llega a donde funciona la tanguería La Catedral, un sitio en pleno barrio de Almagro con magia propia. Allí ellos levantaron su carpa en el primer piso.
Ya arriba, los tres llevan a la realidad el sueño de la disco propia. En medio de un lugar plagado de recovecos se las ingenian para ofrecer un espectáculo que tiende a una especie de homenaje a los lugares bailables (de Studio 54 a Creamfields).
En medio de ese clima, ellas salen al ruedo con frescura y hasta cierto desparpajo. Si hasta remiten a los números musicales de la serie "Fama", en la cual Leroy se ponía a bailar en medio de una calle neoyorquina como si nada. Claro que estamos en Buenos Aires, que las chicas tienen otro color de piel y que aquello fue hace muchos años cuando la música electrónica no le hacía sombra a Donna Summer.
A lo largo de casi una hora, Rampoldi y Mazur -quienes pusieron el cuerpo en "Secreto y Malibú", la impecable coreografía de Diana Szeinblum- juegan, se divierten y se las arreglan para contagiar esa energía entre el público. Para que eso suceda, DJ Paulino pone su música a veces improvisada y en otras oportunidades respetando pautas establecidas. Del otro lado, ellas copan la pista desparramando la electricidad prometida desde el mismo título.
Entre diversos loops, Paulino mecha a Massive Attack o Peace Divison y ellas responden con un break furioso o con el mejor hip hop. Para redoblar la apuesta, invitan a la pista a Manuel Attwell para que se prenda al juego. Sus cuerpos son música y DJ Paulino es el movimiento (quizá sea al revés, pero esa confusión es una de las riquezas del espectáculo basado en el diálogo entre la música y el baile).
Mientras tanto se dan algunos lujitos: como el momento unplugged en el que, apenas iluminada por la luz que viene de la calle, Rampoldi se mueve a partir de una música que habita dentro de él. Del momento "zen", el trabajo salta a una impecable y furiosa coreografía que en todo momento está acompañada por una precisa iluminación (otra de las "patas" de este trabajo) a cargo de Ezequiel Gómez.
Al principio, la propuesta fluye con suma facilidad. Determinados sonidos sirven para enlazar un tema con otro creando sugestivas atmósferas. En otros pasajes, el espectáculo apuesta a un criterio de puesta demasiado informal que, quizá, merecería un mayor ajuste (o una informalidad que no permita leerse como cierta desprolijidad). Hasta se podría decir que incluye un doble final innecesario.
De todos modos, el show (sí, decididamente es un show) es sumamente profesional en todos sus rubros y ellas vuelven a demostrar que, punto uno, hacen lo que quieren con sus cuerpos. Y, punto dos, que verdaderamente tanto Rampoldi como Mazur aman lo que hacen. Hay una yapa: como "Watt" está basado en improvisaciones, el viaje promete variaciones de una noche a la otra.




