
La familia argentina: un triángulo amoroso se saca la careta
Con dirección general de Cristina Banegas, se estrena mañana en la Cooperación un texto del genial Alberto Ure
1 minuto de lectura'

Reportaje al maestro Alberto Ure publicado en La Nacion en otro mes de febrero, pero de hace 10 años. Habla sobre La familia argentina , el único texto de este genial director teatral. "La escribí hace mucho -decía-. Cristina Banegas guardó los originales, supongo que por cariño, no por otro motivo. Al tiempo me los mostró y estaban buenos... La pieza trata de un psicoanalista casado con una arquitecta que tiene una hija de otro matrimonio. Pasa el tiempo y el tipo se engancha con la piba..."
-¿Así ves a la familia argentina?
-Diría que la familia argentina es una mezcla del saber con la negación. Que a un psicoanalista de 50 años le pase esto debería ser imposible, el tipo debería saber que eso no se hace. Pero, claro, carne joven...
- ¿De dónde te vino la idea de la obra?
-Andá a saber. De alguna fantasía, quizás. Y ya sabemos que todas las fantasías son perversas.
La familia de Alberto Ure, así lo reconoció él, se convirtió en una reflexión casi constante mientras montaba sus obras. La madre de Alberto era una profesora de francés y de castellano. No era culta ni inteligente, pero a Alberto le gustaba su humor. Con su padre ella mantenía un vínculo a lo "Strindberg": se odiaban. O por lo menos eso interpretó en una entrevista. Su padre murió cuando él tenía 9 años de un derrame cerebral. "Pero yo no me morí", le contestaba rápido a José Tcherkaski cuando trazó una comparación con su propia vida.
Expliquemos un poco. En 1988, tuvo un accidente cerebral que limita su movilidad e hizo que se alejara de la dirección actoral. "Circunstancia que aproveché para ordenar mis reflexiones teóricas sobre el teatro nacional", contaba Ure en un currículum narrado que aparece publicado en el libro Ponete el antifaz . Estuvo en coma un mes y luego, cuatro meses de terapia. Entre sus admiradores (muchos) y los que dicen odiarlo (otros tantos) se organizó una colecta para pagarle una rehabilitación en Cuba. "Mi enfermera era una mulata bellísima, pero, para mi pesar, su único amor verdadero era la Revolución", dijo en 1998 en una de sus pocas apariciones públicas.
A tres años del accidente intentó montar La familia argentina con Cristina Banegas, Norman Briski y Belén Blanco. Ensayaron durante tres meses. No pudieron. Ure ya no era el mismo. Desde el momento de su accidente se editaron tres libros que reflejan su pensamiento: Sacate la careta (editorial Norma y, en nueva edición, a cargo de la Biblioteca Nacional); Rebeldes exquisitos (InTeatro) y Ponete la careta (InTeatro). Las tres publicaciones sirven para desentrañar las reflexiones de una de las personalidades más transgresoras, renovadoras y polémicas del teatro y la cultura.
Entre esas cajas, Cristina Banegas, su actriz fetiche, rescató la única obra escrita por él (la misma que el año pasado presentó un elenco rosarino con dirección de Rody Bertol). Ure no terminó de escribir La familia argentina . Es más, había dos versiones que tuvieron que ser unificadas. Ese material es el que, mañana, en el Centro Cultural de la Cooperación, estrenarán Luis Machín, Carla Crespo y Claudia Cantero, con la dirección, claro está, de Cristina Banegas.
¿Y la sonrisa de mamá?
En la prehistoria de la historia de esta obra hay dos parejas. De un lado, una arquitecta con su hija. Del otro, un psicoanalista divorciado con un hijo. "Una pareja de idiotas que arma una nueva familia de idiotas", interpreta Laura, la arquitecta, en la obra. Y fue amor. Y compraron una casa. Y él escribió un libro. Y se fueron a Punta. Y cambiaban el coche cada dos años. Pero todo eso fue. Y se rompió. Y estalló (en pedazos).
Ahora entra al juego Gaby, la hija de Laura y la amante del ex marido de su madre, llamado Carlos. "¿Qué querés que te cuente? ¿Cómo te lo saqué? Si no te lo saqué. Eso no pasó. ¿Cómo me sedujo el señor? ¿Cómo se aprovechó de mí, o yo de él?" Ahora le dice todo esto después de años (sí, años) de andar buscando el momento justo (¿será justo ése el término?) para contarle a su madre el cambio vincular. Una vez que legalizan lo callado entre ellos se dicen "mi amor". "Si le volvés a decir mi amor te parto la cara", le dice Laura (la madre a su hija, que se convirtió en la mujer de su ex).
Nudo. Conflicto. Triángulo. Estados alterados. Esa tensión que Ure demostró manejar a la perfección en sus puestas,y a lo largo de buena parte de su última producción Cristina Banegas fue (es) su mejor compañera de andanzas de este radical agitador. Por eso ahora habla ella: "En la obra está la «marca Ure». O sea, su posición en cuanto a un estilo de actuación o de cruce de estilos, porque de estilo ya no se debería hablar desde hace unos 150 años... También esa marca tiene que ver con una violencia atravesada por el humor. Para mí, La familia argentina es como un Strindberg criollo, porque tiene algo de tiroteo permanente, de maltrato y de enfrentamientos irreconciliables". Las referencias a Strindberg de nuevo. "Strindberg es al teatro lo que Gatica es al boxeo criollo. Una bestia indispensable, un organizador de la gramática. Sin Gatica nadie hubiera gozado de la elegancia de Locche [...] e Ibsen sería inapreciable sin Strindberg", dice en Sacate la careta . De Strindberg Ure dirigió dos obras. Una de ellas se llama El padre (lo familiar, como constante).
Durante los ensayos de La familia argentina, Cristina trabajó con la técnica de improvisación que inventó Alberto, "hablándole al oído al actor, diciéndole cosas, acompañándolo, moviéndolo y tirándole artillería a otro actor. En cierto sentido, haciendo de un yo auxiliar de acompañamiento kantoriano, ya que Tadeusz Kantor también trabajaba así".
La obra está cargada de violencia. "Me crié en una familia donde cada almuerzo, cada Navidad, era peor que todo lo que puede hacer hoy en un escenario. Y sin embargo nos queríamos mucho. Por lo demás, ¿de qué violencia me hablan?, ¿de jugar a que una herida duele? Yo vivo en un país de una violencia desmesurada, que se mantiene así desde que surgió como nación: yo no puedo hablar de otra cosa." Eso lo dijo Alberto en un reportaje publicado en 1985.
En La familia argentina trabaja buena parte de la familia Ure. Está Florencia Ure (su hija y también dramaturga, también directora, también asistente de dirección) y está Greta Ure (otro hija suya, vestuarista). Como en toda familia bien constituida, a la mesa se suman nuevos y viejos amigos. De hecho, (re)aparece el artista plástico Juan José Cambrel, el mismo que hizo la escenografía y el vestuario de Puesta en claro (1986), la primera obra de Ure en la que trabajó Banegas, y se sumó el iluminador Gonzalo Córdova.
Antes de las fiestas de fin de año, el elenco completo fue hasta la casa de Ure. Compartieron comida armenia (una de sus predilecciones). "Estaba contento", recuerda Cristina. Es de imaginar. Una vez contó: "Yo no he sido una persona muy feliz en mi vida y nunca he estado muy seguro de quién soy, nunca he tenido muchas certezas en mí mismo, y en el único momento en que me siento en familia, entre los míos, es cuando estoy en ese estado ilusorio flotante que hay entre los actores". Otra vez, dirigiendo la mirada hacia su familia de sangre, agregó: "Mi desgracia es que pasé de ser un niño terrible a ser un jovencito insoportable. Sin cambiar de andén, como en la estación Temperley o, para ser más realistas, Tribunales, la del subte. También les digo que ese desplazamiento no existe. Mis hijos mayores me lo reprochan. Dicen que nunca tuvieron un padre maduro. Que se jodan. Hice lo que pude. Les di de comer, los quiero, les enseñé que no hay que tener miedo al papelón, los respeto aunque no se den cuenta y les enseñé -sobre todo- que hay que amar y defender a la patria. Pero a veces pienso que ellos preferirían haber sido hijos de Sandro o del padre Lombardero, que es tan bueno".
Mañana se estrena La familia argentina. Mañana, y esto claramente no es una casualidad, Alberto Ure cumple 71 años. "Me fijé en el calendario, habrá luna llena", cuenta Cristina, y se le iluminan los ojos.
PARA AGENDAR
La familia argentina : de Alberto Ure y puesta de Cristina Banegas. Centro Cultural de la Cooperación, Viernes y sábados, a las 23; domingos, a las 20. Entrada: $ 70.






