La importancia de los programadores de festivales extranjeros
Participaron 52 especialistas del mundo No sólo se interesaron en las producciones nacionales, sino que también buscaron el diálogo con los creadores argentinos Estaban representados los encuentros de teatro más importantes
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Durante estos días, actores, directores y productores de teatro y danza alternativa tuvieron la oportunidad de verles las caras a los directores y programadores de encuentros internacionales invitados por el Festival Internacional de Buenos Aires. Y si en la primera reunión algunos actores y directores locales, de forma diplomática, recriminaron a los programadores por ir a ver únicamente los espectáculos de la muestra internacional, ya en el segundo día se dieron cuenta de que la cosa no era así. Es que los programadores extranjeros vieron un promedio de cuatro espectáculos nacionales por jornada. Y si muchos de ellos pertenecen a la muestra diseñada por el festival, también se asomaron a las obras que no forman parte de la misma.
Es que hay algo fundamental para destacar: los que vinieron a Buenos Aires son profesionales incansables, buscadores de perlitas que si tienen una fija son capaces de ir detrás de ella sin reparar en aspectos formales. Y mucho más que ver un video y "comprar", como si fuera un gran supermercado, buscan generar un diálogo directo con el artista para luego seguir hablando.
El contacto directo abierto por la organización del festival habrá permitido que algunos artistas locales dejen de lado la idea de que los programadores son figuras inalcanzables. En ese aspecto, el trabajo del Festival Internacional de Buenos Aires es fundamental y, silbando bajito, viene realizando una importantísima inversión a largo plazo. De hecho, durante los días del encuentro escénico vinieron 52 programadores extranjeros, y muchos de ellos lo hicieron por primera vez.
Es justo reconocer que habrán hechos tantos kilómetros gracias a dos factores: el primero, la indiscutible calidad de la escena local. El segundo aspecto por tener en cuenta es la existencia de un festival que los contiene, que los organiza y hasta los cuida.
En conversaciones informales, ellos destacan varios aspectos de la escena porteña. Por ejemplo, la cantidad de público joven que sigue las propuestas teatrales, el encanto que tienen las salitas de la ciudad y la calidad actoral. Y del encuentro escénico unánimemente hablan de su perfecta organización. Entre los espectáculos, "Mendiolaza", "Ars higiénica" y "Cortamosondulamos" fueron las piezas más elogiadas.
Buscadores de perlas
En estos días de intercambio volvió a demostrarse que los programadores alemanes, los belgas y los austríacos son los más propensos a buscar trabajos de la escena experimental. Un camino que generó hace unos pocos años gente como Nelle Hertling, de Berlín; Hortensia Völckers, argentina que abrió el intercambio con Viena, y Frie Lysen, de Bélgica. Ahora bien, ellas y gente como Marie-Héléne Falcon, del Festival de las Américas, de Montreal, encontraron en este festival (y en la figura de Graciela Casabé, directora del encuentro) a un interlocutor de primera para potenciar ese intercambio.
Muchos de los artistas y productores locales habrán ido con la inquietud de vender lo suyo y, quizá sin quererlo, se habrán encontrado con la rica posibilidad de aprender los mecanismos de un mundo que, a veces, suele confundirse y confundir con vanos espejitos de colores.
Fuerte presencia
Extranjeros: 52
Países: Estados Unidos, Alemania, Austria, Bélgica, Bolivia, Brasil, Canadá, Colombia, Chile, Ecuador, España, Francia, Guatemala, Italia, Noruega, Suiza, Reino Unido, República Checa y Venezuela.
Festivales e instituciones: Festival de Edimburgo, Casa de las Américas, American Dance Festival, Teatro de la Ville, Festival de Caracas, Festival de Manizales y el Festival de las Américas, de Montreal, entre tantos otros.


