
La magia de una casa con historia
En la que fue la casa de Victoria Ocampo se ofrecerá En busca del caballo alado
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"La gente viene a buscar cultura, no se puede esperar otra cosa de la casa de Victoria Ocampo", dice Marcelo Katz refiriéndose al espectáculo En busca del caballo alado , de cuyo asesoramiento creativo es responsable y que se volverá a presentar dentro de dos semanas en la mansión que fuera el hogar de la ilustre escritora. "Pero también se encuentra con el juego, la sorpresa y la travesura, y esto es especialmente atractivo para los chicos."
"Victoria Ocampo era transgresora, acogió a los artistas más modernos. En su piano tocaron Stravinsky, a la vez que Arturo Rubinstein", agrega Pablo De Nicotti, músico y actor que interpreta a varios personajes que aparecen en la insólita visita guiada que llevan a cabo él y Laura Pereyra, interpretando a dos traviesos clowns.
"Uno no puede dejar de ver que allí, en esa hermosa casa, el arte y el juego estuvieron siempre presentes, pero no como en un museo, sino gestándose siempre, uniendo lo nuevo a los viejo, lo clásico a lo innovador -comenta Laura-. La casa ha sido restaurada y los muebles y objetos están allí donde estaban. Pero uno puede observar que Victoria, junto al imponente y señorial hogar construido por su padre, colocó una lámpara Bauhaus, y sobre un mueble de estilo, un tapiz de Picasso. Para mí, el detalle más representativo de este humor cultural de la escritora es lo que hizo con una escultura que le regalaron, un busto de ella que al parecer consideró poco acorde con su genio hasta que le puso el sombrero, el pañuelo y los anteojos de grueso armazón blanco que Victoria usaba siempre."
Marcelo Katz cuenta cómo con Martín Joab, autor del guión y director general, fueron concibiendo el espectáculo, cuando Nicolás Helft, director de la Villa Ocampo, los convocó. La consigna era "mostrar cosas de la Villa, y de la vida de sus habitantes, e incitar a la lectura".
Cuartos y cuentos
"Lo primero que hicimos -dice Katz-, fue recorrer la casa e ir imaginando las escenas, por lo que en el espectáculo mostramos ambientes a los que no se accede en las visitas regulares. Así fue surgiendo esta historia, ocurrente y a veces desopilante, en concordancia, diría yo, con lo que la casa nos dice de sus moradores, cultos pero para nada aburridos; pero además intercalando textos y trabajando sobre las historias con distintas técnicas: hay teatro de sombras (con una vela), títeres de dedo, narración, música, canciones y otros juegos. Todo el trabajo está hecho desde el clown: Laura conduce la visita y cuenta, y Pablo es el músico, pero también encarna a distintos personajes que aparecen fugazmente en los ambientes".
Laura Pereyra se apresura: "Los intérpretes son dos cómicos ambulantes que llegan al lugar y quieren contar una historia, pero no se ponen de acuerdo y ahí aparece el conflicto". Es cuando recurren a un estrafalario aparato, el cuentarium, para que les designe un cuento. "Cuando van a ver el resultado, ocurre que el libro elegido no está, y comienzan la búsqueda por la casa, siguiendo pistas que están señaladas con el símbolo de los anteojos oscuros de Victoria. A los chicos les encanta este juego y colaboran con sus sugerencias", continúa.
"Todos los recursos de la obra son ambientales, no hay grabaciones, ni efectos especiales -subraya Pablo-, la música es en vivo, al tocar el piano de alguna manera los visitantes acceden a esa parte de la historia, se unen a quienes estuvieron tocando y escuchando en las veladas de la casa."
"Los personajes que aparecen en los distintos ambientes, sugieren otras historias, y así hay fragmentos de obras de Lewis Carroll, Robert L. Stevenson, C.S. Lewis, Ray Bradbury, Ana María Shúa, Homero y, por supuesto, Silvina Ocampo, cuyo cuento El caballo alado es el que supuestamente se está buscando", dice Marcelo. "Cuando por fin, el cuento aparece, es relatado con títeres de dedo, en el salón de música, aunque no se descarta que en el verano aprovechemos el hermoso jardín."
Desde estos artistas fluye una especie de luminosa alegría, un gusto especial que parece venir de lo que están mostrando y lo que hacen para mostrarlo. La casa, señorial, hermosa, con su enorme contenido de historia, puede ser vista como un lugar donde vivió gente que hizo y generó cosas. La casa y Victoria Ocampo están unidas en esta mezcla de arte y picardía juguetona, de cultura y vida cotidiana, de soledad y de compañía (que ya trasmiten Marcelo, Laura y Pablo y, sin duda, también Martín Joab). Se los ve contentos con el camino encontrado para contar la historia, no solamente la del cuento, sino la del piano, la de los anteojos, la de los tapices, la del dormitorio y todo parece indicar que será bueno tener nuevamente la oportunidad de acompañarlos en su recorrido a partir del sábado 3 de noviembre, a las 15.30, y a las 16.30.
Villa Ocampo queda en Elortondo 1837 (altura Av. del Libertador 17400), Becar. Información: 4732-4988 informes@villaocampo.org.


