
La paranoia de Spregelburd
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La paranoia . Texto y dirección: Rafael Spregelburd. Con Andrea Garrote, Mónica Raiola, Pablo Ruiz, Rafael Spregelburd y Alberto Suárez. Música original: Nicolás Varchausky. Iluminación: Matías Sedón. Vestuario: Julieta Alvarez. Producción general: Corina Cruciani. Colaboración artística: Héctor Díaz. Dirección de audiovisuales: Daniela Goggi, Ignacio Masllorens, Agustín Mendilaharzu y Juan Schnitman. En el Centro Cultural de la Cooperación. Duración: 160 minutos.
Nuestra opinión: buena
Alguna vez, Rafael Spregelburd definió de zumbón, ramplón, el humor con el que gusta encarar sus propuestas escénicas. Y en La paranoia , la obra que se presentó dentro de la sección El Festival Producedel FIBA, esta suerte de tendencia, de lenguaje, se vuelve a confirmar. Pero esa simpleza no se traslada a la trama; mucho menos, a la producción. El director, con ayuda de un amplísimo equipo de colaboradores en distintas áreas, abre el juego hacia diferentes narraciones paralelas que, en principio, son muy difíciles de ligar, de asimilar como hilos de un mismo entramado. Es el lenguaje Spregelburd en acción; se sabe que, con el correr de la historia esas piezas, aparentemente sueltas y desconectadas, van a empezar a ensamblar en el rompecabezas con el que a él le gusta jugar.
En La paranoia -una nueva pata de la Heptalogía de Hieronymus Bosch (El Bosco), que imaginó Spregelburd- se sitúa un par de miles de años hacia adelante, época muy parecida a la actual, si se piensa en la ropa, en el mobiliario, en las costumbres, pero en la que aparecen ciertas pequeñas distorsiones que esconden grandes cambios: el tiempo no se mide de igual manera, hay un más allá conocido, habitado y temido, y un más acá en el que, entre otras cosas, el género femenino ha ganado una batalla fundamental en su enunciación lingüística. Pero fundamentalmente es un tiempo en el eso que habita el más allá pone en jaque a la Tierra. Estas "inteligencias" se alimentan de ficción, pero la que hasta ahora han consumido ya no las satisface y quieren otras, con nuevas reglas para su creación. Frente a la posibilidad de que cunda la devastación, una suerte de organismo militar convoca a un matemático, a un astronauta y a una escritora para que se conviertan en narradores de nuevas historias.
Y aquí todo entra en una vorágine de ideas que se plasman en películas, que van mutando instantáneamente por designio de sus autores, ficciones que rozan la realidad, ficciones que se rebelan, y ficciones que terminan siendo realidad. Spregelburd pinta un mundo del que se ríe con ironía, aunque a veces prescinde de ella.
Desniveles
Por momentos, no es fácil llevar adelante esa vorágine de marchas y contramarchas; es fácil perderse y, teniendo en cuenta que la obra dura algo más de dos horas y media, esas pérdidas pueden ocasionar ciertos huecos difíciles de remontar. Así, hacia la mitad de la obra se producen algunos baches narrativos, pero que luego levantan y reciclan el interés gracias, sobre todo, a un más que interesante desarrollo fílmico de la propuesta. Lo que sucede en la pantalla -barroco, saturado-, se pone mucho más jugoso y disfrutable que lo que sucede fuera de ella.
Spregelburd se sabe rodear de buenos actores. El elenco -del que también el director forma parte- es de una solidez llamativa, y logra llevar adelante una tarea más que encomiable, ya que cada uno interpreta, en la pantalla, a una gran cantidad de personajes. Tanto el propio Spregelburd, como Pablo Ruiz, Alberto Suárez, Mónica Raiola y, sobre todo, Andrea Garrote les imprimen infinidad de relieves a sus criaturas.
En conclusión, La paranoia no es una propuesta pareja, pero tiene sus momentos de sincero disfrute. Aunque está lejos de la redondez arrasadora de La estupidez , es un producto Spregelburd con todas las letras.
AGENDA
Hoy
- A las 15. El niño argentino, de Mauricio Kartun, en el Teatro del Pueblo.
- A las 17. Racconti di Giugno, de Pippo Delbono y Compañía, en el Teatro Sarmiento.
- A las 17. Bajo, feo y de madera (Una pieza olvidada) , de Luis Biasotto, en El Cubo.
- A las 19. Harina , de Román Podolsky, en el Teatro del Abasto.
- A las 21. Il Silenzio , de Pippo Delbono y Compañía, en el Teatro Presidente Alvear.
- A las 21. Los hijos de los hijos , de Inés Saavedra y Damián Dreizik, en La Maravillosa.
- A las 23.30. Noches de autor con Disco , de Mariano Pensotti, en el Centro de Exposiciones.
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