
Llega "Ondina", de Jean Giraudoux
La nueva versión está a cargo de Berta Goldenberg y se verá en el Anfitrión
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Cuarenta y cuatro años pasaron desde que Delia Garcés y Ernesto Bianco protagonizaron en Mar del Plata "Ondina", de Jean Giraudoux, dirigida por Alberto de Zavalía. Aunque representó el estreno de la pieza en castellano, el público porteño había tenido la oportunidad de conocerla en 1941 (fue escrita en 1939) por la compañía francesa que encabezaban Louis Jouvet y Madeleine Ozeray.
Hoy, a las 21, en el teatro An fitrión, Venezuela 3340, se conocerá una nueva versión de "Ondina", dirigida por Berta Goldenberg.
En su época, Jean Giraudoux (1882-1944) era un autor atractivo por su trayectoria literaria y por su vida pública como diplomático. Herido dos veces en la Primera Guerra Mundial, fue enviado como instructor militar a Portugal y los Estados Unidos. La variedad de actividades que desarrolló permitió la diversidad de sus temas. La guerra del 14, por ejemplo, le inspiró "Lectures pour une ombre", "Amica América" y "Adorable Clio", pero también se vio tentado por un romanticismo que parecía a destiempo en su época. Abocado al género literario, fue un encuentro con Louis Jouvet lo que lo llevó a encarar con entusiasmo la dramaturgia. Debutó como autor teatral en 1928, con "Siegfried", versión de su propia novela. Esta pieza -junto con "Ondina", "La Guerre de Troie n´aura pas lieu", "La Folle de Chaillot" y "Electra"- muestra un intenso lirismo. Les siguieron "Judith", "Intermezzo", "L´impromptu de París", "Sodoma y Gomorra", "Pour Lucrece".
La realidad y la fantasía
Para elaborar "Ondina", Giraudoux se inspiró en un cuento del escritor alemán Friedrich H. Karl de La Motte Fouqué (1777-1843), una fábula en la que imperan el lirismo y la poesía.
A la cabaña de dos humildes pescadores llega el caballero Hans, a quien el ansia de aventura ha llevado lejos de su prometida, la princesa Berta. Allí se encuentra Ondina, hija adoptiva de los pescadores, un ser fantástico que ha cobrado forma humana sin perder su vinculación con la naturaleza. El amor y el matrimonio no alcanzan para proteger a la joven de las luchas cortesanas y del peligro de la traición amorosa.
Este argumento, con personajes instalados con un perfil netamente romántico, busca escapar de los cánones clásicos para reflejar el enfrentamiento entre la naturaleza y la sociedad, la realidad y la ilusión, la pureza y la pasión, la lealtad y la conveniencia. Para evitar el tono trágico de la historia, el autor recurre a un lenguaje en el que se conjugan el lirismo y el humor, la ternura y el sarcasmo.



