Mamá Cora, en un interesante musical
"Esperando la carroza", de Jacobo Langsner. Adaptación, puesta en escena y dirección: Héctor Presa. Música: Angel Mahler. Coreografía: Mecha Fernández. Con Héctor Presa, Alicia Ventura, Jorge Luis Almada, Lucía Baya Casal, Virginia Rossi, Luciana Larocca, Pilar Rodríguez, Magdalena Ordóñez, Marina Pomeraniec, Walter Scaminaci, Agustina Cattaneo, Bárbara González Terraza, Clarisa Quintana y Romina Aulicino. Caracterización: Alejandro Granado. En La Galera Encantada, Humboldt 1591. Sábados, a las 22; y domingos, a las 20.30.
Nuestra opinión: bueno
Que Héctor Presa es uno de los mejores exponentes del teatro musical infantil no es una novedad. Pero aunque su legendario grupo La Galera Encantada siempre se ocupó de los más chicos, desde hace tres años está experimentando con la comedia musical para adultos.
En 2002 hizo una divertidísima puesta de "Se me murió entre los brazos", de Alberto Drago, y paralelamente inició un convenio con la Escuela de Comedia Musical de Julio Bocca y Ricky Pashkus para dirigir un espectáculo con sus mejores alumnos. El primero fue "Salto al cielo", de Mauricio Kartun, y ahora le sigue "Esperando la carroza", convertida en comedia musical.
El elenco está compuesto por actores jovencísimos, además del mismo Presa. Esta aclaración vale, ya que -en su mayoría- deben interpretar a criaturas de avanzada edad y, aunque las composiciones son buenas, deben apelar a la gesticulación y a posturas corporales para dar vida a sus personajes.
Presa hizo una adaptación excelente de la obra de Langsner. Sin desmerecer a su acogedora salita, bien podría representarse en cualquiera de los grandes escenarios porteños. La obra se estrenó en los años 60 y tuvo numerosas versiones, pero ganó mayor popularidad por la película de 1985. Es considerada un exponente del neo grotesco: realismo reflexivo, salpicada por el grotesco y con un intertexto vinculado al sainete. Presa abrazó el espíritu de la pieza original que tiene una distancia lógica del film. Es complicado adaptar al musical una obra de diferentes lecturas sin perder su esencia. Ya se trastabilló una vez al adaptar "La nona". Pero Héctor Presa trabajó cuidadosamente las diferentes lecturas de la pieza. Consiguió no perder la ironía aguda de Langsner descomponiendo tiempo y lugar para, a su vez, brindarles posibilidades a los cuadros musicales. Mientras transcurre el velatorio, a la vez, se suceden otras situaciones desencadenantes. En "Se me murió..." utilizó un interesante recurso de "alter ego". Aquí, los tres personajes femeninos principales están desdoblados en dos intérpretes cada uno, idea que le da ritmo a la acción y ofrece un juego actoral interesante.
Canciones pegadizas
Los cuadros musicales tienen una perfecta línea de continuidad con el texto hablado y aquí Angel Mahler es una pieza fundamental. Realizó uno de sus trabajos más inspirados. Las canciones arriban al fin deseado por toda comedia musical: que la gente salga tarareando alguna canción. No se quedó en los ritmos clásicos del género, sino que también jugueteó con el tango, la milonga y hasta el tecno. Los temas "Mamá Cora se nos fue" y "Necesitamos unas vacaciones" son desopilantes y demuestran la habilidad de Presa para la coordinación de las escenas de masa. Por su parte, la coreografía de Mecha Fernández se apoya más en los movimientos y la expresión. Se agradece cuando la danza también se vuelve lenguaje.
En cuanto a los intérpretes, en su mayor parte se nota que están haciendo sus primeras armas. Es en la actuación donde están las mayores virtudes y, en menor medida, en el canto. De todas formas, los coros son ajustados. En esta versión teatral, Mamá Cora aparece sólo al principio, al final y en un cuadro musical. Alicia Ventura saca cierto provecho del rol sin imitar a Antonio Gasalla ni verse opacada por aquella composición. A su vez, son muy interesantes las composiciones de Héctor Presa, Lucía Baya Casal, Agustina Cattaneo y Luciana Larocca. Una lástima que algunos se vean tentados por imitar las actuaciones de la película.





