
Marceau se aleja de la escena
A los 80 años, el gran mimo francés se despide con una amplia gira por los Estados Unidos
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Marcel Marceau cumple 80 años y se justifica esta nota porque con este aniversario comienza la despedida de los escenarios internacionales del más grande mimo del mundo.
Marceau nació el 22 de marzo de 1923, en Estrasburgo, Francia. Su interés por la pantomima comenzó desde su infancia y no está de más asegurar que su fuente de inspiración la encontró en las figuras del cine mudo: Charlie Chaplin, Buster Keaton, Harry Langdon, Harold Lloyd, y Laurel y Hardy.
Vía de expresión
No tardó mucho en decidir que en la pantomima estaba su camino expresivo: "Yo busco la teatralidad de los mimos -dijo- porque busco una gestualidad que vaya más allá de las palabras y se traduzca en el cuerpo. Nuestro arte, además, consiste en hacer visible un pensamiento. De allí que la pantomima no tenga límites. Se puede hablar de la vida y de la muerte, del sueño y de la pesadilla. El mimo es la palabra del espíritu."
Asistió a la Escuela de Arte Dramático Charles Dullin, del Teatro Sarah Bernhardt en París, para cursar estudios con el maestro de la pantomima Etienne Decroux, quien también enseñó a Jean-Louis Barrault.
Apenas se graduó, en 1944, ingresó al ejército de Liberación para combatir a los alemanes.
Finalizado el conflicto bélico, entró en la compañía del otro grande, Barrault, y se le asignó la interpretación del papel del Arlequín en la pantomima "Baptiste", personaje creado por el mismo Barrault en la famosa película "Les enfants du paradis", de Marcel Carné.
Nace Bip
Con esta influencia, en 1947, Marcel Marceau creó su famoso personaje, Bip, con una cara blanca, ropa de payaso de anchos pantalones, una camisa marinera y una chistera vieja y deformada, con el que brindó algunos números que se transformaron en clásicos de su repertorio: "El fabricante de máscaras", "El jardín público", y el famoso "Adolescencia, madurez, vejez y muerte".
En 1948 Marcel Marceau fundó su propia compañía de pantomima, la única en el mundo en esa época, y comenzó un recorrido que incluyó diferentes países europeos, Canadá y América del Sur.
En 1955, Marcel Marceau realizó su primera gira por los Estados Unidos de América, país del cual en estos momentos se está despidiendo.
Desde entonces, regularmente ha realizado giras en los Estados Unidos durante más de 40 años y sus recorridos intercontinentales han incluido América del Sur, el norte y el sur de Africa, Israel, Australia y Nueva Zelanda, Japón, India, China, Asia sudoriental , Rusia y toda Europa.
También la pantalla grande
Recibió dos premios Emmy por sus programas de TV ("The Maurice Chevalier Show" y "Laugh In") y no faltó su actuación en cine, en títulos como "Barbarella" con Jane Fonda, dirigida por Roger Vadim; "Shanks", dirigida por Bill Castle, en la que combina su arte del silencio interpretando a un titiritero sordomudo y a un científico loco parlante. En "Película silente", de Mel Brooks, la única palabra que dijo fue "No".
En materia literaria, se acercó a los niños: "The Alphabet Book" y "Marcel Marceau Counting Book". Otras publicaciones de sus pinturas, poesía e ilustraciones incluyen "La ballade de Paris et du monde", "Les réveries du Bip", "The Story of Bip", "Pimporello" y "The Third Eye".
Su actividad y su proyección internacional no pasaron inadvertidas para su propio gobierno. Es así como obtuvo diferentes condecoraciones Officier de la Légion d´Honneur, Commandeur des Arts et Lettres y Grand Officier de l´Ordre National du Mérite. Además fue elegido miembro de la Academia de Artes en Berlín, de la Academia de Artes en Munich, y es miembro del prestigioso Instituto de Francia. Su escuela internacional de Mimodrama de París es subsidiada, desde 1978, por la ciudad de París.
Las distinciones cruzaron las fronteras de su país. Doctorados honorarios de la Universidad de Princeton, de la Universidad del Estado de Ohio, del Linfield College, y de la Universidad de Michigan, como una manera de honrar al artista por la creación de una forma nueva de arte, heredada de una antigua tradición. Las épocas se sucedían unas a otras y el mundo parecía cambiar vertiginosamente ante el avance de los medios tecnológicos, científicos y audiovisuales, pero su magia seguía atrayendo el entusiasmo de los públicos. "El mundo ha cambiado, pero en lo que yo expreso el mundo sigue igual. Si mañana no hay más electricidad y se suprimen las computadoras, el mundo volverá a ser lo que era treinta o cincuenta años antes. Es que para la risa, lo cómico y lo trágico, el amor, la desesperación, la miseria o las situaciones de todos los días, el mundo no ha cambiado. Es cierto que hay más violencia, que las películas expresan todo el tiempo ese mundo, pero yo soy un espíritu romántico. Yo busco la poesía. Además, Bip siempre será Bip, como Carlitos Chaplin fue siempre Chaplin."
El año 1997 marcó el 50° aniversario del famoso personaje de Marcel Marceau, Bip. En esa época, creó con su compañía un nuevo mimodrama, "The Bowler Hat", presentado en París con gran éxito, y desde entonces ha sido visto en Londres, Tokio, Taipei, Caracas, Santo Domingo, Valencia (Venezuela), Munich y Nueva York, como también en una gira por Francia.
Su despedida en los Estados Unidos incluye dos semanas en Columbus, Ohio y en Ann Arbor (Michigan), donde alternará la docencia y la interpretación. En Ann Arbor participará como invitado en la prestigiosa Conferencia Wallenberg, para dar una charla sobre sus años en la Francia ocupada por los nazis, y se le otorgará el Ford Honors de la Universidad de Michigan.
En sus giras por América latina, Buenos Aires estuvo incluida en su itinerario desde la década del 50. Varias generaciones de argentinos se deleitaron con sus creaciones. Su última visita a nuestro país fue en 2002, donde actuó en el Teatro San Martín para despedirse del público porteño.
Esta nota es apenas una mirada breve sobre un artista que hizo del silencio una gran creación, porque él creía en los valores del silencio, como lo expresó alguna vez. "Siempre hay ruido en el mundo. Aun cuando los aviones o las computadoras sean más silenciosos. El silencio no existe. O, en todo caso, el silencio está hecho de música. Y justamente cuando el público me ve escucha la musicalidad del gesto, siente el peso del alma y siente el ritmo dramático del espectáculo. Tanto en lo trágico como en lo cómico."




