Murió García Navarro
A los 60 años, era una de las batutas más destacadas de España
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El maestro Luis Antonio García Navarro, director artístico y musical del Teatro Real de Madrid, murió el miércoles último en la Clínica de la Luz, de la capital española, a los 60 años, por causa de un cáncer que lo había apartado del foso orquestal desde hace ya varios meses.
Anteayer, el Coro del Teatro madrileño entonó a capella las notas del "Réquiem", de Verdi, la última obra que había dirigido en el Teatro Real. Después, la Sinfónica de Madrid hizo sonar en cuerdas la Suite en re, de Bach, con la que fueron despedidos sus restos en la Plaza de Oriente. "Un aplauso emocionado de músicos y aficionados acompañó su féretro, antes de ser incinerado", consigna Jesús Mantilla en la edición de ayer del diario español El País.
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Luis Antonio García Navarro fue director artístico y musical del Teatro Real desde su reinauguración, en 1997. Su labor ha dejado un teatro consolidado artísticamente y con proyección internacional.
Sus dos grandes proyectos artísticos fueron programar las óperas con argumento español de Verdi, que culminó la temporada pasada con "Don Carlo", y la tetralogía wagneriana, que se representará a partir de mayo de 2002, en coproducción con la Opera de Dresde.
Nacido en Chiva (Valencia), empezó los estudios musicales en su ciudad natal y más tarde amplió su formación en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, donde estudió oboe, piano y composición. En 1963 ganó el Premio del Conservatorio y ese mismo año fundó la Orquesta Nacional Universitaria, de la que fue director hasta 1966.
Becado por la Fundación March, estudió dirección de orquesta en la Escuela Superior de Música de Viena, con Hans Swarowsky y Karl Oesterreicher, y finalizó los estudios en 1969 con Auszeichnung, la más alta distinción que otorga esta academia.
A partir de 1970, García Navarro desarrolló una intensa actividad como director en diferentes agrupaciones españolas y europeas, entre las que se destacan el Teatro San Carlos, de Lisboa, y la designación como principal director invitado de la Orquesta Sinfónica de la Radio de Stuttgart, cargo que ejerció hasta 1987. De 1987 a 1991 fue director general musical de la Opera del Estado de Stuttgart y principal director invitado de la Opera del Estado de Viena.
Dirigió habitualmente la Filarmónica de Viena, la Sinfónica, Philharmonia y Royal Philharmonic de Londres, Staatskapelle Dresden, Nacional de Francia, Residencia de La Haya y Sinfónica de Chicago, entre otras.
Su paso por el Colón
Ha dirigido ópera en las salas más prestigiosas del mundo, incluyendo el Teatro Colón, de Buenos Aires, donde hizo su presentación, en 1982, con dos conciertos al frente de la Orquesta Filarmónica.
La muy buena impresión que causó su debut provocó su inmediata contratación para la temporada siguiente, oportunidad en que con la misma orquesta ofreció tres conciertos que tuvieron como solistas al violinista Szymsia Bajour y al célebre Narciso Yepes.
Con posterioridad realizó otras visitas a Buenos Aires para dirigir más conciertos sinfónicos y, en la temporada de 1987, en el Teatro Colón, una versión de "Otello", de Giuseppe Verdi, sumamente contradictoria en su concepción escénica y musical.
En la década del 90 regresó para dirigir a la Filarmónica de Buenos Aires y estuvo al frente de esa agrupación durante su segunda gira europea, en su mejor momento artístico.
De la labor artística y musical de García Navarro al frente del coliseo madrileño se recuerdan especialmente los éxitos conseguidos durante las últimas temporadas, con "Missa Solemnis", de Beethoven; "Otello", de Verdi; "Margarita la Tornera", de Chapí; "Der Rosenkavalier", de Strauss, y "Parsifal", de Wagner, esta última ópera con gran éxito de crítica, tanto nacional como internacional.


