
Regreso a la tierra de uno
Luego del exilio en los años 70, vuelve para presentarse en el Cervantes con obra propia
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Después de desarrollar una interesante carrera dentro del ámbito teatral y televisivo en Buenos Aires, el pampeano Rubén Rodríguez Poncetta, en 1978, dejó la ciudad y se trasladó a Europa. Los tiempos dictatoriales comenzaron a inquietarlo. "Salí muy descompuesto de aquí –explica–, muy atravesado con lo que pasaba, perdí amigos. Y me iba bien. Hice algo de teatro y estaba en Canal 7, en un programa periodístico junto a Liliana López Foresi y Diego Bonadeo, con unas participaciones mías más ligadas a la actuación. Pero esos tiempos eran duros. Puse un restaurante como para distanciarme, y como no tenía ninguna experiencia, fracasé. Rescaté cuatrocientos dólares y con eso viajé a España".
El relato de Rodríguez Poncetta fluye con mucha naturalidad. El repaso por su historia combina el dolor con la nostalgia y hasta usa una sonrisa cómplice, luego, para ir detallando los pasos que fue dando mientras trabajaba como músico, guionista, dibujante. Su ser actor en Europa quedó relegado. Su anecdotario es sumamente atractivo. De una mateada con Héctor Malamud, en París, surgió la posibilidad de comenzar a trabajar como pianista y de ahí a musicalizar Argentine aller-retour, de Copi, dirigida por Jerome Savary; de un encuentro con la directora Diana Alvarez en España, la posibilidad de comenzar como guionista en la televisión española.
Sus maestros teatrales en Buenos Aires: Juan Carlos Gené, Augusto Fernandes, y a través de una relación eminentemente teatral, Miguel Ligero. Con este último se conocieron actuando en Discepoliana, de Norberto Aroldi, en el teatro Astral, y él le dijo una noche: "Pocenttita, si vos no te divertís en el escenario, quién se va a divertir".
Esa idea lo guió durante estos treinta años que falta de la Argentina y, si bien es cierto que mientras vivió afuera dejó de actuar, regresa a su país y con un espectáculo que estrenará el próximo viernes en el Teatro Nacional Cervantes. Cristina Banegas le aconsejó que presentara el proyecto allí y Augusto Fernandes, cuando fue seleccionado para integrar la programación 2012 de la sala de Córdoba y Libertad, le dijo: "Estás bendecido".
Rubén Rodríguez Poncetta estrenará entre nosotros El testamento de Leonardo, un unipersonal que él mismo escribió después de leer minuciosamente los Apuntes de cocina, de Leonardo Da Vinci. Su oficio de guionista ha llevado al intérprete a pergeñar múltiples historias y, para concebir ésta, partió de una serie de cuestiones reales. "Después de leer el libro sentí que muchas cosas parecían broma – cuenta con entusiasmo–. Este es un personaje monumental y lo mío se transformó en una especulación irreverente. Es tan grande este hombre que yo apenas le salpico los zapatos. Todo lo que cuento es real y aparece en los documentos que se encontraron. Pero hay algo muy llamativo, su testamento nunca apareció y hay testigos que afirman que lo dejó. A partir de ahí yo sostengo que entre lo que él testó, confesó: «Señores, yo no hice nada de lo de que se dice. No puede haber persona que haga todo lo que dicen que hice. No hay nadie tan grande»".
El está convencido de "que el trabajo del actor es algo que está al alcance de todos". Sin embargo este profesional en múltiples disciplinas porta una experiencia profesional tan interesante que su Da Vinci, seguramente, nos permitirá reconocerlo en una faceta más que atractiva.
PARA AGENDAR
El testamento de Leonardo: de Rubén Rodríguez Poncetta. Teatro: Nacional Cervantes, Libertad 815. Viernes y sábados, a las 18.30, y domingos, a las 18.





