Trabajar con rigor y alegría
A los 84 años, Hilda Bernard interpretará en el escenario a una vieja hippie
1 minuto de lectura'
Hilda está nerviosa. Ni los 63 años de carrera ni el Lexotanil que se acaba de tomar la ayudan a relajarse ante la función para prensa e invitados. "Es la peor; los actores somos muy críticos del trabajo de nuestros colegas. La función que espero ansiosa, feliz y muy tranquila es la del público desconocido: ahí sí me voy a sentir bárbara." Desde mañana por la noche Hilda Bernard será la "vieja hippie y marihuanera" -según su propia definición- de "Cuando te mueras del todo", la comedia negra de Daniel Dalmaroni que, con dirección de Lía Jelín, sube a escena en el Chacarerean Teatre.
"Cuando me ofrecieron el personaje dije que no, que no soy graciosa, que lo mío es el drama; pero cuando me aclararon que la dirección iba a estar en manos de Lía, acepté dejando de lado cualquier temor." Hilda habla rápido, con voz fuerte y enérgica; no se notan rastros de cansancio por las doce horas de grabación que tiene cada día con "El patrón de la vereda", la nueva telenovela que espera aire en América, ni por los ensayos generales de la obra de Dalmaroni, donde comparte cartel con Cristina Fridman, Claudio Martínez Bel y Julieta Novarro, entre otros.
"A mí, lo que me hace bien es trabajar -dice esta bisabuela de 84 años como si hiciera falta alguna explicación-. Además, nos estamos divirtiendo mucho; en esta familia estamos todos un poco locos, y yo más... ¡Termino siendo el cerebro de una banda de delincuentes!"
Hilda Bernard decidió que quería ser actriz en una época difícil (mediados de la década del 30) para que una chica tomara semejante decisión. No estaba muy bien visto para muchas familias estos pavoneos sobre el escenario, pero Hilda tuvo suerte. "Mis padres eran europeos (mamá, austríaca; papá, inglés) y tenían una mentalidad bastante abierta. Me permitieron dejar el secundario para comenzar en el Conservatorio Juvenil de Arte Escénico con una condición: «Si no tenés aptitudes, lo dejás». A los pocos días de haber egresado me presenté a una audición para integrar la comedia nacional como damita joven y quedé", recuerda gustosa Hilda.
Luego de los años de estudio -que compartió con Osvaldo Bonet y María Rosa Gallo, entre otros- y de sus primeros pasos como actriz profesional en la comedia, Hilda debutó en la radio con una novela que luego protagonizó en la tele: "Esos que dicen amarse", y ahí aparecieron dos medios que, uno primero (durante más de 15 años) y otro después, la tuvieron presente en forma constante, cosa que no sucedió con el teatro.
"Amo el teatro como todos los actores, pero he hecho casi todo en la televisión; ojalá se acordaran más de mí para las tablas, pero no me quejo. Tengo el ritmo televisivo muy incorporado y disfruto enormemente del trabajo", dice Bernard, y aparecen en la memoria la infinidad de malas que interpretó en su vida.
Será por eso que está tan feliz con estos dos últimos papeles que tiene entre manos: la vieja hippie de "Cuando te mueras del todo" y la abuela fuerte, de armas tomar ("no es mala", aclara) que hace en "El patrón de...".
"Las buenas me aburren profundamente; sólo acepto papeles que me impliquen un desafío: he sido varios tipos de locas y en el último tiempo me divertí mucho haciendo para cine (en un film que no se va a estrenar en la Argentina) una vieja catatónica que se muere", se ríe Hilda.
Trabajar y disfrutar
A pesar de los nervios, Hilda está de buen humor; le gusta contar su historia, sobre todo porque siente que todavía tiene mucho para dar. No le importa levantarse a las 5 de la mañana para llegar puntualmente a unas grabaciones que quizá sólo la necesiten varias horas después; aprovecha ese tiempo para visitar a sus compañeros en los camarines, mirar escenas de otros, estudiar, pues detesta llegar a la grabación sin la letra muy bien aprendida, y para leer, otro de sus grandes placeres declarados. Sobre todo disfruta de poder estar en actividad.
Es una privilegiada. Hilda sólo recuerda un período especialmente difícil en relación con el desempleo, pero supo cómo salir airosa. "El año 2000 fue bravo, pero tuve la fuerza suficiente para ponerme a estudiar y aproveché para darles rienda a mis ganas de hacer fotografía y, como siempre, yoga."
Desde mañana, la actriz volverá a ser otra, una mujer más divertida y desprejuiciada que las que viene interpretando. Una más parecida a la que ella es lejos del escenario.



