
Tres hermanas, en un cuarto de baño
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Verona . De Claudia Piñeiro. Dirección: Marcelo Moncarz. Intérpretes: María Eugenia Fraguas, Lili Popovich, Teresa Rocha y Marcos Dubuch. Iluminación: Omar Possemato. Vestuario: María Eugenia Fraguas y Gastón Moguilevsky. Escenografía: Griselda Martínez. En El Piccolino, Fitz Roy 2056. Viernes y sábados, a las 21. Entrada: $ 20. Duración: 55 minutos.
Nuestra opinión: bueno
Achu casi exclusivamente llora, mientras que sus hermanas Cruz y Gabi hacen varias cosas a la vez, como hacer pis, fumar, maquillarse, arreglarse el vestido, pesarse. En el baño de la casa materna, estas tres mujeres se han escindido de la reunión familiar para hacer la propia, una espontánea, casi involuntaria, a la que nadie más está invitado; ni siquiera el hermano varón que reclama detrás de la puerta.
El 70° cumpleaños de su madre las vistió de fiesta y las reencontró después de mucho tiempo, por lo que el amontonamiento fraterno en el baño ofrece una oportunidad de puesta al día, situación que se dispara a partir de las lágrimas de Achu, la hermana que cuida a la madre, enferma de Parkinson. Un nuevo amor la enfrenta a la decisión de separarse, buscar otros horizontes y dejar en manos de sus hermanas el cuidado materno, lo que ocasiona un enfrentamiento entre ellas y deja al descubierto grandes y pequeñas mezquindades.
Lo que podría ser un culebrón lleno de melodramáticos reproches es, en cambio -y felizmente- una más que asequible comedia que permite infinitos puntos de identificación, sea por las situaciones que plantea, sea por los diálogos que tienen una naturalidad y una soltura llamativas. Sin dudas, el gran mérito de esta obra es el texto de Claudia Piñeiro, que logra altísimos puntos de humor y, luego, de honesta emoción. Sin prejuicios ni temores, se mete en la cabeza de estas tres mujeres de clase alta o media alta, y las hace relacionarse entre ellas y con el entorno, desde ese lugar que las define. Y vuelve a reírse de eso.
El director Marcelo Moncarz pone a sus actrices en un muy convincente y bien resuelto baño familiar y les marca acciones muy claras y definidas para que cada una sea quien es. Allí, entre el papel higiénico y el desodorante de ambiente, Lili Popovich compone a una adorable Gabriela, frívola y coqueta, que defiende su "modelito social" de familia a la vez que se pesa de mil maneras diferentes para tratar de vencer a la balanza. Teresa Rocha también se acomoda confortablemente en su Cruz; mientras que María Eugenia Fragua -Adriana-, sólo por momentos, no logra redondear su personaje, sobre todo cuando la emoción la domina.



