
Un productor inquieto que eligió el camino de la dirección de obras difíciles
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Tiene dos espectáculos en cartel, Asesinato para dos y Jazz al diván. El director Gonzalo Castagnino se muestra notablemente asombrado por su capacidad de creación. Acostumbrado a dedicarse a la producción ejecutiva, el año pasado decidió correrse de ese lugar y probarse en un rol con el que seguramente fantaseaba desde hacía tiempo.
Este porteño que pasó su niñez y adolescencia en San Rafael, Mendoza, desde pequeño se sintió interesado por las obras musicales. Recuerda haber visto la zarzuela Luisa Fernanda o la película La novicia rebelde en compañía de su madre, y esas dos obras resultaron un punto de inflexión a la hora de decidir su futuro profesional.
Llegado el momento de hacer el ingreso a la universidad, si bien la UNCuyo tiene la carrera de teatro, decidió instalarse en Buenos Aires. Comenzó a tomar clases con Pepe Cibrián, pero de algo estaba seguro, no quería actuar.
"Durante una clase -cuenta- le expliqué a Pepe que lo que me interesaba era armar espectáculos. Él me dijo: 'Tenés que ser asistente'. Abrió la puerta de un estudio donde Ana Padilla daba clases de tap y estaban ensayando un trabajo que iban a presentar en Las Leñas junto con Omar Calicchio y Ruben Roberts. Y ahí comenzó una pequeña carrera de productor ejecutivo y asistente de dirección. Me hice muy amigo de Omar y, juntos, hemos compartido muchos trabajos (El cabaret de los hombres perdidos, Calicchio.om.ar, Mi perro López)".
Poco a poco fue reconociendo que la labor del productor también se relaciona con lo artístico. Castagnino se define como un hombre muy inquieto al que le gusta ver espectáculos, opinar sobre ellos y, en más de una oportunidad, sintió que podía ejercer la dirección.
Asesinato para dos, de Joe Kinosian y Kellen Blair, le posibilitó cumplir su sueño. El proyecto, que interpretan Hernán Matorra y Santiago Otero Ramos, tuvo dos años de preparación. Vio una función en los Estados Unidos, contactó a los autores y logró los derechos para montar la pieza dentro del off porteño. Luego comenzó el proceso de encontrar a dos pianistas que, a la vez, actuaran. La experiencia tuvo una exitosa primera temporada en El Cultural San Martín, durante el verano hizo funciones en el Auditorium de Mar del Plata y, desde abril, forma parte de la programación del Metropolitan, con una notable recepción por parte de los espectadores.
La confirmación de la capacidad de Gonzalo Castagnino se amplió cuando recibió el premio Hugo en la categoría mejor director de espectáculo musical en el circuito off y un premio ACE. Además de que la obra se llevó el Hugo de oro a lo mejor de la temporada. "A pesar de que la obra es un delirio entre el varieté y el vodevil -cuenta el director- me interesó mucho esa historia en la que se involucran trece personajes. Decidí trabajarla como un drama. Es tanto el vértigo que produce el juego en escena que sentí que debía darles serenidad a los actores. Un gag no sale así nomás. Viene de una relación con personajes que uno dejó en la escena anterior. Nos tomamos un tiempo muy generoso para trabajar. En la puesta norteamericana subyace un poco la idea de que los dos pianistas están todo el tiempo chicaneándose. Algo de eso sucede también acá, pero de una forma más sutil".
En esta temporada el director decidió llevar a escena Jazz al diván, una pieza escrita por el músico y dramaturgo Fernando Albinarrete (Sally, una farsa, Ni con perros ni con chicos), cuyo proceso de escritura demandó cuatro años. "La obra nos muestra a tres personajes centrales, psicólogos de profesión. Ellos tienen que presentar una ponencia en un congreso y no encuentran el tema. Hasta que se les ocurre jugar con la idea del jazz y la asociación libre, el jazz y el lugar de la improvisación. Cuánto improvisa un psicólogo cuando está con un paciente. El eje no está puesto en los pacientes, sino en qué les pasa a estos profesionales en relación con aquellos. Este también ha sido un proceso hermoso y, como nuevamente estamos en el off, eso nos ha permitido tomarnos el tiempo necesario para investigar. Trabajamos en cooperativa por elección, no por descarte", confiesa Castagnino. Este nuevo musical está interpretado por Lucila Gandolfo, Lula Rosenthal y Federico Llambí.
Sus amigos le dicen que no elige obras fáciles y él responde con mucha tranquilidad: "No, me gusta esto, me siento como encendido, apasionado". Esto deja en claro que el camino del director no se detendrá. "Es donde mejor lo paso. Me siento pleno. Hoy elijo esto. Hay cosas del teatro de repertorio que me gustaría hacer. Pero siento que generando estos proyectos uno puede tener más contacto con la realidad".
Asesinato para dos
Metropolitan, Corrientes 1343
Martes, a las 20.30,
Jazz al diván
Asterión Teatro, Zelaya 3122
Domingos, a las 20.30



