
Una historia extraída de la realidad
Con texto y dirección de Santiago Gobernori, subió a escena Deus ex machina
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Bubi (Otto Carlos Nagel) es un hombre que vive con su familia en Brandsen, provincia de Buenos Aires. Es una especie de ingeniero autodidacto porque, sin haber cursado estudios formales en la universidad, tiene un ingenio superior que le posibilita desarrollar múltiples actividades y crear objetos y maquinarias de diferentes utilidades. La historia de Bubi, un hombre común que jamás ha hecho nada para buscar trascendencia, ahora ocupa el escenario del Teatro Sarmiento. Es que el autor y director Santiago Gobernori se ha apoyado en él para concebir un nuevo Biodrama, Deus ex machina , que anoche subió a escena.
El proceso de creación de esta experiencia -que interpretan Elisa Carricajo, Mariana Chaud, Matías Feldman, Eduardo Iacono y Agustín Rittano- es bastante llamativo ya que Gobernori quería trabajar sobre el fracaso en el teatro. Le dio vueltas al tema hasta que finalmente lo desechó, pero la cuestión del fracaso permaneció y se impuso desde otra óptica: la actitud frente al fracaso. Apareció la necesidad de ligar eso a una familia y, en su memoria, asomó una historia de infancia. Su abuelo vivía en Brandsen y cuando él era pequeño quería comprarse una bicicleta. El abuelo lo llevó, entonces, a la casa de Bubi, que hacía repuestos para bicicletas, a fin de que lo aconsejara. Cuando llegaron, se encontraron con que Bubi ya estaba en otro rubro: ahora hacía baleros.
Esos recuerdos se fortalecieron cada vez más y el creador decidió visitar a este hombre para conocer su vida. "Me fui a Brandsen -cuenta Gobernori-, y apenas llegué intuí una atmósfera chejoviana. Bubi tuvo un accidente cerebrovascular y está en silla de ruedas, me puse a hablar con él y encontré una historia fascinante. Este hombre hereda de su padre el amor por las máquinas. La familia vivió durante muchos años de la venta de tornillos para las vigas de las vías del tren. Trabajaban para el Estado y en cada batacazo económico sufrieron mucho porque no les pagaban. Entonces, Bubi inventaba una nueva salida. Así, hizo repuestos para bicicletas, baleros, bebederos para conejos, martillos bolita y hasta creó un sistema que posibilitaba calentar el motor de un auto antes de que arrancara en las zonas más frías del país. Y se fue a Ushuaia a venderlo."
Lección
"Yo venía con la idea del fracaso -explica el autor y director- y ellos me dieron una lección. Bubi y sus hijos me mostraron una nueva actitud ante el trabajo, ante la dificultad. Son verdaderamente admirables. Uno está todo el tiempo quejándose porque no hay salas; es difícil conseguir público y veo a esta gente y me sorprendo porque no se quedan esperando; van directo al fracaso, en el buen sentido. Y si les va mal hacen otra cosa. Eso me parece, además, muy teatral, porque es pura acción."
-¿Resulta difícil concebir una obra a partir de un personaje tan concreto?
-Me ayudó mucho. En realidad, estoy mostrando aspectos de la vida de alguien que, además, va a ver la obra. Yo les aclaré que iba a generar una ficción. No es un documental en el que se muestra la realidad tal cual es. Me gusta que el teatro tenga mentira, que se mienta un mundo y, por un rato, el espectador se deje llevar por eso. Siempre que escribo una obra aparecen mundos propios que uno trata de evitar, pero están, es inevitable. Acá, en cambio, aunque mis cosas siguen apareciendo, trabajo con elementos que en mi vida pensé que iba a trabajar, como cuestiones técnicas inherentes a una máquina o rasgos de personajes que me vienen de afuera, de la vida real.
-El tema original de este trabajo era el fracaso. ¿Por qué? ¿Te da miedo el fracaso?
-Ahora, no. Esta es una carrera en la que uno está constantemente cerca del fracaso. El teatro independiente, en general, es para indagar, perder plata; cuesta que venga gente al teatro. Y hay algo de eso que está relacionado con el fracaso. En este caso concreto, trabajo en el San Martín y tengo muchas cosas solucionadas, y lo hago con las mismas ganas y la misma pasión. De algo estoy seguro, y es de que el ámbito de prueba, de investigación, de fracaso, no quiero abandonarlo.
Para agendar
Deus ex machina, pieza con texto y dirección de Santiago Gobernori.
Teatro Sarmiento, Av. Sarmiento 2715. De jueves a domingo, a las 21. Platea, $ 25; jueves, $ 15.


